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domingo, 26 de mayo de 2019

Clausura de CentroAmérica cuenta


Centroamérica Cuenta, celebró su fiesta de las letras desde San José

Crédito de la fotografía Daniel Mordzinski

        Se realizó del 13 al 17 de mayo, como invitado de honor de la Feria Internacional del Libro (FILCR) 2019.
        Su programación incluyó 92 actividades entre conversatorios, talleres, presentaciones de libros, conferencias, simposio y exposición.
Luego una intensa jornada de cinco días, el Festival Centroamérica Cuenta concluyó su VI edición, con la participación de 134 escritores de 21 países del mundo, quienes compartieron un variado programa con el público costarricense. 

En esta edición, la primera que se realiza fuera de Nicaragua, el festival fue recibido como invitado de honor de la Feria Internacional del Libro Costa Rica, evento literario que convoca a diferentes audiencias de la región.

“No podíamos haber encontrado una sede mejor que Costa Rica para seguir adelante con Centroamérica Cuenta, un país dueño de una dilatada tradición cultural, y que ha sido siempre, además, tierra de acogida, como lo es ahora y lo fue a lo largo del siglo veinte, abierto y generoso con los centroamericanos forzados a huir de sus propios países”, señaló el presidente del Festival, Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017.

El festival se despide de Costa Rica, agradeciendo al Gobierno de Costa Rica, al Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) y a la Cámara Costarricense del Libro por hacer de Centroamérica Cuenta el invitado de honor en la Feria Internacional del Libro.

El Festival literario Centroamérica Cuenta se celebra en Nicaragua desde el 2013; y surge como una iniciativa del escritor nicaragüense Sergio Ramírez. Desde entonces, en sus cinco ediciones, ha convocado a casi 500 participantes de América Latina, España, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos.

Centroamérica Cuenta es una iniciativa de la Fundación Luisa Mercado y  revista Carátula en coproducción con el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica, Centro de producciones artísticas y culturales (CPAC), Feria Internacional del Libro Costa Rica, Cámara Costarricense del libro con el apoyo de Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), Unión Europea, Acción Cultural Española (AC/E), Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Instituto Francés de América Central (IFAC).
Con el apoyo de Embajada de España en Costa Rica, Secretaría de Relaciones Exteriores, Instituto Cultural de México Costa Rica, Agencia Mexicana de cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXID), Embajada de Estados Unidos en Nicaragua, Embajada de Brasil, Managua, Fundación Violeta Barrios de Chamorro, Heinrich Böll Stiftung, Alfaguara Penguin Random House, Grupo Editorial, Grupo Planeta, Cerveza Toña, Fundación Ubuntu, Asociación Ticos y Nicas Somos Hermanos, Universidad Autónoma de Nuevo León, México (UANL), Grupo Pellas, SER San Antonio, Ron Flor de Caña, Florida Ice and Farm Company (FIFCO), Will & Mercedes Graham, en alianza con Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Universidad de Costa Rica, Libros para Niños, Alianza Francesa, BBC Mundo, Feria Internacional del Libro, FIL Guadalajara, HAY Festival, La Fortuna, Skawak Plaza Centro Cultural de España en Costa Rica.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Reminiscencias de Colombia

Reminiscencias de Colombia de Eugenio Chang-Rodríguez


     
Eugenio Chang-Rodríguez
En 1965 interrumpí mis labores de “scholar in residence” en la Universidad de Oklahoma, con el fin de viajar a Colombia a pasar una semana en Bogotá como asesor de Jimmy Yen (1893-1990), presidente del Institute of Rural Reconstruction, fundado en 1960, en cuyo directorio figuraban William Orville Douglas (1898-1980), Juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, y otras personalidades norteamericanas progresistas. Acepté la invitación para viajar a la llamada “Atenas de Sudamérica”, capital de Colombia, cuyo ex ministro de educación Germán Arciniegas (1900‑1999), era el autor de la “Introducción” a mi libro La literaria política de González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre[1].  
        Con estos antecedentes, se puede comprender cuán preparado estaba mi ánimo al arribar con Jimmy Yen a Bogotá el viernes 20 de agosto de 1965, en circunstancias de relativa calma política en la mayor parte de Colombia. Nos hospedamos en el Nueva Granada, sucesor del hotel donde se habían alojado muchos delegados e invitados especiales a la IX Conferencia Panamericana[2], interrumpida por el bogotazo, iniciado el 9 de abril de 1948, a raíz del asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán (1898-1948). Este albergue ya no era el principal hotel de Bogotá, pero su comedor seguía siendo uno de los mejores de la zona.  El 10 de abril, el principal diario de la ciudad informó:

Designado como uno de los diez revolucionarios más importantes de nuestra época por su vida consagrada al titánico trabajo contra los cuatro males principales que azotan a los pueblos subdesarrollados (según su concepto: la pobreza, la enfermedad, el analfabetismo y la indiferencia cívica), llegó ayer a Bogotá, procedente de Nueva York, Jimmy Yen, llamado el genio de la reconstrucción rural y presidente del movimiento internacional de educación de las masas.  Lo acompaña el catedrático de la Universidad de [la Ciudad de] Nueva York, Eugenio Chang-Rodríguez. Jimmy Yen fue el artífice de la reconstrucción rural de Filipinas y de otros países, demostrando la eficacia de su movimiento de educación de las masas campesinas con la colaboración de todo el pueblo[3].

        También en setiembre de 1965, Gloria Valencia Diago, nacida en 1927, licenciada en comunicación social de la Universidad Javeriana y directora durante veinte años de la sección de Cultura del diario El Tiempo de Bogotá, me entrevistó para informar a sus lectores acerca de mis labores de asesor literario de la Charles Scribner’s y del progreso en editar obras literarias latinoamericanas traducidas al inglés[4]. Terminada la entrevista, la prestigiosa columnista y crítica de arte amablemente me llevó en su auto a varios lugares históricos de la ciudad.  Otro día, tuve la oportunidad de visitar el Instituto Caro y Cuervo en Yerbabuena, donde conversé con profesores del Instituto, entre ellos, Luis Flórez,[5]  y  conocí a Alcira Valencia, eficiente secretaria del Instituto, con quien por muchos años iba a mantener correspondimos con motivo de nuestro intercambio de libros y revistas. El Instituto me remitía regularmente su revista Thesaurus y algunas publicaciones y yo les correspondía con libros y separatas de artículos.
 
Germán Arciniegas
     Años después, tuve la satisfacción de reencontrarme varias veces con Germán Arciniegas en Washington, Nueva York y Lima.  Almorzamos en casa de Armando Villanueva del Campo el 29 de julio de 1985, al día siguiente de la ceremonia de inauguración del presidente Alan García. En esta ocasión, me pidió un artículo para publicarlo en una nueva revista que proyectaba en la Universidad de los Andes. En 1988, Carlos Lemos Simmons, Embajador de Colombia en la OEA, me llevó al Aeropuerto Nacional de Washington a recibir a Germán Arciniegas. Entonces yo era Ministerio Consejero de la Embajada del Perú en Washington, D. C.  Algo después, Carlos Lemos Simmons fue nombrado canciller y presidente de su patria por breve tiempo y diez años más tarde sería precandidato presidencial en las elecciones generales. Con Germán Arciniegas, nos volvimos a ver en Nueva York en 1989, cuando The Americas Foundation lo honró con la bien merecida distinción de “
Hombre de las Américas”.  Aunque estaba programado como uno de los oradores principales en el homenaje a Víctor Raúl Haya de la Torre en el Museo de la Nación de Lima en 1995, a última hora Germán Arciniegas no pudo viajar y Otto Morales Benítez leyó su conmovedor discurso[6]. Mucho lamentamos sus admiradores el fallecimiento de Germán Arciniegas ocurrido en el 1999, meses antes de cumplir cien años de fructífera vida.

Otro recuerdo de Colombia me lo ofreció Mario Vargas Llosa (n. 1936), Premio Nobel de Literatura de 2010, nuestro amigo desde 1968, cuando se alojó en nuestro departamento de entonces (420 E 55th St., Manhattan). Mario nos obsequió una copia del folleto publicado por el colombiano Francisco Posada Díaz (1934-1970), Los orígenes del pensamiento marxista en Latinoamérica (Cuadernos de la Revista Casa de las Américas 6, La Habana: Casa, 1968), en cuyas pp. 14-16 se ocupan de mi Literatura política de González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre (México: De Andrea, 1957). Nos obsequió también una copia del mismo libro de Francisco Posada publicado en Madrid por la Editorial Ciencia Nueva (1968), que tiene en sus pp. 13-17 comentarios sobre la Literatura política…ya mencionada. Mario Vargas Llosa conoció a Francisco Posada en París a principio de 1960 cuando simpatizaba con sus ideas.
       El padre de Francisco Posada Díaz fue el abogado Francisco Posada Zárate, uno de los ministros claves en el gabinete de Gabriel Turbay Abinader, candidato liberal a la presidencia de Colombia en 1946. Su hermano mayor, Jaime Posada, fue a los 19 años director de Lecturas Dominicales, el suplemento cultural más prestigioso del país, publicado semanalmente por el periódico El Tiempo, de propiedad del expresidente Eduardo Santos. A los 21 se desempeñó además como director de la Revista de América. Francisco Posada Díaz fue uno de los seis filósofos principales en Colombia del siglo XX, junto a Cayetano Betancur, Danilo Cruz Vélez, Nicolás Gómez Dávila, Guillermo Hoyos Vásquez y Ramón Pérez Mantilla. Posada comenzó a destacarse a mediados de la década de 1950, cuando era miembro del grupo Nuevo Signo y directivo de la Federación de Estudiantes Colombianos FEC. Y autor del Esquema de una teoría de las emociones de Jean-Paul Sartre en la revista Mito. Ese tratado figuraba desde 1949 en el Index librorum prohibitorum.

Francisco Posada Díaz
      A finales de la década de 1950 y comienzos de los años de 1960, Posada vivió cierto tiempo en Gotinga, Frankfort sobre el Meno y París, en donde se contactó con Jacques Lacan, cuya obra había divulgado desde 1958 en Tierra firme, asistió a cursos de Lucien Goldmann, y se relacionó con jóvenes escritores de otros países latinoamericanos establecidos entonces en París, como Mario Vargas Llosa. Además, se interesó vivamente por los procesos políticos y sociales de América Latina.  Al retornar a Colombia y se vinculó con la Universidad Nacional, la impulsó y se interesó en la obra de José Carlos Mariátegui. Francisco Posada Díaz falleció a los 36 años siendo decano de la Facultad de Filosofía. Sus publicaciones son parte importante de la historia intelectual colombiana del siglo XX.




[1]. Germán Arciniegas, "Introducción" a La literatura política de González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre, por Eugenio Chang-Rodríguez (México: Studium, 1957): 9‑17.  Reproducido como "González Prada, Mariátegui, Haya de la Torre: tres momentos de una sola vida" en Cuadernos Americanos 93.3 (mayo‑junio 1957): 203‑11; La Tribuna (Lima) 11, 13 y 14 de julio de 1957; y en folleto aparte, publicado por Armando Villanueva del Campo en Lima en 1958.
[2] . La IX Conferencia Panamericana, inaugurada, el 30 de marzo de 1948, estableció la Organización de Estados Americanos (OEA) en reemplazo de la Unión Panamericana. A ella asistieron notables delegados, como el general estadounidense George Marshall (1880-1959), el poeta mexicano Jaime Torres Bodet (1902-74), y el poeta y ensayista guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (1901-1992).
[3]. “Desde Eldorado”, El Tiempo (Bogotá), 21 de agosto de 1965, p. 8.     
[4]. Gloria Valencia Diago, “Selección de escritores colombianos publicarán en E.U”, El Tiempo (Bogotá), 29 agosto 1965, p. 13. Artículos de Gloria Valencia Diago de gran difusión fueron: “En bienal se convertirá el Salón Panamericano de Artes Gráficas”, El Tiempo (Bogotá, Colombia). -- nov. 4, 1972 ill, y Académicos vs. Artistas: el monumento a Bolívar, El Tiempo (Bogotá, Colombia). -- ago. 7, 1980 1- B: ill.
[5]. El colombiano Luis Flórez es muy apreciado por La pronunciación del español en Bogotá (Bogotá:  Instituto Caro y Cuervo, 1951; Habla y cultura popular en Antioquia (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1957); Léxico de la casa popular urbana en Bolívar (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1962); El español hablado en Santander (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1965);  “Muestra de anglicismos y galicismos en el español de Bogotá”, Boletín de la Academia Colombiana 14 (1964): 260-78; y sus contribuciones al atlas lingüístico de Colombia.
[6]  Otto Morales Benítez (1920-2015), abogado internacionalista, ex Secretario General del Partido Liberal, miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, exministro de Trabajo y Agricultura, exsenador, Diputado a la Asamblea Departamental de Caldas, varias veces precandidato a la Presidencia de la República fue nombrado y profesor honorario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima. En 1990 el Congreso Nacional de Colombia le confirió la condecoración "Gran Cruz de la Democracia" por los servicios prestados a ésta.

jueves, 23 de marzo de 2017

Sospechosos en tránsito: las vueltas abiertas de América Latina

Esta antología publicada por Demipage Editorial (2017) reúne a escritores nacidos en algún lugar de Latinoamérica y que viven en España. Todos han conspirado en el apretado salón del cuento. Contiene, además, un mapa para escapar de los corsés ideológicos que tantos militares, políticos e intelectuales trataron de imponer al continente; un pergamino con veinte itinerarios que recogen distintas formas de huir, de volverse sospechoso en dos países a la vez, en el despegue y en el aterrizaje. Veinte maletas con ropa suficiente para vestir al anfitrión de huésped.

La mayoría de las veces, el escritor que elige emigrar no cuenta con facilidades, y en su experiencia confronta circunstancias que no hubiera vivido de haber permanecido en su país de origen. A los autores aquí reunidos les une la experiencia de la partida y cómo repercute en su escritura.

Selección de Doménico Chiappe

«Aeroplanos cortan el celofán de un cielo tropical,
abriendo surcos para llevar al exilio o la vuelta
a los que ya no aguantaron más.
Huellas en el mar».
Charly García

Autores antologados
Clara Obligado
Santiago Roncagliolo
Hernán Casciari
Gabriela Wiener
Marcelo Luján
Fernando Iwasaki
Lucas García París
Rafael Romero
Carlos López-Aguirre
Sergio Galarza
Carlos Salem
Elisa Fuenzalida
Jose Antonio García Simón
Consuelo Triviño
Juan Carlos Méndez Guédez
Leonardo Valencia
María Fernanda Ampuero
Jorge Eduardo Benavides
Cristina Peri Rossi
Karina Sainz Borgo

jueves, 10 de noviembre de 2016

ómnibus n. 53: centenario Rubén Darío

Revista ómnibus n. 53

Queridos amigos:

En este número n. 53, con motivo del centenario del fallecimiento del poeta nicaragüense Rubén Darío, hemos publicado artículos de Alberto Julián Pérez, Jorge Urrutia, Consuelo Triviño y Pedro García Cueto.

En nuestra acostumbrada sección de literatura, artículos críticos y reseñas de Orlando J. Addison, Fabio Martínez, Carlos Satizábal, Luis Benítez, Silvio Mattoni, entre otros.

En creación literaria, se han seleccionado poemas de Álvaro Salvador, Carina Sedevich, Adriana Hoyos, Eduardo Escalante, An Lu, Federico Spoliansky, Porfirio Mamani, Canio Mancuso y un relato de Alberto Julián Pérez. 

En Pensamiento Crítico, hemos contado con la aportación del médico psiquiatra colombiano Jesús Dapena y en Cine y Literatura con el profesor y escritor Pedro García Cueto, colaborador habitual de Ómnibus,

Gracias de nuevo por seguirnos en esta aventura literaria.
Revista intercultural

miércoles, 4 de mayo de 2016

ómnibus n. 52: Especial Madrid en Arte

Revista ómnibus n. 52: Madrid en Arte
Queridos amigos:

En este número especial Madrid en Arte, hemos recorrido las diferentes ferias de arte que se han desarrollado en Madrid, para ofreceros un reportaje fotográfico de algunas de las obras más relevantes de Arco 2016, Art Madrid y Justmad.  Número coordinado y dirigido por Benito Pintado y M. Ángeles Vázquez.

Además de nuestra acostumbrada sección de literatura con artículos críticos y reseñas de Esteban Moore, Christopher Domínguez Michael, Consuelo Triviño, Marta Ortíz y Susana Szwarc, entre otros.

Literaula
Por otra parte
Buenas nuevas!

A partir de hoy todos nuestros suscriptores tienen el beneficio añadido de acceder a los Cursos de Narrativa Creativa LiterAula con Precios Reducidos Especiales. LiterAula es el programa más innovador de enseñanza de la Narrativa Creativa. Tiene su base en Madrid, España, sus cursos son cortos y eficaces, y brinda formación de primera calidad vía Internet a sus alumnos en más de 20 países de América y Europa. En Ómnibus creemos que todo el mundo debería conocer y practicar las técnicas más modernas y creativas para mejorar la calidad de sus textos.

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Gracias de nuevo por seguirnos en esta aventura literaria.
Consejo Editor de Ómnibus
Revista intercultural

martes, 15 de diciembre de 2015

Presentación de Las brujas de Auschwitz de Mario Wong

Presentación en París de Las brujas de Auschwitz, uno de los últimos títulos publicado por Mirada Malva, el próximo jueves día 17 a las 20:00 horas en la Maison de l'Amérique Latine. La presentación la harán los escritores Jorge Tafur, Goran Tocilovac y Eduardo García. Ver más datos sobre el autor y la obra


viernes, 6 de noviembre de 2015

Gordas al amanecer de Dante Castro

« Espacialización del tiempo » en Gordas al amanecer
el último libro de cuentos de Dante Castro

escritor peruano


     Gordas al amanecer (1), libro de Dante Castro, consta de diez cuentos que se hallan en la vertiente narrativa del « neo-realismo » urbano (Ribeyro, Congrains, Reinoso…). Las calles de Lima y de los suburbios del puerto del Callao están muy presentes en sus páginas. Todo gran narrador es un maître, y Dante Castro lo es, en lo que yo llamaría la « espacialización »  del tiempo (de la urbe, principalmente, en este volumen). Lo logra magistralmente en el conjunto de estos cuentos. Cito: « Había comenzado a recorrer la ciudad por cualquier parte, reconociendo los lugares en que hubo algo memorable que demolieron después. Grandes edificios se alzaban donde estuvo el cine de enamorados, la fuente de soda… Le dolía aceptar el tránsito del tiempo y la indolencia… » (2) Y páginas antes, en « Sonia de noche »: « Las voces iban subiendo de tono, corrigiéndose unos a otros, agregando detalles olvidados de historias que a nadie más podían importarles. El Colorado decía que una porción de ciudad se reconstruye en cada silencio y en cada recuerdo, que se colectivizan y se alteran en el relato de sus protagonistas. Y el negro Wilder agregaba que las cosas son como son compadre, nada más. Pero Wilder venía de La Víctoria, limeño al fin, aquerenciado con los chalacos por veinte años de convivencia. No como el Gato Raúl y sus hermanos… »  (3)  
     Otra cita de « Libertad restringida », para insistir en esto de la « espacialización del tiempo »:
     « Afuera del edificio, la calle se habría ante sus ojos como un universo caótico y espantoso. Algunos transeúntes lo miraban al pasar, tal vez por su apariencia de derrotado, con el traje gastado por el uso y zapatos fuera de moda. Más allá, recostando sus espaldas en el poste de alumbrado público, el Negro lo esperaba.     -Ahora sí, a trabajar, camarada Macana… Hay que golpear… -dijo.     Para eso lo había seguido. Conocía bien los resultados y que no tenía otro camino. De pronto Marco le quedó mirando con incredulidad en cada detalle: allí estaba una figura como la de él, encaneciendo, con rostro de mala vida y arrugas prematuras causadas… » (4)
     Amores furtivos, frustraciones de la vida marital, derrotas y traiciones políticas, actos de brujería, apariciones y desapariciones, travestis, endemoniados hilvanan la trama de estas historias. El final del cuento que da el título al libro, « Gordas al amanecer » tiene el elemento de la sorpresa, del despertar de una pesadilla (después del adulterio y la culpa) en la cama matrimonial. La aparición de las tres gordas en el sueño, al amanecer de un día domingo; y una que le espeta:
     « -¿Vas a salir o te traigo a la policía?... ¡Baja para que arreglemos esto, cobarde!     « … Jadeando, muy agitado, trataba de encontrar con dedos dubitativos el botón interruptor de la luz. Sacudió brazos, cabeza y cuerpo, manoteó como si quisiera librarse de una multitud de demonios que pretendían llevarlo a la fosa común de un cementerio para indigentes. En algún rincón perdido del laberinto de la muerte encontró suficientes energías y profirió un grito.     Esta vez si era Aidé quien le tocaba el pecho. Con ternura, se lo sobaba en movimientos ovalados y perfectos.     -¿Una pesadilla, mi amor?... ¡Cómo has sudado!... » (5)
     También el final del primer cuento, « Amor filial » -el enmuramiento de la madre (que padece de locura senil)-, a lo Edgard Allan Poe, es sorprendentemente logrado: 
« La tomaron de la mano suavemente, carcajeándose como dementes y la ayudaron a levantarse. Primero un paso, luego dos, fueron llevándola hasta el pie de la obra. Rodrigo ayudó a que su madre pasase el pie derecho al interior del hueco que empezaría a cubrir. Leyla la auxilió para que pusiera el pie izquierdo. Cuando la señora estuvo dentro del nicho, ambos se apresuraron y colaboraron entre sí, afanosos como… » (6)
 
Dante Castro
    La supuesta infección viral es la temática del cuento « Peste rosa ». Los excesos amatorios -que hizo posible la asistencia a un congreso de escritores- y el agotamiento de la relación de pareja se despliegan contrapuntisticamente. Cito: « Él, que sabía bailar como ninguno, ahora se deslucía (en Madrid) ante sus amistades. « Qué te ha pasado, Carlos… ¿saliste del closet? », le dijeron quienes lo veían después de años. No quiso revelarles que su mujer se negaba a ir a fiestas con él y que prefería acostarse temprano antes que acompañarlo a un compromiso. La menopausia y el desgaste de la relación la habían condenado a… Las jaquecas cada vez más frecuentes…, el mal genio y los kilos de sobrepeso que iba acumulando la hicieron poco deseable. Pero además, cada vez que quería tener relaciones con ella, le respondía: « Estoy cansada ». Así es como había llegado a Madrid, con la incontinencia de un soldado… » (7)
     « Erase una vez en el Callao » -musitó el doctor Cadiotti. En « Sonia de noche », el antepenúltimo cuento de esta colección, la historia de una banda de jóvenes con un travesti vuelve con las notas de una canción (« Como una loba… aúllo por las noches encendida»; salsa de Milagros Hernández) y el encuentro de Cadiotti, en la sala del juzgado, con alguien que lo mira con cierto estupor y odio (¿ « Sonia » ?). Cito: « …nadie se dio cuenta en que momento el anfitrión desapareció tras un biombo asiático para luego reaparecer vestido como mujer, con los pies desnudos, bailando al son de la salsa que estremecía la única ventana de cortinas azules. Por fin era Sonia, párpados azules y labios con rouge, aunque el Colorado (Cadiotti) la mirase con ojos de desaprobación y el Patito (Alfredo) con repugnancia. Al Gato Raúl se le cayó de las manos la revista (porno) que estaba disfrutando: no podía concebir en su mente licenciosa a un matón trasformado en mujer, con los hombros anchos desnudos, el corte varonil y ese vestido que mostraba las nalgas por una abertura vertical. « Llegó la hora de pagar lo que hemos chupado », le dijo resignado al Colorado. » (8)
     En un callejón de la urbe se da el encuentro de Maribel y Marco (« Macana », era su seudónimo en los operativos que realizaba por el partido), un expresidiario. Cito: « …Maribel canturreaba en el corredor tendiendo más ropa de su batea, mientras él hacía esfuerzos para ubicar ese rostro femenino, ajado por el tiempo y las penurias, en algún contexto memorable. Delgada, relativamente alta, cabellos largos atados a la espalda en una coleta. Sus ropas sobrevivientes de modas pasadas armonizaban con las miserias del callejón donde se concentraban hombres y mujeres apegados al tráfago de la vida. » (9). El tiempo ha pasado inexorable en « Libertad restringida », el último cuento de Gordas al amanecer y Marco tuvo que asumirse: «  …no como un preso político, sino como delincuente común y despistar a sus torturadores en cada golpe, en cada descarga eléctrica, en cada zambullida a la batea con detergente. Solo se puede atenuar el sufrimiento gritando fuerte, abriendo la boca excesivamente para tragar aire cuando le concedían un respiro momentáneo, poniendo la mente en blanco y deseando la muerte. Pero la muerte no acudía por más que la llamara. Se fue al penal como ladrón, su banda escapó, no recordaba a nadie, a todos los demás los conoció por sus alias. Algo que la literatura le enseñó: inventar personajes, nombres, apelativos y circunstancias. » (10)
     Y el camino de la derrota continúa. Cito in extensius, para concluir:
     «…se vieron trenzados en una singular pelea, sin puñetazos ni patadas. Kanebo lo tenía a Marco contra la pared. Más fuerte y más joven, no había como hacerle resistencia. Sus músculos fueron cediendo, hasta que aflojó la presión de brazos y piernas. Temblaba de impotencia.      -¡Entrégame el fierro!     Diéz años atrás, jamás lo habría hecho. Tuvo un instante para pensarlo, un segundo para decidirlo. Voltear y disparar directo al cuerpo, estremecer la paz de la calle con el monstruoso estampido de la Magnum 357 o renunciar a la prisión que por segunda vez lo estaría esperando. Con dedos temblorosos extrajo el arma de la pretina del pantalón y se la dio al amenazante Kanebo.     Regresó al callejón, cabizbajo, agitado y sin poder créer en su minimizada condición de hombre. Desde el cuarto del fondo resplandecía la silueta de una figura femenina, delgada y alta, en camisón de dormir. » (11) 

París-Montmartre, 19 de octubre del 2015


Notas :
(1) Dante Castro Arrasco, Gordas al amanecer, Lima, Editorial San Marcos, 2014
(2) En « Libertad restringida »; es el comienzo del último cuento. Ob. Cit., p. 112.
(3) Ver « Sonia de noche », Ob. Cit., p. 107-108; las itálicas y algunos paréntesis, en citas que siguen, son míos.
(4) Ob. Cit., p. 124.
(5) Ob. Cit., p. 48.
(6) Ob. Cit., p. 14.
(7) Ob. Cit., p. 93-94.
(8) Ob. Cit., p. 109.
(9) Ob. Cit., p. 127.
(10) Ob. Cit., p. 120.

(11) Ob. Cit., p. 141.

lunes, 26 de octubre de 2015

La literatura a la hora del crimen. Mario Wong

Primer Encuentro Internacional de Escritores Peruanos en Francia



La literatura a la hora del crimen: Ponencia 

«¿Es que me había convertido en Stefan Zweig y veía
/avanzar/ A mi suicida?»
R. Bolaño.


  
     El espacio de la literatura es el espacio de la alteridad, el espacio que privilegia la presencia del otro; l’autre que es «mon frère, mon semblable», escribe Baudelaire. Y que puede confrontarnos con el mal, con lo monstruoso, y con nuestros demonios interiores. Ahí los límites de lo que se concibe como realidad son sobrepasados y, en consecuencia, las categorías del bien y del mal, que rigen la moral convencional, no funcionan más y el escritor, de una u otra forma, participa en la escena del crimen; quizás, como testigo inoportuno, confundiéndose, acaso, «entre sus hermanos verdugos y sus hermanos desconocidos» (RobertoBolaño).
     La realidad y el arte se confunden a la hora de la irrupción de lo inmundo y, el escritor ficcionaliza la pesadilla (y lo real de la pesadilla; que tiene visos y proyecciones delirantes). Nos hallamos ante la especularidad de la realidad  y de la ficción de lo real. Se trata de un mundo que se ha salido de sus goznes y, ante las diversas manifestaciones del caos, de la nada, de lo absurdo la racionalidad se ha vuelto un frágil recurso. Así, creo que sólo la recuperación del espacio poético puede hacer posible el que le encontremos algún sentido; lo cual supone el cuestionamiento y la ruptura de lo establecido. El creador se convierte, pues, en una suerte de criminal; por su práctica misma, que desestabiliza el orden y socava el sentido común.

1.- Desplazamientos y reemplazamientos

     La literatura es básicamente un oficio peligroso porque nos acerca a los límites, a lo abismal (y que es a lo que se llama «el buen sentido», o el sentido común, rehuye siempre). Escribir es y siempre ha sido -como lo dijo Roberto Bolaño en su «discurso de Caracas» - «saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío» (1) en esta época del crimen, del horror y de la dificultad para expresarlo. Hay una carencia para decir el horror, los tormentos del terror, de la tortura que tienen que ver con el mal absoluto; para lograrlo, la literatura recurre ha una suerte de desplazamiento, y/o de reemplazamientos «interartísticos» (pintura, cine, citación literaria, etc., etc.), lo que apriori puede sorprender, para contar lo que no se puede contar, lo que hace posible decir, desplazándolo, el enigma del horror (2).
     En «Una propuesta para el próximo milenio» (1999) Ricardo Piglia, aproximándose críticamente a la obra literaria de Rodolfo Walsh -quien vivió la experiencia del horror y fue asesinado por los esbirros de una de las dictaduras más sangrientas del Cono Sur- para contar una experiencia extrema y transmitir, así, un acontecimiento imposible, escribe:
     «La experiencia del horror puro de la represión clandestina -una experiencia que amenudo parece estar más allá del lenguaje- quizá define nuestro uso del lenguaje y nuestra relación con la memoria y, por lo tanto, con el futuro y el sentido. Hay un punto extremo, un lugar –digamos- al que parece imposible acercarse con el lenguaje. Como si el lenguaje tuviese un borde, como si el lenguaje fuera un territorio con una frontera, después del cual está el silencio. ¿Cómo narrar el horror? ¿Cómo transmitir la experiencia del horror y no sólo informar sobre él? (…). La literatura prueba que hay acontecimientos que son muy difíciles, casi imposibles, de transmitir: supone una relación nueva con el lenguaje de los límites.»
Rodolfo Walsh
     Uno de los modos de dar cuenta del horror que encuentra Roberto Walsh se basa en el desplazamiento y la distancia; lo cual es -según Piglia- «una lección de estilo». Cito: «El estilo es ese movimiento hacia otra enunciación, es una toma de distancia respecto a la palabra propia. Hay otro que dice eso que, quizá, de otro modo no se puede decir. Un lugar de condensación, una escena única que permite condensar el sentido de una imagen. Walsh hace ver de que manera podemos mostrar lo que parece casi imposible de decir. Podemos decir si encontramos otra voz, otra enunciación que ayude a narrar. Son sujetos anónimos que están ahí para señalar y hacer ver. La verdad tiene la forma de una ficción donde el otro habla. Hacer que el otro pueda hablar. La literatura sería el lugar en que siempre es otro el que viene a decir.» (3).

     Y requiere -agrego yo-, también, una participación activa del lector, «detective salvaje», atento a los meandros textuales, a los mínimos detalles para intentar reconstruir, tarea imposible a mi entender (porque siempre faltarán piezas en el rompecabezas, o en los múltiples rompecabezas) el sentido perdido. Estamos, pues, en la literatura in progress; frente a una poética de la fragmentación que se mueve dentro de la hipertextualidad literaria.

2.- Avant-garde y poética de la fragmentación

     Pertenezco a una generación que ha vivido la etapa de la violencia política, en que entró mi país, el Perú, con el inicio de la «guerra popular» por las huestes de Abimael Guzmán, militantes del PCP-«Sendero Luminoso», en mayo de 1980 (fecha en que el país retornaba a la democracia), quemando las ánforas de votación en Chuschi, un pueblito de los Andes ayacuchanos; una generación que vive en carne propia el terror político en que se introdujo el país, como la resultante de la radicalización ideológico-política. Pero mi generación viene de los años 70s, es decir de los años en que las ideas de vanguardia articulaban -¿por última vez?, me pregunto- en un modo de existencia, en una inmanencia vital la pulsión política y la estética (4). Aquí, la literatura (la poesía, la narrativa) manifiesta … «una visión interior que pugna por exteriorizarse sin claudicar frente a ordenes que no emanen de ella misma, ofreciendo, en este sentido, una construcción de la realidad alternativa y rupturista por naturaleza.» (5). El escritor enfrenta, creativamente, el peligro de su reencuentro con la realidad: el de «mirar algo que muchas veces no se quiere ni ver.» (6)

    La estética (y la estrategia) de la fragmentación en mi narrativa es la « clef de voûte » (llave maestra) para dar cuenta de los sucesos traumáticos ligados al terror, para simplemente poder mirar algo que no se quiere ver; su aplicación es el lugar propicio en el surgimiento de una « poétique de la mémoire ». Ella es igualmente el medio de poner en evidencia « la imposibilidad de totalizar la mémoire de una experiencia traumática ». Así, Patricia Espinoza escribe (sobre Nocturno de  Chile, novela de Roberto Bolaño) : … « Llegar al fragmento es llegar al desastre, como territorio de lo que nunca podrá ser totalizado. » (7)

     Mi estética literaria esta muy lejos de toda tendencia a concebir obras totales o de intenciones totalizadoras; una suerte de poética de la fragmentación subyace en lo que he escrito hasta ahora, que se caracteriza por el tratamiento fragmentario de lo «real», de los sujetos («temas»)/«objetos», personajes, situaciones, etc., etc. que he abordado. Lo que hace que no pueda ser inscrita dentro del «realismo literario» como expresión mimética, que supone un referente, esto es una relación de correspondencia estrecha entre los signos literarios y una determinada unidad semántica cultural. Pero, al mismo tiempo, en cuanto a la percepción de lo real, hay una cierta concepción expansiva, de flujo, en lo que escribo, una concepción de la obra in progress. No sé hasta qué punto -ahora que lo pienso-, es el intento de hallarle un cierto sentido a algo que carece de ello; y, así, evitar fracasar con la palabra (porque la lengua es la única patria que tiene el escritor), añadiendo más vacío al vacío!

     La representación de la realidad fragmentada (y fragmentaria) ha sido llevada al límite en Su majestad el terror; a través de los personajes Mallen H.Roberts y Roberto. H. Mallén, su doble, que se hallan atrapados en un universo perverso de las desapariciones y el mal. La materia narrativa describe y evoca, valiéndose de diversos recursos literarios, distintas situaciones o historias vividas por personajes que están y no están en el Perú., donde ocurrían una serie de hechos siniestros que tenían que ver con la violencia política y el terror desencadenado. Es, en cierto sentido, esta «temática» lo que cohesiona las tres partes que constituyen la novela. Es la mía una escritura de la fragmentación para expresar el desastre, el caos (de una sociedad que vivía una crisis estructural profunda), el abismo, la caída, el desvarío; este desvarío y caos, esta fragmentación, se halla en funcionamiento en la estructura textual misma de la novela. Se convierte en una cuestión de respiración, de ritmo, y del estilo literario en el aire del crimen; aquí la fragmentación al mismo tiempo que pervierte a la obra como expresión de una totalidad (no hay sino una totalidad de las partes; una totalidad à côté, en la concepción deleuziana), se convierte en una aspiración a ella como una cierta nostalgia en la búsqueda de sentido.
     En las páginas de Su majestad el terror nos hallamos, ciertamente, ante una representación de lo real, pero solamente como real textualizado o hipertextualizado; no como expresión mimética de la realidad, ni tampoco de la literatura sino como citación en la que se plantean, también, cuestiones metaliterarias (sobre el arte de la ficción y el flujo de lo real, sobre la transgresión de los generos y la escritura misma, sobre los fragmentos y la totalidad, etc.) que apuntan a redefinir, de alguna forma, la presencia de lo real en la era de los simulacros y lo virtual, en el que los personajes aparecen y desaparecen; y, sus historias, pueden pertenecer a mundos paralelos que, se entrecruzan en ciertos puntos; y/ó, a mundos que ya no existen (o que se hallan en vías de desaparición), y ese es, quizás, el crimen perfecto que hace aparecer el acoso de los sujetos (o del sujeto) y la extrema precaridad de sus vidas. Así, se trata de historias de transterritorialización y flujos del deseo en sus diversas secuencias e intensidades; en sus expresiones moleculares y sus líneas de fuga -como dirían G. Deleuze Y F. Guattari (8)-, en el continuo riesgo e invención, a cada instante, de la vida misma.

3.- Participación activa del lector en la búsqueda de sentido

     El terror produce desterritorilizaciones, abandono, pérdidas territoriales que, sin embargo, en la literatura pueden manifestase como líneas de fuga; las cuales no significan escaparse, huir del mundo sino el ir hacia otros territorios, el involucrarse, intensamente, en otros procesos de territorialización, produciendo nuevos «agenciamientos rizomáticos» (9). Otros ritmos que devienen expresiones, nuevas formas literarias que transgreden los canones impuestos, en cuanto conllevan rupturas de códigos; el distanciamiento crítico que permite hacer otras lecturas de la «tradición literaria», más acorde con los flujos del deseo, con el devenir de la vida misma en sus diversas manifestaciones, en su multiplicidad de líneas de vida y de muerte, esto es, en sus expresiones moleculares intensas, cualitativas, heterogéneas, que sobrepasan las diversas estratificaciones sistémicas, molares, que impone el orden. Así, Su majestad el terror no presenta, estructuralmente, una resolución argumentativa tradicional, y en ella hay más de una situación narrativa abierta, en la que la causalidad lógica deja el paso a la irrupción de la absurdidad de lo real; situaciones en la que interviene, frecuentemente, el azar. Y, es al lector a quien corresponde desentrañar el sentido más profundo de lo que se cuenta.
     Se trata de la problemática del sujeto o de la subjetividad en la etapa del terror, y de la dificultad o imposibilidad de contar lo que no se puede contar; la memoria se entrampa en conjeturas, en el intento de darle un sentido al pasado que, aún, se halla presente. Se trata de las partes perdidas de un puzzle (o de diversos rompecabezas). Esto es lo que «explica» la exigencia de una «estética salvaje», del recurso a una poética de la fragmentación a lo largo de toda la obra. Como no existen centros precisos -aunque existen ciertos ejes (la etapa del terror misma, el exilio de los personajes, las historias «de dentro» y «de fuera», si se puede decir) que delinean el universo narrativo-, más allá del terror y sus proyecciones fantasmáticas, desestructurantes del sujeto o de los sujetos, la obra recurre a la intertextualidad, a la metatextualidad y hipertextualidad para relatar. De aquí, que se requiera de la participación activa del lector para restablecer -entre líneas y entre textos-  el sentido de lo que se cuenta, si acaso existe. Si se puede hablar de realismo se trata, sin ninguna duda, de un realismo como construcción o remontaje, de un realismo de lo «real-hipertextual»


Notas:
(1) R.B.; in: Celina Manzoni (Comp.), R.B. La escritura como tauromaquia, Documentos, pp. 207-214; ver también, p. 211.
(2) Karim Bennsiloud y Raphael Estève (Coods), Les astres noirs de Bolaño, Press Univ. de Bordeux, Burdeos, 2007, pp. 23-25.
(3) Ver Iván Almeida, «El ensayo o la seducción del concepto»; en: Daniel Mesa Gancedo   (Coor.), Ricardo Piglia y el arte nuevo de la sospecha, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Univ. de Sevilla, 2006, p. 270.
(4) «Los años -para decirlo con Bolaño- en que fue joven «la última generación latinoamericana que tuvo mitos». Salvo para los conversos, los cínicos, o los amnésicos, es sin duda una época peligrosa, dificil de leer, sembrada de dobleces y contigüidades amenazantes: el bien está demasiado cerca del mal, la política demasiado cerca del delito, el espanto demasiado cerca del éxtasis, el arte demasiado cerca de la conspiración.» (Ver Allan Pauls, «La Solución Bolaño»; en: Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau (Eds.), Bolaño Salvaje, Barcelona, Ed. candaya S.L., 2008, p.330).
(5) José Promis, «Poética de Roberto Bolaño.»; en Territorios En fuga, p. 51.
(6) Cita de Amuleto, Ibid.
(7)  P. Espinoza (Cop.), Estudios críticos sobre la obra de Roberto Bolaño, Santiago, Frasis, 2003 ; « Estudio preliminar », p. 28. Lire aussi l’essai de Stéphanie Decante-Arraya, « Mémoire et mélancolie dans Nocturno de Chile » ; in : Karim Benmiloud et Raphäel Estève, Les Astres Noirs de Roberto Bolaño ; Actes de Colloque des 9 et10 Nov. 2006 à l’Univ. Michel de Montaigne-Bordeaux 3, Press. Universitaire de Bordeaux, 2007, pp. 24-29).
(8) Gilles Deleuze y Félix Guattari, Capitalisme et schizophrénie. Milles plateaux, París, Les Éds. de Minuit, 1980.
(9) Ob. Cit.



sábado, 10 de octubre de 2015

Mario Wong en el Primer Encuentro Internacional de Escritores Peruanos en Francia


Tumba de César Vallejo en Montparnasse
Primer Encuentro Internacional de Escritores Peruanos en Francia
Bibliothèque Nationale de France, París
10 de octubre del 2015, 2:00-7:00 pm
Organizan: CECUPE (Centre Culturel Péruvien)
AIP (Asociación Internacional de Peruanistas)
Université de Poitiers / CRLA-Archivos

Por primera vez se reúnen en Francia numerosos escritores peruanos que visitan el país con sus homólogos que residen en él. La migración, el exilio, la memoria, la imagen literaria del Perú en Francia serán algunos de los temas y componentes de este importante evento, que sigue al Sétimo Congreso Internacional de Peruanistas a realizarse en la Universidad de Poitiers del 7 al 9 de octubre. Ya el 10 y 11 de abril del 2015 la AIP había organizado, junto con la Embajada del Perú en los Estados Unidos, el masivo “Primer Encuentro de Escritores Peruanos en los EEUU”, que inauguró la serie de la que el Encuentro en París forma notoria parte. Ambos encuentros son una expresión vigorosa del dinamismo y creatividad de la diáspora intelectual incluida en la gran migración externa peruana en las últimas décadas.
PROGRAMA 
(con traducciones simultáneas al francés)
2:00 pm: Apertura. Yolanda Rigault (CECUPE), José Antonio Mazzotti (AIP), Hélène Roy (Université de Poitiers).
2:10 pm: Mesa redonda 1: La poesía peruana de la generación del 68 y su vigencia actual: Raúl Bueno, Carlos Henderson, José Rosas Ribeyro, Elqui Burgos
2:40 pm: Mesa redonda 2: La nueva narrativa peruana en el siglo XXI: Paul Baudry, Félix Terrones, Luis Dapelo
3:10 pm. Mesa redonda 3: Poesía peruana y violencia política: José Antonio Mazzotti, Róger Santiváñez, Ulises Juan Zevallos Aguilar, Manuel Liendo
3:40 pm: Mesa redonda 4: La poesía peruana después del conflicto armado: Enrique Bernales Albites, Carlos Villacorta Gonzales, Giancarla Di Laura
4:10 pm: Mesa redonda 5: Literaturas regionales: Ángel Gómez Landeo, Christian Fernández Palacios, Jorge Nájar, Ana Varela
4:40 pm. Pausa
5:00 pm. Mesa redonda 6: Ser escritor peruano en el extranjero: Patrick Rosas, Grecia Cáceres, Lenin Solano Ambia, Enrique Bernales Albites
5:30 pm: Presentación del libro bilingüe Hommage poétique à César Vallejo (Niza: Éditions des Trois Rivages, 2015) : José Alberto Velarde, Grecia Cáceres, Mario Wong, Ina Salazar, José Antonio Mazzotti
6:10-6:40 pm. Mesa redonda 7: La narrativa de la violencia en el Perú: Luis Dapelo, Alfredo Pita, Mario Wong, Rocío Ferreira
6:40-7:00 pm. Debate general y clausura.
Entrada libre
Bibliothèque Nationale de France (BNF)
Petit Auditorium
Quai Françoise Mauriac 75013 Paris
Acceso por la puerta Este
Metro más cercano: Estación Bibliothèque François Mitterrand
de las líneas n° 14 y de la línea RER C
Mapa: