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martes, 19 de mayo de 2026

Iván Cepeda: una vida contra el olvido de León Valencia

 

Una vida de lucha contra el olvido, es Iván Cepeda


Por Carlos Luis Torres, escritor.

18 mayo 2026

 


León Valencia, reconocido y respetado  analista político, creador y Director de la Fundación Paz y Reconciliación, acaba de publicar un minucioso ensayo sobre la vida política y personal de Iván Cepeda, quién al día de hoy, encabeza las encuestas, las predicciones, y llena las plazas de muchas capitales como opción a la primera vuelta presidencial que se avecina en medio de inmensas expectativas, dudas de indecisos, odios e injurias de opositores, ataques virulentos de calumniosos habladores de esquinas y plazas con sombra y ocultas presiones de oscuros intereses de las derechas y grupos armados en Colombia.

Su subtítulo me atrae: “Una vida contra el olvido” pues Iván Cepeda se ha dedicado a eso: a garantizar que no olvidemos a los desaparecidos, los asesinados, las injusticias, los de abajo, a los niños y a las mujeres marginadas. Recordé inmediatamente, al leer con infinito agrado el prólogo escrito por el poeta Federico Díaz-Granados que el padre de Iván, Manuel Cepeda, desde la prisión le escribe poemas a su hijo de pocos años… “florecerán todos los árboles” (del libro “cantos para el hijo de un preso”). Recordé al relatarse en el prólogo, que su padre le leía cuentos de Gógol y poemas de la Mistral y como lo dice Díaz-Granados: “… ahí supo Iván que la literatura es una de las más dignas formas de conocer la complejidad humana”; recordé esa pieza maravillosa de Piazzolla, “Oblivión” que es música contra el olvido.

Tal vez por esto el amigo León Valencia, escritor y analista político titula: Iván Cepeda: una vida contra el olvido.

La primera parte del libro realiza un recuento y un análisis de los últimos acontecimientos nacionales e internacionales que han consolidado la posición de Iván como una opción en las próximas elecciones. La gran cantidad de acontecimientos nacionales desde noviembre de 2025, teñidos de todos los colorines, intrigas políticas, descaros y búsqueda de formas para impedir la permanencia como candidato de las alianzas del Pacto Histórico, constituye el espacio donde León Valencia afirma que el 34.5% que obtuvo Iván en la encuesta del Centro Nacional de Consultoría,  es resultado de un proceso calculado, de su estilo analítico,  sin excesos emotivos, producto de su tranquilo actuar y aprovechar los errores de la derecha, las casualidades bien trabajadas y las alianzas firmes. La fórmula vice-presidencial Aída Quilcué Vivas, lideresa indígena del pueblo Nasa y reconocida defensora de derechos humanos, es un acierto teniendo en cuenta su historia de lucha contra el régimen y el análisis, en paragón con la fórmula de la campaña de Petro para acercarse a las grandes masas de poblaciones marginales.

Dos elementos dan puerta al análisis de aspectos de capítulos posteriores: El reto del futuro gobierno para el entendimiento con los estados Unidos, y la paz. Son retos que, ante los ojos de León Valencia, se pivotean en el acápite: Petro y Cepeda: no tan iguales.

La segunda parte del libro se titula: “El asesinato del padre”, fue el acontecimiento en la vida de Iván Cepeda, pues este lo encuentra muerto sobre la avenida las Américas desde el barrio Kennedy camino a la Universidad, donde dictaba clases y entre el trancón, ocasionado por el magnicidio, reconoce a su padre. (Escena esta, no solo violenta, sino que dibuja nuestro país de a pie, entre las multitudes y los crímenes políticos impunes). La Unión Patriótica, movimiento al que pertenecía su padre, fue exterminada poco a poco y el país se sumergió en ese terrible baño de sangre del cual no puede existir el olvido (en ello la razón, de buena parte de la vida de Cepeda).

Se abre un tercer capítulo: “Cepeda vs Uribe” donde el autor del libro hace un recuento a mano alzada de los hitos y giros de esta gran contienda por la verdad. Los cambios de las Cortes, los testimonios manipulados, los truculentos sobornos, los ofrecimientos del abogado de Uribe a individuos condenados a prisión a cambio de ayudas y las peripecias de grabaciones en relojes de pulso y demás argucias que se juegan el todo, al sentirse acorralados.

En mayo de 2024 comenzaron las audiencias de acusación, luego de un proceso de casi 10 años. Cuando se inició la lectura del fallo, ya habían transcurrido 77 audiencias y la comparecencia de un centenar de testigos. La jueza Sandra Heredia entregó un fallo de más mil páginas y condenó a Uribe a doce (12) años de prisión domiciliaria y a una multa de 2.400 salarios mínimos por el caso de soborno en actuación penal y fraude procesal.

León Valencia

Aquí hace León Valencia una apreciación que pone punta: “En ese momento, nadie imaginaba que esa larga lectura y la inesperada condena iban a suponer el impulso definitivo de la aspiración presidencial de Iván Cepeda, hasta ese día una figura política de la izquierda que no estaba en las cuentas de nadie para las elecciones de 2026” (pág. 107).

Y León Valencia termina este acápite con lo siguiente: “Lo que sí se sabe es que en estos casi doce años Iván cepeda ha brillado por su argumentación sólida en las pruebas, su tenacidad y su capacidad para acopiar información cierta sobre la parapolítica”.

El libro continúa con dos aspectos meridianos para delimitar el carácter de Cepeda: la enfermedad: La manera como se ha enfrentado en dos oportunidades con la posibilidad de la muerte. “Tuve miedo de morir, es un estado anímico que acompaña al ser humano siempre y no creo que no hay ninguno que no se haya preguntado ni estremecido por esa posibilidad; pero al mismo tiempo, es necesario pensar las cosas en su momento y saberlas pensar bien. Yo creo que lo esencial es saber que existe esa posibilidad”. (pág.118-119). El otro aspecto que forma la vida y el actuar de un hombre, es la persona con quién vive y para ello Valencia trascribe una entrevista a Pilar Rueda Jiménez, la compañera de Iván Cepeda, realizada por Laura Bonilla subdirectora de Pares y que deja de opinión tras otra, el retrato de una mujer cómplice que acompaña por igual la tarea de la defensa y la investigación de la verdad. (Subrayo esto porque ambos poseen un sustrato común que se desprende del texto: el método de acercarse y relacionarse con el entorno en la búsqueda de la verdad, sin importar lo muy cruda y difícil de esta.)

“Cepeda y la paz total”. Un recuento de su participación activa en las mesas de negociación con el ELN y las posibilidades de conversación de un acuerdo real, que se imposibilitan transformándose, en este momento, en una lucha armada, “de resistencia”, dicen ellos, pero hoy atravesada por una guerra por el tráfico de drogas y la recuperación de sus territorios, que amerita del próximo gobierno, un enfoque distinto, leo que se desprende de esto.

“Las organizaciones ilegales de ancestros guerrilleros han declinado su ambición de tomarse el poder nacional y están en la explotación de economías ilegales y en el control de la población y el territorio, y en esa estrategia disputan la hegemonía territorial con otras fuerzas delictivas. Sólo se enfrentan a la fuerza pública solo cuando estas las persigue.

… las disidencias de las extintas FARC, cobijan sus acciones con pedazos de discurso, los paramilitares…etc. Iván Cepeda entiende estos cambios en la dinámica de las violencias y el conflicto y así lo dejó ver en el lanzamiento del libro “¿Plomo es lo que viene?”, otra publicación de Aguilar. (L V, pág. 178)

León Valencia termina con dos tópicos medulares: “Petro y Cepeda: no tan iguales”, y “Propuesta de Cepeda para un gobierno, y qué lo diferencia”.

Una divertida diferencia, desde el lugar de nacimiento de uno y otro, estudios económicos uno y de filosofía el otro, realiza León para iniciar un recorrido de militancias, emotividades, gustos y lecturas. Para explicar aspectos políticos nacionales e internacionales, acciones bravías y meditaciones, nos permiten repensar si es la continuación lo que esperamos de Cepeda o es un hombre que como el mismo lo dice: seguirá las reformas sociales planteadas y apuntará direcciones apropiadas para lograr una paz aceptable, además de unas relaciones internacionales apropiadas con EU y Venezuela.

El libro de León Valencia es definitivamente un lugar de reflexión para un lector que se aproxima a él en la busca de un punto de seguridad para un país que definitivamente se encuentra en una situación polarizada, por una extrema derecha desbordante en lengüetazos y miedos, porque el poder vuelve a escapársele de sus garras.

Iván Cepeda


Nos enfrentamos sin medias tintas, a quedarnos en un lado, y este libro de León Valencia nos ayuda a repensar nuestra postura y deseos para un país que, con una inflación y desempleo controlado, adolece de paz y seguridad social, aunque el salario aumentó en el 23%,

Un libro que abre la posibilidad y en ese sentido entiendo la idea y la intención de su autor, de que aceptemos a Iván Cepeda como la salida más adecuada para un país que posee muchos aspectos negativos, pero que no dan para señalar que estemos ante una catástrofe, y que elegir a Cepeda garantiza no sólo la mesura, la búsqueda de la verdad, mayor justicia social, el no olvido, la orientación de los desaciertos de Petro y la disminución del desequilibrio social, y educativo, sino la libertad intelectual y el respeto a los que entendemos la vida como un espacio que trasciende la angustia cotidiana y también da lugar para la estética y la creatividad.

sábado, 14 de marzo de 2026

Camilo Torres Restrepo

 

… ante el hallazgo de los huesos del Padre Camilo Torres Restrepo

 

Por Carlos Luis Torres Gutiérrez

Escritor

 


A raíz de la confirmación por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) sobre la localización e identificación de los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo encontrados en un mausoleo militar en Bucaramanga, Santander, y para su entrega y disposición final, se han realizado varios actos públicos y privados para recordar y recuperar la historia y la acción social del padre Camilo Torres Restrepo.

Su muerte en combate en febrero 15 de 1966 a pocos meses de haberse unido a las filas del Ejercito de Liberación Nacional, marcó un momento histórico para la lucha guerrillera comprometida con ideales de justicia e igualdad social a través de una estrategia que para ese momento se consolidaba como la alternativa válida en América Latina, cual era la lucha armada y la táctica dictada desde las montañas cubanas por Ernesto Che Guevara sobre que: un pequeño grupo de combatientes, bien organizados y armados, podía iniciar un movimiento revolucionario en cualquier país.

La muerte de Camilo, su fotografía en los diarios, su desaparición tan temprana en la búsqueda de un arma dijeron, librando un combate sin mucha preparación estratégica, marcó un hecho doloroso que impactó a muchos de los seguidores del Padre que se habían alineado con él a partir de largas jornadas de predica en plazas de ciudades y pueblos, y desde el púlpito, en misas en iglesias improvisadas y en la capilla del “Cristo maestro” de la Universidad Nacional de Colombia, donde era capellán y seguido por las juventudes universitarias que recibían sus enseñanzas, aprendidas y meditadas durante su vida de seminarista, sacerdote (1954) y Sociólogo en 1958 en la Universidad Católica de Lovaina.

Unir el marxismo con la religión católica no fue una idea ligera, fue elaborada sobre lecturas de teóricos, largas conversaciones en las mesas estudiantiles de Lovaina (su tesis doctoral, “Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá”) y luego confrontadas con su participación en la organización de las Juntas de Acción Comunal y su trabajo en el Instituto de la Reforma Agraria (Incora) como miembro de su Comité Técnico, lo decidieron a emprender la lucha armada como la única salida para la toma del poder en Colombia.

Su muerte en 1966 lo convierte en un héroe, en un mártir, en un misterio, en un polémico tópico para los movimientos revolucionarios de aquella época. Varios textos se han escrito sobre Camilo, canciones en su homenaje sonaron y suenan en el mundo cuando se habla del cambio social en Latinoamérica. La biografía escrita por Orlando Fals Borda “Camilo Torres: el sacerdote guerrillero”; la biografía novelada de Walter J. Broderick “Camilo el cura guerrillero”; el análisis que realiza Olga de Caycedo “Camilo Torres o la crisis de madurez de América” hasta el nefasto libro escrito por Álvaro Valencia Tovar (acusado de ser uno de los responsables de su muerte), forman parte de la publicaciones múltiples, además de la edición de sus “ ensayos apasionados” así titulado por Francisco Jaramillo, por ejemplo.

El hallazgo de sus huesos, la confirmación que efectivamente corresponden a los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, han hecho resurgir a los 60 años de su muerte, un volver a pensar y a decir su vida y su ideal de justicia e igualdad social. La pregunta importante por hacernos en este momento, por lo ya dicho, es: ¿cómo debemos los colombianos resignificar la imagen de Camilo? Este héroe, como otros que ha tenido este país, comenzando por Bolívar muerto en Santa Marta, posteriormente Luis Carlos Galán asesinado en Soacha, por ejemplo, debe hacernos pensar de qué manera podemos reconceptualizar a Camilo Torres muerto en combate en Patio Cemento. Requiere este último, de un proceso de resignificación de la imagen, de recuperación de sus enseñanzas sociales, un proceso asertivo, actualizado a la nueva realidad de Colombia 60 años después. Aspecto que no hemos empezado a realizar y requiere no únicamente sentimiento, sino una transvaloración a un presente de un país que desea la justicia y la igualdad social.


* * *


El pasado 25 de febrero de 2026, en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional, donde Camilo Torres Restrepo fue el capellán y donde hoy descansan sus huesos, se convocó un evento de lectura poética “Poesía sin fronteras” coordinado por Lilia Gutiérrez Rivero y al cual fui invitado junto a la(o)s poetas: Luz Mary Giraldo, Patricia Ariza, Carlos Satizábal, Iván Beltrán, Carlos Alberto Merchán, Alejandro Cortés y Carlos Luis Torres.

Este evento fue importante para mí, no solo por los inigualables amigos poetas invitados, sino que me permitieron contar, tal como dije al comenzar a hablar, que: "... conocí a Camilo Torres Restrepo cuando yo tenía 10 años, mi padre era su conductor en un taxi color rojo en la pequeña ciudad de Bucaramanga, cuando Camilo arribaba por aquella época. Desayunaba en casa con otros amigos y madre servía el "caldo con huevo", típico de Santander, allí conocí a Camilo... dije también, haberle preguntado el domingo pasado a madre, hoy con 96 años, si lo recordaba y ella dijo apenas un: "sí, a Camilo sí"... 

También lo dije de lado, que esta experiencia de infancia de ver a Camilo Torres Restrepo, lo registré en una novela mía Entre la espera y en miedo publicada por SIC Editorial en el año 2004 y cuyo segmento copio aquí, porque este, creo, contribuye hoy a la recuperación de su memoria y refuerza la necesidad de ese proceso de resignificación que he mencionado, va:


Apartes de Entre la espera y el miedo

Por Carlos Luis Torres



"En la fotografía el rostro de Camilo Torres muerto es muy similar al rostro de Guevara. Ambos con los ojos abiertos, barbados, la boca reseca y el uniforme de guerra. Esta fotografía que tengo frente a mí, tomada ese 15 de febrero de 1.966 en Patio Cemento, horas después de su caída en combate, me recuerda la voz de mi padre todos los días durante muchos años, fui el conductor de Camilo, cada vez que venía a la ciudad pedía el carrito rojo y Camilo se sentaba con otros a hablar de luchar contra las injusticias, me decía; al año siguiente, me decía, fui el conductor de Camilo...

Una mañana mamá servía ese “caldo” característico de la comida típica a los amigos invitados de mi padre. Yo era muy chico, tanto así que cabía por debajo de la mesa y desde allí contaba las piernas de los hombres sentados y los chicles pegados bajo la tabla, cuando vi una mano que cuidadosamente le entregaba un arma a uno de ellos. Al lado de la cabecera de la mesa estaba Camilo y junto a él Iván Calderón, un muchacho bajo, delgado, moreno, muy silencioso que también murió en combate. Años después, yo grité en la calle ese ¡Iván Calderón! ¡Presente!” y recordé aquel día a mi padre llorando sobre la mesa y nosotros no entendíamos por qué él lloraba en una mañana de martes.

Por aquella época el aeropuerto de la ciudad estaba dentro de ella. Hoy como en todas las ciudades del mundo queda a varios kilómetros. Recuerdo que mi padre me trepó sobre sus hombros para que yo viese por encima de las cabezas que esperaban el vuelo del medio día. Me indicó con su brazo, ese es Camilo Torres. Aún no he podido olvidar aquel nombre, ni aquel rostro, ni aquella mano, que recorrió de joven las callejuelas, los inquilinatos, las escuelas, el pavimento húmedo y gris de esta ciudad desdentada y sin borde, donde el principio y el final sólo existen como una lágrima. 

Treinta y seis años después todo sigue igual. El habitante urbano secó con el dorso de la mano su mejilla y abrió la ventana: llueve, llueve sobre los tejados y a lo lejos los autos se deslizan húmedos y los árboles gotean y los hombres, bajo sus paraguas, saltan los charcos de las calles y las bocinas suenan sordas mientras los vendedores de periódicos de los semáforos gritan el diario de hoy viernes 15 de febrero, donde no se hace mención alguna a esa muerte." ("Entre la espera y el miedo", SIC Editores, Bucaramanga, 2004)


Carlos Luis Torres Gutiérrez, Escritor

Bogotá, febrero de 2026

 


domingo, 1 de septiembre de 2024

Exposición “El Río de la Memoria. Arturo Alape"

 

Entrevista a Natalia Tejada García, curadora de la exposición “El Río de la Memoria. Arturo Alape”, en la Biblioteca Nacional de Bogotá.   El video hace parte de la serie titulada “Artistas, vida y obra” realizada por Le Monde diplomatique, Ediciones Desde abajo y el Colectivo audiovisual Desdeabajo Televisión (DaTV) en Bogotá.


CARLOS FAJARDO FAJARDO

Exposición “El Río de la  Memoria. Arturo Alape”. Entrevista a Natalia Tejada García. Curadora de la exposición.

https://youtu.be/G6SYk-rmG0Q?si=z8Vtk35C84AjsTii 

Director de la serie Artistas, vida y obra: Carlos Fajardo Fajardo.

Realización y producción: Le Monde diplomatique, Ediciones Desde Abajo y el Colectivo audiovisual Desdeabajo Televisión (DaTV) en Bogotá.

LINK de la Serie Artistas, Vida y Obra:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLXSRA_SQHRlwRFLJQPQxdw-KRoiY05FH9


martes, 23 de marzo de 2021

Un bemol en la guerra de Marcos Fabián Herrera


Un libro de cuentos que rescata la verdadera narrativa y el verdadero género, primero porque se adentra en las vidas de cada uno de sus personajes, siempre al margen, y este hallazgo, le permite crear una dimensión inédita de un lugar, de una región, de un espacio inventado  dónde se sitúa un alma que camina buscándose. Y la música es decisiva porque sin música no seríamos nada ni nadie: la música, decía Wilde, nos concede un pasado del cual carecíamos, y esto es lo que sucede de manera magistral en estos cuentos de personajes que deambulan, que no buscan una definición sino ese horizonte que la música señala. Objetividad en la perspectiva, capacidad de crear atmósferas, de encontrar el lenguaje innombrado de cada ser que de la nada  pasa a contar con la biografía que le concede una escritura que fue capaz de verlo.


Darío Ruiz Gómez


martes, 19 de noviembre de 2019

Exposición artista colombiano Franco


Más allá de las apariencias, o del  abstracionismo « mítico-expresionista » (El Dorado) en la pintura (*) del artista colombiano Franco


Por Mario Wong
Escritor peruano

« L’origine ne désigne pas le devenir de ce qui est né mais bien ce qui est en train de naître dans le devenir et le déclin. L’origine est un tourbillon dans le fleuve du devenir et elle entraîne dans son rythme la matière de ce qui est en train d’apparaître. (…) »
Walter Benjamin

A Miguel Rodríguez Liñán y a Tito Diez

La pintura « matérica-abstracta » (y hago uso del oximoron; pinta sobre yute y utiliza diversas materias: arena, vidrio…, restos metálicos, óxidos… ; y la  abstracción…, ¿ expresionista ?) de Franco es una explosión de múltiples  colores -en sus series « El Dorado », « Senderos » y  « Atmósferas »-, que bien podría hallarse emparentada con la « abstracta-expresionista », onirista-mítica, de un Jacson Pollock (1). La encuentro  de repente, yo, en el jardín de los senderos que se bifurcan (Borges)  del arte contemporáneo, en esta segunda exposición en la galería Mona Lisa, en sus nutrientes míticas precolombinas y en ese lenguaje, personal, del mundo de los sueños como una impugnación frente a una modernidad, un progreso, que  ya « tocó techo ».
… Así, su arte subvierte el espacio de la representación, y « manifiesta » (expresa) la destrucción de los diversos eco-sistemas del planeta Tierra; los « espectros » de la destrucción (los he visto en…), como si se tratase de una historia, pictórica, universal de la infamia, se hallan ahí presentes en sus cuadros. Son rostros fantasmáticos que nos sorprenden; es como si el caos fuese el motivo de su arte, y Franco recorriese el terreno de las representaciones indígenas (de sus geometrías, laberintos y senderos… ; véase su serie « El Dorado »), como si estuviese en búsqueda de una « salida » a la locura…, a la entropía y anomia social del capitalismo globalizado. He visto lo que he visto…, hay cosas que no recuerdo y sin embargo… (D.C.)
Las imágenes no son el substrato de « nada sólido» (…léase L’art à l’état gazeux, de Yves Michaud); el espectador no puede « estabilizar » las imágenes para « fijarlas » mejor  en una « visión retiniana » (M. Duchamp, y su crítica del  art rétinien…, del « fin del arte » o de lo estético vilipendiado… ; del repudio de lo bello y del triunfo de la fealdad y de la nada, o de lo insignificante y la « copia » (W.B.) en el arte contemporáneo), de esencias inmóviles (como si fuese una mariposa, que no es posible describirla sino cuando ella se halla con las alas abiertas, en una vitrina, atravesada por un alfiler… ; pero, ¿cómo describir una mariposa batiendo sus alas en pleno vuelo?); las imágenes, en los cuadros de Franco, en esas explosiones múltiples del color, tienen, lo repito (me repito…) algo de espectrales, como si oscilasen en distintos tiempos y espacios...  Bien podría aplicárseles la expresión wiggensteiniana de « verlas » una vez como tal cosa y, otra vez como tal otra… (2); son las capas, bien trabajadas, de lo matérico de sus pinturas, que hace que sus « superficies » creen ese efecto… ; los elementos utilizados dan a su pintura textura y volumen y trasmiten, con el uso de otros recursos técnicos, también velocidad y movimiento.

  

(*) Galerie Mona Lisa, 32 rue de Varenne, 7ème Arr., Paris; exposición de noviembre. Incluye pinturas de tres series: « El Dorado », « Senderos » y « Atmósferas »; y también algunas esculturas de su exposición anterior  (mes de julio) : « Seres ».

París-Montmartre, 7 de noviembre del 2019.


Notas :
(1) Más no creo que sea la misma técnica, action painting, que inventase el pintor norteamericano…, que descartaba el uso del caballete y practicamente del pincel (usaba directamente el chisguete, la espátula y otros medios…, para verter y salpicar, chorrear, gotear…)  y que implicaba -pintaba con la tela extendida sobre el suelo-, la involucración completa de la mente y el cuerpo del artista (esto último literalmente, ahí están las fotos), como si fuese un ritual chamánico, en la obra…, que adquiere el dinamismo que caracteriza el estilo de este  gran artista.

(2)Cito in extensius: «(…) Que l’image soit instable, cela signifie qu’elle voue notre langage lui-même –qu’il s’agisse d’interpréter ou même, seulement, de décrire ce que nous voyons – à l’oscillation des temps et des aspects. Si l’image n’est le substrat de rien de solide, mais un simple, jamais simple en réalité, passage des aspects, alors le langage qui tente d’en consigner l’expérience ne saurait être lui-même  qu’un passage des temps dont  l’expression wittgensteinienne « voir (l’image) une fois comme telle chose, une autre fois comme telle autre chose » (einmal als das eine,einmals als das andere Ding sehen) donnerait probablement la formule de base. Ce n’est pas un hasard, d’ailleurs, si la théorie des aspects, dans la linguistique de… » (Véase Didi-Huberman, Essayer voir, Paris, Les éditions de Minuit, 2014, pp. 63-64). 

lunes, 1 de julio de 2019

El ojo en la aguja de Consuelo Triviño Anzola

Nuevo título de Mirada Malva:

El ojo en la aguja (cuentos)
Consuelo Triviño Anzola
Tamaño: 13cm x 21cm
Páginas: 106
EAN 13: 9788412020519

Desde sus primeros cuentos, Consuelo Triviño Anzola aporta la constancia de la soledad y la insistencia de una búsqueda que se fija, simbólicamente, en seres fracasados. Nunca se colma la inquietud, siempre surge la aparente contradicción entre la mujer aburguesada que busca la libertad y la mujer libre que no encuentra la felicidad. Los personajes sienten la necesidad de huir, de dónde sea y hasta lo indefinible, siempre en busca de una plenitud que se sabe inalcanzable. Si en los relatos iniciales podía pensarse en un romanticismo juvenil, en estos, ya de madurez, que componen El ojo en la aguja, se comprende que responden a la insatisfacción interior de la mujer actual. Un libro que el lector mantendrá en sus manos tiempo después de concluir su lectura.

jueves, 6 de junio de 2019

Entrevista a Julián Nalber


Un cigarro y una copa con Julián Nalber, el creador del Detective Santré

"Por medio de la novela negra puedo escudriñar diferentes rincones de la ciudad, en este caso Bogotá, una urbe que me apasiona”.
Por Mauro Javier Hernández

Detective Santré de Julián Nalber
Portada Detective Santré
Mauro Javier Hernández. Su novela Detective Santré, el caso Chang (2017), ha despertado cierto interés entre los lectores del género. ¿Cuéntenos acerca de la génesis del texto?

Julián Nalber. La novela es una historia breve que sigue las peculiaridades típicas de la narrativa de crímenes; un detective que investiga asesinatos y desapariciones en una ciudad tan beligerante como la Bogotá del presente. El embrión de la novela tiene que ver con un hecho que sucedió en la ciudad, y a la vez con múltiples casos de tráfico de mujeres colombianas que terminan en el laberinto de la prostitución en los sitios más impensados del mundo.

M.J.H. ¿Tomó usted muchos elementos de la realidad colombiana?

J.N. Hay fragmentos, hechos y situaciones de esa realidad. El contexto de Bogotá, con sus barrios y calles está ahí. Pero como lo suelen decir muchos autores cuando se les pregunta sobre este juego entre la realidad y la ficción, la novela es ficción pura, un universo aparte, los personajes solo se deben a sus realidades, a sus mundos, a sus circunstancias. A veces no sé si es tan importante profundizar en esa oposición de la realidad versus la ficción. Por otro lado, uno puede decir que Santré se puede parecer a su creador o el creador se puede parecer a Santré, pero los dos son seres independientes.

M.J.H. Y hablando de Colombia, ¿cómo ve la situación actual de su país?

J.N. Colombia es una zona del mundo muy particular. Sus gentes cuentan con mucho talento y gran potencial en cualquier campo. Pero el país históricamente ha sido gobernado por élites terriblemente corruptas que siempre ha pensado en sus círculos familiares y sociales, nunca en las mayorías. Una nación que se la roban todos los días. Colombia, después de tanto tiempo, sigue teniendo una estructura social muy parecida a la de la época de la Colonia. Unos pocos mandan, se enriquecen, manipulan y dejan postrado al resto en la ignorancia y la desinformación. Desde luego esto tiene diversos matices y situaciones específicas que habría que considerar. Igual a pesar de todo, sigue siendo un país fascinante. En Colombia pueden pasar mil cosas en un solo día. Nadie se aburre.

M.J.H. ¿Por qué se inclinó por este género literario?

J.N. No es que tenga una tendencia marcada hacia él. Hay otras opciones que me llaman la atención. Sin embargo, por medio de la novela negra puedo escudriñar diferentes rincones de la ciudad, en este caso Bogotá, una urbe que me apasiona.

M.J.H. Se ha dicho que la trama de su novela llega a ser muy unidimensional y un poco predecible. Pero a la vez, también se ha mencionado que es entretenida.

J.N. Sé muy bien que esta novela no reviste ningún tipo de revolución estética. Nunca he pretendido nada de eso. Mi plan es muy modesto. La creé con el objetivo de que un lector cualquiera se distraiga al leerla. Yo mismo me divertí escribiéndola. Siempre he hablado de un experimento. Desde luego, la labor de narrador, como cualquier oficio, necesita práctica, es decir experiencia. Y tanto mi prosa como yo, estamos en ese proceso.

M.J.H. Entre la gran gama de personajes de este estilo (investigadores privados, detectives, policías, etc.), ¿qué tan original es su protagonista Santré?

J.N. Quizás no mucho porque él sigue los parámetros generales de estos personajes. Alguien podría decir que lo original está en que Santré es un profesor universitario que por falta de trabajo termina en esta profesión. Lo diferente, si en verdad hay algo, es el contexto. No es lo mismo desarrollar una historia en Pekín, Moscú o Bogotá. Para cada caso se precisa de conocer bien el medio, la idiosincrasia, las formas de hablar de la gente, la cultura de los personajes que sobreviven en cada espacio. Creo que ese mundo de la "colombianidad" o de la "bogotaneidad" se puede ver en la novela, hablo de rasgos particulares que son únicos. Esto último no lo digo yo, lo han afirmado algunos lectores.

M.J.H. ¿Pero entiendo que usted no pretende ser un narrador consagrado?

J.N. No me interesa del todo el protocolo que eso implicaría. También sé bien que tal consagración nunca llegará, hay que ser realista. Además, no dedico todo el tiempo de mis días a esta labor. Tengo otra profesión definida y ella toma buena parte de mi cotidianidad. Lo que me atrae es desarrollar historias que a la gente común y corriente le puedan gustar y divertir. Después de eso todo será ganancia. En tiempos de la era digital que nos avasalla, la gente poco está interesada en el placer de la lectura. A veces, el ejercicio de tomar un libro y leerlo se convierte en una tarea titánica para muchos.

M.J.H. ¿Entonces no se asume como escritor?

J.N. Me asumo como un simple y humilde trabajador de la palabra que desea superarse cada día. Y esto último no me suena muy original, aunque sea verdad. Me suena hasta cursi. Seguro que alguien lo tuvo que haber dicho antes.

M.J.H. ¿Y entonces cuál es su meta como narrador?

J.N. Por ahora, ninguna. De hecho, mi primera meta era escribir una novela policial y publicarla, y ya la cumplí. Lo he dicho un par de veces, si un muchacho de un colegio público de Bogotá (o de Colombia) escribiera un ensayo sobre la novela me haría feliz. 

M.J.H. ¿Y lo del seudónimo?

J.N. Ese es otro enigma más que coincide bien con el género.

M.J.H. Su escritura se encuentra muy ligada al estilo episódico de las historietas (comics), que se leían mucho en América Latina hace unas décadas. ¿Es consciente de eso?

J.N. Sí, desde luego. De niño y adolescente mis primeras lecturas fueron las historietas de legendarios personajes de aquellos días. Hablo de personajes creados en América Latina, no de Superman o Batman que no me interesaban tanto. En muchos casos, de esos héroes no queda nada. Solo las recuerdan los adultos mayores de cuarenta años. En países como Colombia, estas historietas eran muy populares y los muchachos las devoraban. Si logro que mis novelas lleguen a tener ese ritmo ágil de aquellas aventuras trepidantes; ese interés de parte del lector en seguir con el siguiente capítulo hasta llegar al final, me daría por bien servido.

M.J.H. En esas historietas frecuentemente había una moraleja, ¿en su novela la hay?

J.N. Supongo que los lectores responderán mejor esa pregunta.

M.J.H. ¿Vendrán más aventuras de Santré?

J.N. Sí, pero por ahora me interesaría promocionar más esta primera. Es posible que este año salga una nueva edición.

M.J.H. ¿Se puede conseguir en Colombia el libro con facilidad?

J.N. El trabajo de distribución y promoción de un libro no es sencillo y no tendría que corresponderle al autor. Lo he dicho también antes, si no tienes un buen respaldo editorial, un agente literario, una empresa detrás de ti la tarea es casi que imposible. Antes el libro tenía mayor distribución, incluso se vendía en una librería muy acreditada de Bogotá que no hace mucho cerró sus puertas y por ahora nada se sabe de esos ejemplares. Es por eso que este año espero que se concrete una nueva edición con mayor alcance.

M.J.H. Finalmente, ¿por qué y para quién escribe?

J.N. Escribo porque es un ejercicio intelectual que me satisface. Es una acción intimista que me permite viajar, caminar mentalmente por lugares conocidos (incluso desconocidos). Es también un regreso a la niñez en el que por medio de la escritura vuelvo a jugar, a crear y me siento momentáneamente feliz. Y escribo para mí y para los que generosamente deseen leer lo que escribo.

martes, 4 de junio de 2019

Oficios del destierro de Marcos Fabián Herrera

Oficios del destierro. Marcos Fabián Herrera


Nuevo libro de poesía de Marcos Fabián Herrera

OFICIOS DEL DESTIERRO


Programa Editorial de la Universidad del Valle, 2019



En este poemario de Marcos Fabián Herrera, a través de la representación de lo insólito transcrito en oficios de artesanos minuciosos, confinados a los márgenes (equilibristas, campaneros, luthiers, pajareros, relojeros...), los héroes se desploman  irremediablemente para mutarse en ídolos caídos o en villanos atrapados entre los espejismos de los sueños. Su poesía en Oficios del destierro reafirma su fuerza en el reconocimiento de la sórdida realidad de un espacio vital en ruinas. Para ello, a decir de Blanca Varela, la voz poética le “da nombre a todas las sombras, a todos los fantasmas” a modo de viaje iniciático que atraviesa las distintas galerías del alma humana para comprender el oscuro misterio de la palabra inscrita en una encrucijada oscura y misteriosa.  

Es sorprendente en la poesía de Herrera, esa mirada precisa de la fugacidad de la existencia como metáfora gótica del fluir del tiempo o la destrucción de lo humano, piezas condenadas a la hecatombe del individuo en ominoso tránsito. Con un lírico y pulido lenguaje, su obra poética nos acerca a un universo de palabras, hacia el laberinto del hombre en permanente “exilio”,  como parábola de un éxodo que recorre las distintas estancias que habitan los temas eternos y su antítesis: el amor, la mujer, el dolor, la muerte o los monstruos.

María Ángeles Vázquez






























viernes, 5 de abril de 2019

El Quijote, novela y cultura de Álvaro Pineda

El Quijote, novela y cultura
Portada El Quijote, novela y cultura
Nuevo título de Mirada Malva

El Quijote, novela y cultura
Álvaro Pineda Botero

15.3cm x 23.3cm
Páginas: 336
EAN 13: 9788494852374

¿Por qué El Quijote, que fue escrito hace más de cuatrocientos años, ha sido y sigue siendo el paradigma de todas las novelas y uno de los símbolos culturales de mayor influencia en el mundo?
Tal es la pregunta que nos anima en la composición de esta obra. Nuestra indagación partió de la vida de Cervantes y del ambiente cultural y literario de su época, los cuales conforman el contexto adecuado para llevar a cabo una lectura secuencial y cuidadosa del texto. Y es en esta lectura donde aparecen las claves para definir el concepto de novela que subyace en la narración y también para comprender la influencia del libro no solo en España y Europa sino también en Colombia.
El Quijote era lectura favorita de los patriarcas colombianos de los primeros años de la República. En él encontraron las semillas que hicieron germinar en su propuesta de identidad nacional: la huella quijotesca es evidente en las obras literarias  y también en los debates políticos y en las constituciones del siglo XIX, como analizamos en los apartes correspondientes. 
En consecuencia, El Quijote, novela y cultura, ofrece no solo una visión amplia y comprensiva de la obra, útil para los lectores de todas las latitudes y culturas, sino también una reflexión sobre la problemática siempre vigente de la identidad nacional de países que, como Colombia, son herederos de la cultura española.

jueves, 24 de enero de 2019

Un bemol en la guerra de Marcos Fabián Herrera

Un bemol en la guerra
Portada Un bemol en la guerra

Paraísos humanos

Un rápido comentario al libro de cuentos, 
Un bemol de la guerra, escrito por 
Marcos Fabián Herrera

Por Jorge Guebely


Reconforta leer los cuentos de un escritor que aún no pertenece al jet-set de los autores consagrados por las grandes empresas editoriales. Nada lo condena para que escriba bajo los parámetros del mercado. Nadie le exige una producción anual para conservarlo en las librerías nacionales e internacionales. Sólo la íntima necesidad de escribir lo transporta, lo estalla para poner en letras su libre percepción del mundo. Un escritor todavía limpio, sin las brillantes manchas de la oferta y la demanda, sólo con las del ser humano, las que lo impulsan a la escritura.

Textura propia de los siete cuentos escritos por marcos Fabián Herrera bajo el título: Un bemol de la guerra. Relatos publicados por Navíos Libros, con impecable cuidado y con agradable resultado físico. Agradan sus ilustraciones como la disposición física de sus textos. Ambas se confabulan para que el lector viva una reparadora experiencia lectora. Para que experimente agradecimientos vitales al leer la última línea del último cuento.

Porque sólo agradecimiento se siente con un autor que devela un abanico de diversas posibilidades de los paraísos humanos en la tierra. Distintos espacios para convertir la existencia en el bello ejercicio de vivir sin el peso de la esperanza. Superar el infierno de cada día, ese brillante laberinto de la vida civilizada, para saborear el instante diluente sin bajos ni altos relieves.

Así se compone la semántica de estos cuentos. Como en la música barroca, un mismo tema entonado por instrumentos diferentes. Una misma obsesión musical que cobra vida en los diferentes cuentos. Desde el primero, Música incidental”; hasta el último, “Sin itinerario; pasando por el que da título al libro, “Un bemol de guerra. Durante toda la lectura, el lector se encuentra, una y otra vez, con esta rara dimensión.

La belleza del lenguaje abre las puertas del libro. Expresión estética visible a los ojos del lector. Una ejecución musical donde todos los instrumentos están debidamente afinados. Limpieza expresiva, riqueza lingüística, sorprendentes construcciones, inesperados giros, surgen en cada párrafo. Lenguaje sostenido que se conserva a lo largo de los siete cuentos. Lenguaje que se eleva de lo rutinario, pero sin caer en la confusión ni en la pedantería. Lenguaje que intenta superar la medianía para insistir en la calidad de lo esencial.

Rasgo lingüístico que armoniza con la semántica de los cuentos. Párrafo a párrafo, se develan las tragedias de los personajes, seres humanos oscuramente adaptados al infierno. Los que ya no soportan la existencia gris de todos los días y huyen de la catástrofe existencia para encontrar un paraíso en la tierra. Los que ya no resisten más la corrosión de la rutina y se sienten cadáveres en vida. Los que aún tienen la osadía de partir para encontrar un asidero más amable, más humano, más divino, en los predios de la existencia.

Cipriano, el personaje de “Música incidental”, encuentra su lugar exacto en la calle. No lo obnubiló el éxito de dirigir exitosamente su propia orquesta, ni los varios acetatos grabados, ni la hermosa cantante que los acompañaba, ni el reconocimiento en la radio. El mundo de la farándula debió hostigarlo con sus falsos brillos. La calle constituía su verdadero territorio, un lugar sin jefes, sólo con transeúntes desprevenidos y sin los voraces dogmas de las iglesias. No era un lugar para desechables, sino el espacio donde era posible la libertad de ser. Ahora dirijo a mi grupo en las calles…

Vida civilizada y adocenada padecen los ciudadanos del primer mundo. La llevan como un ataúd en la conciencia. La necesidad de huir, encontrar parajes más originales, más naturales, impulsan a Jack, en “Las meditaciones de Jack”, a internarse en un lugar libre de la dura civilización. La referencia a la Barca de Juan Bustos, ese maravilloso prostíbulo fluvial, nos lleva a la Neiva antigua.  El alcohol, la trasnocha, las drogas, enjambre de descomposición mental, lo estimulan para testimoniar a través de un poema que el paraíso existe en la anulación del pensar. Un poema escrito por el gran Jack Kerouac, personaje ancilar de la generación beat que anduvo literariamente en el suroccidente colombiano:
Cuando un pensamiento
brote llegando de lejos con su manifiesta
presencia de imagen, debes engañarlo y fuera con él,
quítatelo de delante, dríblalo…

Diferentes alternativas de los paraísos naturales del ser humano surgen en otros cuentos. En un “Bemol de guerra”, El aparente boticario, que llega a un lugar distante, es un músico y funda una escuela de música. Huye de la civilización para refugiarse en un lugar apartado y en la música. Huye como huye el desertor de la guerra con el Perú a pesar de las diatribas patrióticas del presidente de la República. Tanto el aparente boticario como el desertor se refugian en la música, en ese paraíso de sonidos donde tampoco existe el pensamiento. “Con la flauta puede enseñar la música y curar su destierro”

Así transcurren todos los cuentos de Marcos Fabián Herrera. Con esa impronta que nos saca, momentáneamente, del barro y nos eleva a sugerencias literarias que nos hablan de un mundo asequible. Con él, sólo agradecimientos por la riqueza de paraísos que develan sus siete cuentos. Por los espacios insólitos e inesperados, tratados con la responsabilidad de un autor comprometido con la condición humana. Por las pulsiones oníricas –Cipriano- y fantasmales –La nana-, que nos muestran regiones paralelas y nos iluminan. Por el conjunto de recursos literarios que enriquecen la literatura, que la rescatan de los excesos de la oferta y la demanda, que le devuelven su misión original: develar las tragedias humanas impuestas por la barbarie del poder brutal. Por hacer una literatura que no apunta al prestigio, sino al ser humano.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Obra artística premiada de Milthon

Milthon, la « Gran Guerra » (1914-18), el soldado desconocido (« poilu ») y su perro…

Por Mario Wong
Escritor peruano

In memoriam Jean y Emilie Carles, pacifistas ejemplares
 
Obra premiada de Milthon
Obra premiada de Milthon

El gran artista colombiano Milthon acaba de obtener un premio -convocado por un prestigioso jurado, cuyos miembros forman parte de los jurados de « Trofeos de Perros Héroes » y del « Premio de Bellas Artes » de la Société Centrale Canine-, por una escultura que « simboliza la poderosa unión del soldado y su perro », en la « Gran Guerra »… Ocurre que leía y releía el libro autobiográfico de Emile Carles, Une soupe aux herbes sauvages (*), lo que me suscitó escribir esta nota, mirando en la net la foto de la escultura del artista. Cito seguido, in extensium, dos párrafos de la interpretación que hace el artista de su obra premiada :
« Serrées l’un contre l’autre face à l’adversité environnante, proche et imprévisible, le chien et l’homme font face et ne doivent pas faillir.
Ils se tiennent là, en attendant de contrer le destin en une seule pensée, en une attitude unique sous la pèlerine qui leur sert de refuge… »
… El soldado desconocido de Milthon vive, esta etapa de la historia, con su fiel perro « Céline », en un Voyage au bout de la nuit  (Jean  y  Emilie Carles s’y retrouvaient en lisant les pages de cet chef-d’œuvre de la littérature); el soldado y su perro étaient pris, en una trinchera, en esa fuga en masa hacia la muerte, en común hacia el fuego; ocurría en el presente y ça venait des profondeurs et c’était arrivé (Céline). Él y su fiel perro, en un acto de heroicidad extraordinaria se encuentran bajo el intenso fuego enemigo, dos soldados alemanes (otros dos brothers in arms, dos puntos negros, igualmente desconocidos…) que les disparan, desde hace más de un cuarto de hora… ; él no tiene más de veinte años y, bajo el  fuego del enemigo sienten (animal y soldado) toda la locura y la absurdidad de la guerra :
...tout cela m’apparaissait soudain comme l’effet d’une formidable erreur. Dans une histoire pareille y’a rien à faire, il n’y a qu’à foutre le camp que je me disais après tout… Au-dessus de nos têtes, à deux millimètres, à un millimètre peut-être  des tempes venaient vibrer l’un derrière l’autre ces longs fils tentants  que tracent les balles qui veulent vous tuer dans l’air chaud d’été…     Le vent s’était levé brutal de chaque côté des talus, les peupliers mêlaient leurs rafales de feuilles aux  petits bruits secs qui venaient de là-bas vers nous… (Céline).
 
(*) Emilie Carles, Une soupe aux herbes Sauvages, Paris, Éd. Jean-Claude Simoën, 1977.  Emilie estuvo casada con el obrero anarquista y pacifista Jean Carles; ésta es una historia de Francia (y no sólo de ella) que desde el « mirador » de un pueblo, Val-des-Prés (Les Haûts  Alpes), a través de su vida da cuenta desde  comienzos del siglo pasado, de  más de siete décadas de dicha historia, signada por los acontecimientos de entre las dos guerras mundiales...
 
París-Montmartre, 27 de noviembre del 2018


sábado, 10 de noviembre de 2018

No era fácil callar a los niños (20 años de Prohibido salir a la calle)

No era fácil callar a los niños. Veinte años de Prohibido salir a la calle de Consuelo Triviño Anzola
Portada de No era fácil callar a los niños
Nuevo título de Mirada Malva: 

No era fácil callar a los niños

Veinte años de Prohibido salir a la calle,
novela de Consuelo Triviño Anzola

María Ángeles Vázquez (edición de)

Clasificación: LITERATURA: HISTORIA Y CRÍTICA
Colección Mirada ensayo nº 7
Tamaño: 13cm x 21cm
Páginas: 206
EAN 13: 9788494852343
PVP: 15 €
Peso: 225.57 g.
ISBN: 9788494852343


SINOPSIS:
Hay escritores que huyen del brillo mediático y realizan una obra coherente fuera de los focos, y las revistas de papel couché. Construyen un mundo que no padece otro desenfoque que el de la propia escritura, es decir, el concepto del mundo que el autor se fue forjando y que fundamenta una literatura.

Consuelo Triviño Anzola (Bogotá, 1956) pertenece a esos escogidos, que publican despacio, sin las presiones de los mercados o la política [...] Siempre hay en Triviño una lengua cuidadísima y apropiada para sus personajes y sus situaciones, como pocas veces encontramos en la literatura actual. Este volumen, con la colaboración de grandes especialistas en literatura hispanoamericana, conmemora los 20 años de su primera novela, Prohibido salir a la calle, donde se busca ofrecer un homenaje a la autora y subrayar su presencia trascendente en la literatura que se hace hoy en español.


sábado, 25 de agosto de 2018

La canción de los hacinados de Jhon Walter Torres Meza

Portada La canción de los hacinados
La canción de los hacinados
de Jhon Walter Torres Meza
Editorial Poemia, con el apoyo de la Universidad del Valle, Sede Zarzal, Colombia, 2018

La historia cíclica de la violencia ha atravesado nuestra literatura. Desde la generación de Gabriel García Márquez hasta las jóvenes generaciones, la noria negra ha sido una constante en las letras colombianas.

La canción de los hacinados, el primer libro de cuentos de Jhon Walter Torres Meza hace parte de esta saga literaria que no se detiene en el país.
Jhon Walter Torres ha escrito unos cuentos crueles donde la vida no vale nada y la muerte ronda como una señal fatídica y acechante.

Son trece cuentos donde el amor y la muerte, como una pareja inseparable de la condición humana, afloran sin remedio en medio de un paisaje gris y opaco.

Fabio Martínez
Escritor colombiano


La canción de los hacinados abre con violencia y cierra con violencia. Nada extraño, si consideramos el lugar de la caña y la humedad donde ha crecido su autor. Está escrito con furia, así acostumbra la literatura a serenar el ánimo de algunos personajes, a edulcorar el escenario de los amores juveniles.
 No hay alegría en estos cuentos, porque no hay ningún cuento que invite a la alegría. Solo hay espacio para  ese cuadro de costumbres que suele gobernar lo incierto convertido en penuria y mala costumbre. Cuando aparece el cuerpo se signa en él lo imposible. Lo erótico se convierte en lujuria, a veces en esperpento. Pero nada se llena de promesa. O sí, quizá la única promesa sea la literatura, aquella que un viejo lujurioso destella en sus “ojos de perro azul”, o aquella que una mujer, Rachel, destella en sus “ojos salvajes”. He aquí, en todo caso, briznas de nuestra educación sentimental. No sé si es posible escapar a sus efectos.
Rigoberto Gil
Escritor colombiano

miércoles, 25 de julio de 2018

Percepciones e imágenes de Bogotá de Álvaro Antonio Bernal

Percepciones e imágenes de Bogotá. Expresiones literarias urbanas de Álvaro A. Bernal
Portada Percepciones e imágenes de Bogotá
Nuevo título de Mirada Malva:

Percepciones e imágenes de Bogotá. Expresiones literarias urbanas
Álvaro Antonio Bernal

Colección Mirada Ensayo n. 6, julio 2018
ISBN: 978-84-948523-1-2


Bogotá dentro del mapa literario ofrece rutas cautivantes, la representación de ese escenario ha sido tarea de variados autores. Conocer la ciudad por medio de su pintura literaria, caminarla, recrearla y sentirla. La ciudad ficcional florece de la real y por momentos ambas se cruzan y mimetizan. Cuatro escritores imprescindibles en este proceso de narrar la capital colombiana, sus novelas y relatos nos sirven para descubrirla, indagar por su vida urbana, su historia reciente, sus transformaciones y cambios. Consuelo Triviño abre el camino de la década del sesenta con su novela de culto Prohibido salir a la calle. Antonio Caballero con Sin remedio nos adelanta una década. Mario Mendoza y sus narraciones nos acercan a los ochentas y noventas. Y Alonso Sánchez Baute nos advierte de la nueva ciudad del entre siglo con Al diablo la maldita primavera. En orden cronológico y con las herramientas de un amplio análisis interdisciplinario, el lector conocerá realidades de una inquietante urbe latinoamericana por medio del estudio de un tipo de ficción que prioriza la Bogotá física: la de los mapas, la de las calles y avenidas emblemáticas, la de los barrios y plazas identificables. Como colofón, cuatro generosas entrevistas a los autores que de viva voz cuentan de su proceso creativo y de su experiencia con Bogotá.
«Estudio sobre la representación y expresión del espacio urbano de Bogotá en la literatura contemporánea colombiana. Las novelas que se analizan muestran el cambio producido en la ciudad de Bogotá en las últimas décadas y cómo ha sufrido el proceso de modernización del país. Para ello, Álvaro Antonio Bernal no solamente profundiza en las relaciones del espacio con las obras para mostrarlo en lo escrito, sino que además se apoya en las voces de sus autores, a través de entrevistas, con el fin de recuperar también así lo imaginado o lo recordado». Portal Hispanista del Instituto Cervantes