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domingo, 25 de octubre de 2015

Julio y Carol. Crónica de una amistad de José Alias

Nuevo título de Mirada Malva

Julio y Carol. Crónica de una amistad de José Alias
Colección Mirada Narrativa n. 19, 2015


Hermosísimo libro.
Para los que, queriendo tanto a Cortázar, no pudimos tratarle en persona, es la oportunidad de conocer una historia emotiva y tremendamente cercana, contada por alguien que sí tuvo esa gran fortuna.
-Talita Rocamadour-

José Alias ha hecho un juego cortazariano con este libro que es ligero y frágil en el mejor sentido de la palabra. Yo diría que la Rayuela de Julio Cortázar, esa magnífica novela, se sigue prolongando hasta nuestros días… para mí es otro capítulo de “otros lados” de Rayuela. Es un  juego, es una especie de rompecabezas que no es solamente para leer, también es un libro para ver… es un libro muy visual y en medio de esa literatura fragmentaria que va constituyendo una pequeña memoria encontramos un fondo histórico y cultural con una serie de personajes muy importantes de la cultura latinoamericana que gravitaron alrededor de la vida de Julio Cortázar en los ’70 y en los primeros años ’80. Por ejemplo, hay un epígrafe del gran escritor argentino Daniel Moyano, referencias a Augusto Monterroso, Eduardo Galeano, Marechal… o sea que aquí está la literatura hispanoamericana, la literatura que se nutrió de la lengua española y está también la música representada, entre otros, por el famoso Cuarteto Cedrón que fue muy importante en esa época… es, en suma, un homenaje a Cortázar soportado en un libro muy bello y es también un sentido homenaje a la amistad de los cronopios.
-Fabio Martínez- 

El libro preciso y precioso en su marcha hacia lo más íntimo de Cortázar, hacia su hacer y decir cotidiano, hacia su manera amable y cortés de vivir para sus amigos. José Alias lo cuenta de un modo tan pudoroso, tan despojado de arrogancias y jactancias que el lector siente por momentos que el mimado es él mismo, que Julio Cortázar posa sus atenciones en ese lector intruso, intermediado por los ojos y los sentires de Alias, que todavía lo recuerda todo, como si hubiese sido ayer.
-Jaime Correas-



José Alias (La Nava, Sierra de Gredos, 1959) actor, dibujante, fotógrafo, escritor y poeta. Ha publicado India el viaje (imaginario fotográfico alrededor de un poema). Tres décadas Tres poemarios 33 fotografías (edición bilingüe. español/inglés). Frágiles evidencias. Grafías del agua (ambos con fotografías originales) y Julio y Carol, Crónica de una amistad. En este libro, enriquecido con cartas facsimilares de Julio y Carol, y con fotos inéditas de Carol, el autor despliega una sentida y poética crónica sobre la amistad, los viajes y los recuerdos que a pesar de la lejana distancia, 30 años no es nada, perviven con cercana presencia, conformando a lo largo del libro un particular e irrepetible retrato de la vida cotidiana del enormísimo cronopio y su última mujer Carol Dunlop.
Ha colaborado de 2006 a 2013 en la revista Cuadernos (edición trimestral. Ediciones Dharma. Novelda. Alacant). En este Octubre 2015 figura como poeta invitado en la revista colombiana Luna Nueva que ilustra en su totalidad con su trabajo fotográfico. Actualmente ultima su novela, con imagen y sonido: Un asunto provisional, que cuenta con la participación en la banda sonora de Rasan Unkwn y Adrián Za Pachamama Crew, además de los diseños de Alejandro Mos Riera y del propio autor.
Ha participado en películas de Alex de la Iglesia, Fernando Fernán -Gómez, Gonzalo Suárez, Jean Jacques Annaud, Javier Fesser o Milos Forman… Alias&Wol Colegations, junto al pintor alemán Hans Wol, fue una de las banderas creativas del diseño durante la movida madrileña no oficial: exposiciones, decoración de espacios imposibles y performances en San Mateo 6, Yastá, Bohemia Galería Nocturna, Circulo de Bellas Artes… con la colaboración de músicos de la talla de Tino di Geraldo, Suso Saiz, Gaspare Montalbano, Many Moore o el batería norteamericano Toni Moreno, marcaron sus señas de identidad. Dibujos de José Alias son parte de colecciones particulares en Alemania, Italia, USA, República Checa, España, Portugal...
Administra también varios blogs (Paseador, José Alias fotos, Pepino torcido… y páginas en facebook: El Gran JCortázar, Chögyam Trungpa en español, José Alias libros…)
E la nave va…

domingo, 30 de noviembre de 2014

Especial narrativa argentina y Cortázar: Ómnibus n. 48

Revista intercultural Ómnibus n. 48

[...] Este monográfico sobre narrativa argentina coordinado y dirigido por Consuelo Triviño y M. Ángeles Vázquez, ha querido rendirle un homenaje al Cronopio mayor, dedicándole un espacio que recoge artículos publicados sobre su obra en nuestro número 25 (www.omni-bus.com/n25/index.html), así como nuevas colaboraciones destinadas a este especial.

Por otra parte, aspiramos con este número a dar cuenta de la más reciente narrativa en Argentina en una selección de autores que, por un lado, incluye distintas regiones y, por otro, pretende ajustarse a la producción «real», más que a la difundida bajo la influencia de los medios hegemónicos transnacionales. [...] Es por ello, que hemos solicitado la colaboración especial de autores familiarizados con el proceso de escritura en aquellas geografías, como Mempo Giardineli, Diana Paris, Araceli Otamendi, Luis Benítez o Saúl Sosnowski, y para escritores más jóvenes, consultamos entre otros colaboradores a Guillermo Roz.

Nuestro agradecimiento a todos ellos.

Confiamos en que con este número especial de Ómnibus, se cumpla nuestro propósito de –sin afán de categorizar y desde una perspectiva creativa múltiple- transitar por la riqueza sorprendente de la narrativa argentina y legitimizar su espacio actual para tender puentes y visibilizar a quienes llevan a cabo la tarea de continuidad de este proceso literario.

Gracias de nuevo por seguirnos en esta aventura literaria.

Consejo Editor de Ómnibus.
Revista intercultural

martes, 8 de abril de 2014

Julio Cortázar. Cien años de un gran fabulador

CIEN AÑOS DE UN GRAN FABULADOR, JULIO CORTÁZAR

POR PEDRO GARCÍA CUETO


  
Julio Cortázar, París, 1968
Julio Cortázar nació en Bruselas en 1914, este año se cumplen cien años de su nacimiento. Su poderosa narrativa aún vuela alto en la memoria de muchos lectores que quedaron heridos para siempre por el juego de paradojas de Rayuela o de sus cuentos. Cortázar posa su mirada de hombre imaginativo, de poderoso narrador por los senderos de un mundo gris y opaco donde todos buscamos desesperadamente a La Maga, metáfora de la ilusión y de la espontaneidad, en un mundo cada vez más sombrío y desesperanzador.
    La Maga es el encantamiento, en el oasis donde podemos beber todavía, ávidos de luz en el túnel de nuestra vida.
   El escritor argentino empezó con el Bestiario, en 1951, era un literato porteño de poderosa prosa que empezó a ganarse la vida como traductor de organismos internacionales.
   Pero serán fructíferos los quince años siguientes, la colección de relatos Final de juego (1956), Las armas secretas (1959), Historias de cronopios y de famas (1962), Todos los fuegos del fuego (1962). Narrador de imaginación siempre creciente, que se alimenta del mundo, pero que lo supera, dota a los relatos de espejismos donde late el hombre que quiso ser, el extraño que deambula por la vida, con voz alucinada, como si naciese del sueño, antes del despertar.
   Si en los cuentos, la duda tiene tintes kafkianos, en las novelas hay discusión y divagación teórica. Si en los primeros, el escritor argentino nos abre una ventana al extrañamiento existencial, en su novela, la más afamada, Rayuela, recrea un vasto monólogo sobre la existencia, sus espejos y sus frustraciones.
   Sin duda alguna, Cortázar se nutre de la prosa de Borges, comprende que el gran narrador argentino ya había abierto la prosa a un mundo de espejismos y de sombras, en sus famosas Ficciones, pero Cortázar dota a la literatura de un rico juego verbal, las palabras en Rayuela buscan representar el mundo. El principio de la novela ya es una declaración de amor a la vida, a través de La Maga, porque ella representa lo que Oliveira no es, espontaneidad, despreocupación, bohemia vital, lejos de ese hombre sesudo que entiende la vida desde el arte, no solo para soportarla, sino también para justificarla.


   Oliveira es Cortázar, pero también es La Maga, como si el narrador viviese respirando el oxígeno de dos personajes que se complementan en sus antagonismos, ambos entienden la vida de forma distinta, pero en ambos puede darse el hombre feliz, que lucha con la inteligencia para no hacer de ella un motivo de infelicidad y con la ignorancia para que esta no le enrede en la inutilidad de una vida sin fundamentos, con esa simbiosis, inteligencia y espontaneidad y capacidad de soñar, el escritor argentino modela al hombre o la mujer feliz, un ser que vive la realidad y se evade de ella, al mismo tiempo.
   En Historias de Cronopios y de famas, Cortázar comprende el mundo como si pudiese ser traducido en un sistema de marionetas, los “cronopios”, poéticos e imprevisibles, o los “famas”, prácticos y respetables, y las serviciales esperanzas.
   Hay cuentos como “El perseguidor”, que hacen gala del narcisismo del autor, tan bien expuesto en Rayuela como parapeto para defenderse ante el mundo, ante sus mediocridades y ante el mal que circundó al siglo XX. En estas ocasiones, el escritor se oculta en los personajes, los deja vivir y respirar, para que nos asombren, nos den un hálito vital y nos dejen heridos para siempre por sus sombras y sus luces.
    Cortázar fue deudor de Borges, pero también de Roberto Arlt y de aquellos que han entendido la literatura como un juego, donde el absurdo también está presente, con ironía, pero también con piedad hacia el lado oscuro del mundo.
   Para concluir, cabe decir que el escritor murió en París el 12 de febrero de 1984 a los sesenta y nueve años (hubiese cumplido setenta en agosto de ese año), como Vallejo, de una infección de Sida contraída en un hospital, por culpa de una transfusión de sangre, tras la muerte, poco antes, de su esposa. La fatalidad, como en la vida de Camus, se cebó con él, porque, descreído de Dios, algo en el destino lo marcó, con sus terribles designios.
    Hubiera cumplido este año cien años, el mejor homenaje es leer sus obras, pasear por París con La Maga, enamorarse de Rocamadour, ese niño herido por la ceguera de Dios, pero amado por Oliveira y por La Maga, o dejarse llevar por esos personajes que en cada momento se asombran de su propia existencia, como si fuese un milagro, siempre a punto de romperse como un cristal.

     El escritor argentino nos deja un gran legado, para muchas generaciones, las que se asombraron en los sesenta y las que las seguido, cuna de lectores que, al igual que en la narrativa de Borges, Arlt o el gran Kafka, siempre han valorado lo mágico de un lenguaje que nos llega adentro, para hacerse inmortal, más allá de nuestra propia vida, un lenguaje que quedará como todo lo clásico, más allá de nuestra época, para iluminar, con su luz, a las que quedan por venir.