jueves, 7 de mayo de 2026

Imparare a dirsi addio de Paolo Parrini

 Reseña a Imparare a dirsi addio de Paolo Parrini

 

 

Por Rita Bompadre - Centro de Lectura Arturo Piatti https://www.facebook.com/centroletturaarturopiatti/

 

 


Imparare a dirsi addio
de Paolo Parrini (Samuele Editore, 2025, 126 pp., 15,00 €) aborda el delicado tema de la pérdida como una elección consciente que transforma el dolor en la ternura de los recuerdos, un método para expresar una cercanía valiente donde la ausencia se restablece en nuestra percepción del mundo y su legado. Paolo Parrini centra su análisis de su propia experiencia en la ineludible necesidad de la separación a través del despliegue de la energía poética, en homenaje a la continuidad, apoyando el vínculo interior y expandiendo la experiencia de las reacciones emocionales. La poesía de Paolo Parrini es como una zarza que atraviesa cuerpo y alma, madurando en la apertura simbólica de la protección y el mantenimiento emocional, defendiendo una capacidad evocadora de resiliencia, capaz de preservar y sintonizar la naturaleza penetrante y tenaz de los caminos introspectivos. Se insinúa como el aroma de un soplo de vida, uniendo pasado y presente, extrayendo el surco del sufrimiento de los desolados pliegues de la ausencia, el grabado de la nostalgia en las huellas familiares de la separación. El libro captura la vulnerabilidad humana y la identidad indeleble de un testimonio sincero vivido en la naturaleza fugaz y transitoria de las ocasiones, con la preciosa dignidad del espacio y el tiempo de la existencia, compartiendo cada giro brusco de la vida. Integra el límite de la melancolía en la conversión segura de cada coyuntura con el renacimiento instintivo de nuestra forma de habitar el mundo. Abraza la fractura erradicada de los acontecimientos como una suspensión sentimental, un daño tangible a las relaciones, añadiendo, al crecimiento personal y a la perspectiva diaria del cuidado, el ritual del cierre, la prolongada liturgia de la entrega amorosa, el vacío de la ausencia plenamente y sabiamente encarnado en palabras. Paolo Parrini ofrece a los lectores una inmersión lenta e inexorable en la desesperación, pero también una comprensión de un horizonte que visibiliza el umbral de la distancia, acercando el delicado equilibrio del hombre a la fidelidad de los hábitos, a las grietas del tiempo, al arte de vivir, instándonos a investigar el abismo para poder acoger los fantasmas de los conflictos inconscientes, la invocación imaginaria de una presencia que nos toma de la mano y nos acompaña hacia una comprensión, a veces dramática, de nosotros mismos, suspendidos entre la debilidad y la resistencia. Describe la emoción expresiva de una entidad arcana y sobrenatural, oculta en el secreto invisible de la memoria. Sumerge el aliento ancestral de los lugares en la revelación de una huella palpable, nunca del todo enterrada. Reconstruye imágenes enrarecidas, permitiendo que la eternidad resurja con toda su fuerza lírica. Abruma el conmovedor pasaje de la despedida como un acontecimiento en movimiento que engulle la superficie oscilante de los objetos. Se esconde en los rincones oscuros de las habitaciones, en las estaciones del corazón, en el silencio que se instala entre desconciertos desprovistos de palabras, en el nombre, en el cuerpo, en la voz. Llena la calidez original, susurra la elegía del desencanto en la desnudez esencial de los versos, abandona la sombra vacilante de la separación, anclada al vacío deshabitado, privado de un canto de vértigo. Defiende los muros que han absorbido los días y restituye la pertenencia, el retorno de la dulzura, el momento de pronunciar el sonido para volver a la luz y reconciliarse con las propias heridas.

lunes, 4 de mayo de 2026

Omnibus n. 81

 








Queridos amigos:

 Ya ha salido nuestro número 81 de la revista Ómnibus con artículos sobre Literatura, Entrevistas, Teatro, Opinión, Reseñas, Novedades y Creación poética y narrativa. Esperamos que disfrutéis de su lectura.

 Gracias a nuestros colaboradores y lectores por acompañarnos en este viaje cultural durante esta larga trayectoria de la revista.

 Equipo Editorial

viernes, 1 de mayo de 2026

Alejandra Pizarnik. 90 años de su nacimiento

 Alejandra Pizarnik, al cumplirse 90 años de su nacimiento.


Por  Carlos Luis Torres G.

Escritor colombiano


Alejandra Pizarnik_por anatole_saderman

La poeta argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), es tal vez una de las poetas latinoamericanas de mitad de siglo más leídas, (hoy especialmente por los jóvenes). Su vida fue un solo mirar hacia dentro, construir con su cuerpo un poema, hacer de su vida un espacio poético, y esto tiene un mágico atractivo para todo aquel que se acerca a ella. Con seguridad, el poema que mejor puede ejemplarizar esto que digo, es:


Vértigos o contemplación de algo que termina. (1)


Esta lila se deshoja,

desde sí misma cae

y oculta su antigua sombra.

He de morir de cosas así.


Su escritura, no fue muy extensa, pocos libros la reúnen totalmente. Siete libros de poesía suyos (2) fueron publicados en vida, los demás son selecciones, textos recuperados por sus amigas, hoy curadoras de su obra, y hallados en los bordes de sus papeles de Diario, pero que continuarán como ejemplos de su intensidad poética y de vida. Alejandra Pizarnik no fue una escritora de textos largos, el más extenso suyo “La Condesa Sangrienta”, es apenas un conjunto de breves relatos que describen las torturas y muertes que la Condesa Erzsébet Báthory (1560-1614), los demás conocidos son pequeños ensayos y narraciones sin mucha ligazón y algunos escritos como tareas alimenticias, y otros que pretendieron la experimentación, la búsqueda de caminos diferentes a la ya explorada por ella, en sus libros de poesía.

La fórmula poética suya, permite disfrutar el placer de su estrategia literaria, la cual fue llegar al mismo lugar, inicio de la frase, (que particularmente recuperó del poeta inmigrante Antonio Porchia, cuya estructura le da a Alejandra, en su juventud, elementos para la escritura). Esto se suma a algo muy propio suyo: la brevedad, la intensidad y la austeridad. Además, su abordaje a la imagen surrealista, al mismo tiempo que un “otro giro a la tuerca”, acompañado con la ubicación del sujeto al final del verso (en muchas oportunidades el sujeto, es ella misma). Todos estos elementos constituyen el método, el andamiaje para la elaboración de su filosa poesía. Miremos estos ejemplos, tomados de su libro “árbol de Diana” y de “La última inocencia” que son una muestra de esto.


“explicar con palabras de este mundo

que partió de mí un barco llevándome”

“Se fuga la isla

y la muchacha vuelve a escalar el viento” 

                                                                                   (“La última inocencia”)



“como un poema enterado

del silencio de las cosas

      hablas para no verme”. 

(Los trabajos y las noches,1965)



Ella, la poeta brillante de la mitad del siglo XX en Buenos Aires es hoy, a los 90 años de su nacimiento, recordada y valorada por su obra poética fundamentalmente, un extenso Diario literario, narraciones, ensayos, reseñas, algunas entrevistas y un texto teatral, son el cuerpo central de su constante búsqueda. Vivió unos años en París, que fue su mejor época, conoció a importantes escritores de la mitad de siglo (amiga de Julio Cortázar, Aurora Bernárdez, Octavio paz, Jorge Gaitán Durán, Marguerite Duras, entre muchos) publicó “Árbol de Diana” y vivió intensamente un caer continúo al abismo y saber la soledad como algo íntimo. Sus traducciones y entrevistas a escritores como a la Duras, se convirtieron en mitos literarios, pues se sabe de ellos, aunque no tengamos donde encontrarlos. Debió volver al país pues su situación económica, las exigencias de su madre, la enfermedad del padre, la obligaron asumir un espacio que no era el suyo y que la llevó poco a poco a hacer con su cuerpo el poema. Lo había dicho varias veces de muchas formas, he de morir, quiero morir de cosas así. 

Pero los escritos a partir de 1966, ya viviendo nuevamente en argentina dan señal de su trabajo intenso en la indagación de nuevas formas para continuar haciendo con su cuerpo, el cuerpo del poema. Ella es consciente que su poesía requiere romper con lo ya consolidado, por ello la fractura, la construye a partir de pedazos de otros, la silencia y luego irrumpe primero en el absurdo, en el humor y el sarcasmo, utiliza palabras vulgares, emplea neologismos, fusiones léxicas, trae versos del francés y los hace sonar en paralelo con otros en una perfecta pluralidad de voces que poseen caminos y sentidos distintos. 

Dije que en su última etapa, “echa mano” de textos y de autores que más la obsesionaban, rasga trozos de ellos y los pone, como un collage, como puertas que se abren a espacios propios, pues son estos, campos de preocupación común: “Alicia en el país de las maravillas” de Levis Carroll, es casi “su alter ego”, ha perseguido este personaje en el jardín; el nombre suyo y el de la pequeña comienzan por “A”, ambas son dos niñas que buscan llegar a un lugar por terrenos y túneles oscuros que no entienden; “Los cantos de Maldoror” ha sido su libro de cabecera desde su adolescencia; Antoni Artaud, su escritor favorito pues su prosa ardiente y desdentada, procaz e insultante, en esta etapa de la vida de Alejandra, constituye otra salida.

Por eso este año al cumplirse 90 de su nacimiento, recordarla y leerla es una “obligación” para los que sabemos de su importancia literaria y para los que no la han abordado, reconocer en sus poemas, esa dosis íntima de soledad, de misterio, de elevación poética, de vida por y para la poesía, es un paliativo en tiempos difíciles como son estos. 

Alejandra la poeta que murió de su vestido azul. Carlos Luis Torres (2026)

Por ello, debe señalarse el reconocimiento que Sílaba Editores hace con la publicación de la segunda edición de la novela “Alejandra la poeta que murió de su vestido azul” la cual lleva esta vez un prólogo del escritor Pablo Montoya como antesala a un texto que tiene de ficción y de elementos de la vida de la poeta, como del entorno social, político y cultural, la dosis apropiada para disfrutar una obra llena de lo literario en el siglo XX.

Por esa razón, abordar la compleja y difícil vida de Alejandra Pizarnik, especialmente en sus últimos años es de gran disfrute literario y la posibilidad de acompañarla a apalear su caminar rudo, profundo, nada extraviado, pero absolutamente periférico. Pongo a continuación un breve ensayo sobre sus últimos textos, como un brindis que invito, a los lectores, por sus noventa años de existencia entre nosotros.


Anexo


Los últimos textos de Alejandra.


Esta tercera etapa literaria (3) de Alejandra Pizarnik que comienza en 1969 hasta su muerte, se caracteriza por una búsqueda consciente y concreción de una forma distinta de escribir a la ya utilizada (4). He explicitado en otros textos que esta se compone de dos partes: una, utiliza la intelectualización extrema trayendo citas de autores que a ella la subyugan (Artaud, Lautréamont, T. S. Eliot) en medio de escenas surrealistas donde participan sus dos obsesiones fantásticas: Alicia en país de las maravillas y la muerte. Esta tiene su punto culminante en los dos relatos cortos: “A tiempo y no” y “El hombre del antifaz azul”; en la segunda parte, apela al humor duro y oscuro que es el objeto del presente análisis, y que posee su punto más alto con “La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa” y que se continúa hasta el día de su muerte.

“Diversiones públicas”, es un segmento de “La bucanera…” en el cual se juntan las diversas estrategias que Alejandra había venido denotando en textos anteriores. Se encuentran desarrollos lingüísticos e irreverentes  como este, al comenzar el texto “Diversiones públicas”: “Como Jesús y Judas, que amigos eran, iban a ver las series del brazo y tomaban helado del mismo cucurucho como Lavoisier y Lavater”, se sugiere con este “como Jesús y Judas…” la existencia de alguien o de una pareja anterior o simultánea a esta, y que de manera desfachatada los “pone” a comer helados y a ver series, de televisión suponemos, al igual que el científico y un tal Lavater, que sugiere referirse a Savater, el filósofo y comunicador español.

En la segunda “Diversión pública”, que es un dialogo donde se menciona nuestro país:

“En Colombia un señor me dijo:

- En Colombia al loro le decimos panchana. 

Le pregunté: 

- ¿Y a la panchana?

- Pues loro, carajo -dijo el señor.


Es intrascendental, desde el punto de vista literario, sin profundidad, desde el punto del pensamiento simple, es el humor bien escrito haciendo énfasis en su obsesión de caer en el mismo sitio y que ha tenido su máxima altura en el breve “diálogos” (“Madame Lamur”) (1965).

Luego se burla con gracia de un poema malísimo de Gertrude Stein y su repetición vacía de palabras que no connotan:

“Una rosa es una rosa es una rosa, pero yo no quiero rosas, quiero silencio.”

 y más tarde juega con las palabras al cambiar el orden de las letras, como:


TOTAL, ESTOY = TOLSTOY 


Y estas estrategias narrativas, que llaman la atención por jugar con el lenguaje local y popular de Buenos Aires. Claro, así lo hacía, a su estilo, su amigo epistolar Antonio Beneyto (español, pintor, poeta), en algunas ocasiones Henry Michaux, en el barrio gótico de Barcelona, jugando entre la pintura y la escritura, en ambos casos. (5)

La utilización de expresiones locales hace ver a Alejandra, en esta etapa de su obra, la hacen muy bonaerense, expresiones como: “Mina”, “cojé”, “cigollo” que al juntar con cierta malicia sexual, cercana a la obscenidad, nos sorprenden y hacen soreír: “pito arromadizo”, “el Danubio entró en erección”, “una peneliza a la culona”, “¿you cojesme? – Dijo Miss Cojé y déjate de joder.”

Hacen a una Alejandra diferente, distante, en búsqueda, pero con sorpresa encontramos un: “Sacha, no jodás”, así le dice a otra persona, una y otra vez, y nos damos cuenta que estaba en escena y otra afuera la interrumpía, ahora de nuevo. Termina el segmento con la dedicatoria de Baudelaire: “hypocrite lecteur,  mon semblable, mon frère !

… ahí está ella, Alejandra, no hay duda. 

Es entonces el momento de señalar que este texto “La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa” 1970-1971, es el escenario donde ejercita la búsqueda de la nueva forma de expresión literaria que Alejandra necesita. Por ello, en el título se habla de dos personas: “La bucanera” y de “La polígrafa” (4) que es ella; El índice no es uno, son dos: “Índice ingenuo (o no)” y “Índice piola” y ninguno de los dos coincide con la realidad de los segmentos presentados, pero existe en ellos una particularidad que llama la atención: Están en dos columnas, una con el nombre de cada segmento y la otra a la persona a quién lo dedica.

En el caso del “Índice ingenuo (o no)”, está dedicado a personalidades extrañas de épocas pasadas o del siglo XX, pero sin relación aparente con el contenido del texto. Por lo menos esa relación no es simple, no está visible, o escogió algunos al azar. Por ejemplo:

“La pequeña marioneta verde” está dedicado a Lichtenberg, fue este un astrónomo y escritor alemán de 1742 a 1799; “En Alabama de Heraclítoris”, está dedicado a Harpo Marx, quién fue un mimo y músico norteamericano (1888-1964) quién fue el segundo de una pareja de hermanos actores y arpistas; En “cada bruja con su tema” dedicado a Kierkegaard, padre del existencialismo el danés nacido en 1813 y fallecido en 1855.

Así sucesivamente hasta terminar la lista con el segmento “A Ídishe Mame o la autora de Igitujes” dedicado a Amélie Freud, … caramba ella es la madre de Freud.

Puede pensarse que la construcción de estos dos índices son una obra literaria sino ensayística de Pizarnik que puede leerse independiente y ampliarse con la aprensión de todas estas pistas que puede convertirse en una obra expos que puede dar cuenta del culto dossier literario de la poeta.

He señalado en varias oportunidades que la obra más extensa de Alejandra es “La condesa sangrienta”, después de aquella “Los perturbados entre las lilas”, que es una obra de teatro escrita entre julio-agosto de 1969 y consta de 35 páginas en su original. En un escenario muy infantil, color rosa, muebles de juguete, paredes limpias, dos triciclos y algunos pequeños objetos actúan cuatro personajes en un diálogo inconexo, cacofónico, esforzado, que huele a incomunicación, a dolor de infancia y que a medida que avanza llega la hora de dormir y dos de ellos conversan mientras los otros desesperados los encierran en un cuarto fuera… el lector reconoce de inmediato que son dos muñecos que hablan todo el tiempo. Imposible soltar una obra así. 

Una muñeca (Lytwin) toma un papel fundamental al convertirse en el otro yo de Segismunda y Carol junto a un personaje inesperado Macho, deambulan frases que reiteran la incomunicación, el sin sentido, el no ir a ninguna parte. 

Se ratifica el empeño de Alejandra de delimitar un espacio nuevo en su obra donde lo que prevalece es el apuntalamiento de la nada como fin y propósito, como método y expresión: el fin o no. 

Alejandra Pizarnik


(1) “Poesía completa”. Pizarnik, Alejandra. Edición a cargo de Ana Becciu. Editorial Lumen. Página 214, 2000

(2) “La tierra más ajena” 1955, “La última inocencia” 1956, “Las aventuras perdidas” 1958, “Árbol de Diana” 1962, “Los trabajos y las noches” 1965, “Extracción de la piedra de la locura” 1968”El infierno musical” 1971

(3) La primera etapa comprende desde su primer poemario “la tierra más ajena” hasta Árbol de Diana”. La segunda etapa “Los trabajos y las noches”, “Extracción de la piedra de la locura”, “Infierno musical” y algunos de “Textos de sombra”.

(4) Poema corto, inicia con expresión surrealista, se muerde la cola, da otra vuelta a la tuerca y se nombra a ella misma.

(5) “Un bárbaro en Barcelona”, es un poemario de Beneyto, dedicado a Michaux en su primera parte y a él mismo en la segunda, pero lo hace como réplica pues un texto de Michaux se titula “Un bárbaro en Asia”. (“Un bárbaro en Barcelona”, March Editor, 2009, España)

Carlos Luis Torres G., abril 28 de 2026

martes, 7 de abril de 2026

Grammatica degenerativa in disconnessioni mentali de Alfredo A. Conti

Reseña a Grammatica degenerativa in disconnessioni mentali de Alfredo Alessio Conti


Por Rita Bompadre - Centro de Lectura Arturo Piatti https://www.facebook.com/centroletturaarturopiatti/


Grammatica degenerativa in disconnessioni mentali de Alfredo Alessio Conti (publicado de forma independiente, 2025, 66 pp., 8,50 €) expone las convenciones expresivas contemporáneas, analiza el estudio consciente de las palabras y su influencia, e ilustra la información cognitiva de un estilo de escritura anclado a los dictados de la contemporaneidad. Alfredo Alessio Conti transmite al lector una alienación digital desorientadora y significativa, que alimenta una alteración de las percepciones que, en sus textos, traduce el modelo distorsionado de la realidad y las emociones. Compone una poderosa transformación de la poesía existencial, donde la verdad y el engaño se fusionan e intensifican las predicciones ilusorias, en el conflicto interno entre un impulso sensible y su desajuste. El autor observa la transformación inexorable de la personalidad humana, condicionada por el uso irresistible, obsesivo y maníaco de las conexiones digitales. Describe el uso excesivo de un vocabulario desvinculado de las reglas de una evolución lingüística descarrilada y explica la experiencia inmersiva de la interacción social en el contexto rápido y fragmentado de las propiedades virtuales. El libro demuestra, también visualmente, mediante el uso de mayúsculas en algunos versos, la experimentación artística de cada palabra, vinculada a una estética interpretativa con un fuerte impacto psicológico y analítico. Captura el contenido magnético e hiperbólico de las sensaciones artificiales, la escisión de la conciencia, la dispersión de la identidad, donde la mente y los pensamientos se ven abrumados por una dependencia desestabilizadora, y los comportamientos humanos desarrollan una contradicción persistente que interfiere con las relaciones y la vida cotidiana. Alfredo Alessio Conti abraza su poesía como la encarnación de una investigación introspectiva alimentada por el desequilibrio emocional y la sobreexposición mediática, una crónica lúcida e implacable de un declive comunicativo, una vigilancia de la incomunicabilidad y la superficialidad que alimenta el vacío entre la inquietante y a la vez desconcertante invasividad de las efímeras relaciones interpersonales y la simulación del sentimiento. Emplea la maestría de su verso para circunscribir el diseño restrictivo del hombre, en el agarre que aprisiona sus vacilaciones, en el estado de extrañamiento y desapego de una fractura empática entre lo que uno es y lo que uno experimenta sin la sensación de una participación tangible en el circuito del corazón. La poesía de Alfredo Alessio Conti revela la vulnerabilidad del hombre, espectador de sí mismo en el escenario evocador de la vida, atado dentro del tejido de un proceso degenerativo, inadecuado para las contracciones deteriorantes de un lenguaje que contiene su decadencia dentro del código incisivo de una estructura deshumanizante, impuesta por una sintaxis opresiva y despersonalizadora. La construcción poética del autor integra un discurso que fortalece la elocuente densidad de signos y símbolos, componiendo un valor terapéutico dinámico de comprensión, reconociendo las interacciones perturbadoras y amenazantes entre el individuo y la sociedad, la extraña ausencia de conjunción dialéctica en un diálogo artificial, la dimensión patológica del habla, la intrincada red de comparaciones en un sistema inestable. El libro representa el enigmático entramado de emboscadas mentales, una respuesta explícita a la crisis existencial, la desorientación y confusión de la soledad, el vértigo del aislamiento, en la transición desestructurada donde la capacidad de perderse se vuelve esencial para redescubrirse a uno mismo y su valor transformador.



Poemas de Grammatica degenerativa in disconnessioni mentali 


Selección  y traducción de Rita Bompadre



NADA

He escrito cientos

de PALABRAS

en Internet.

He recibido miles de

ME GUSTA

en mis páginas.

De todo esto,

NADA

ha permanecido conmigo.

 

----------------------------


IPHONE

Desplazo mis dedos

en mi

IPHONE

buscando

mi

PASADO.

No encuentro NADA

que realmente

ME RECUERDE

QUIÉN SOY.

 

---------------------------- 

 

 

 

ALMACÉN DE BYTES

Hoy soy

lo que no soy.

CONECTADO

a una VIA INTRAVENOSA DE CABLES

conectado a la red

ALMACENO bytes

para sobrevivir

a mi INCONSCIENCIA.

 

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CIBERESPACIO

En el ciberespacio

me represento

con mi identidad digital

en la AVATIERRA

Anunciaré

mi FIN DEL CAMINO.

 

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AHORA TE LO DIRÉ


Ahora te diré que te amo

solo tengo que enviarte


un mensaje de WhatsApp


una página de Facebook


un video de TikTok


un Twitt, una publicación en Instagram


me quedo sin palabras.

lunes, 16 de marzo de 2026

Día Mundial de la Poesía 2026

 


La Asociación Cultural “San Ginesio” y el Centro de Lectura “Arturo Piatti” de San Ginesio (MC), en las personas de los organizadores Rita Bompadre y Matteo Marangoni, con motivo del Día Mundial de la Poesía 2026, presentes en el interior del página social https://www.facebook.com/centroletturaarturopiatti - una lectura poética del escritor, poeta y psiquiatra italiano Mario Tobino, “conocido por haber narrado la locura y la experiencia humana con profunda humanidad” (en línea a partir del 21 de marzo de 2026).

  

“Imagen: Mario Tobino_1962 (Dominio público)”

Foto de Sergio Del Grande

sábado, 14 de marzo de 2026

Camilo Torres Restrepo

 

… ante el hallazgo de los huesos del Padre Camilo Torres Restrepo

 

Por Carlos Luis Torres Gutiérrez

Escritor

 


A raíz de la confirmación por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) sobre la localización e identificación de los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo encontrados en un mausoleo militar en Bucaramanga, Santander, y para su entrega y disposición final, se han realizado varios actos públicos y privados para recordar y recuperar la historia y la acción social del padre Camilo Torres Restrepo.

Su muerte en combate en febrero 15 de 1966 a pocos meses de haberse unido a las filas del Ejercito de Liberación Nacional, marcó un momento histórico para la lucha guerrillera comprometida con ideales de justicia e igualdad social a través de una estrategia que para ese momento se consolidaba como la alternativa válida en América Latina, cual era la lucha armada y la táctica dictada desde las montañas cubanas por Ernesto Che Guevara sobre que: un pequeño grupo de combatientes, bien organizados y armados, podía iniciar un movimiento revolucionario en cualquier país.

La muerte de Camilo, su fotografía en los diarios, su desaparición tan temprana en la búsqueda de un arma dijeron, librando un combate sin mucha preparación estratégica, marcó un hecho doloroso que impactó a muchos de los seguidores del Padre que se habían alineado con él a partir de largas jornadas de predica en plazas de ciudades y pueblos, y desde el púlpito, en misas en iglesias improvisadas y en la capilla del “Cristo maestro” de la Universidad Nacional de Colombia, donde era capellán y seguido por las juventudes universitarias que recibían sus enseñanzas, aprendidas y meditadas durante su vida de seminarista, sacerdote (1954) y Sociólogo en 1958 en la Universidad Católica de Lovaina.

Unir el marxismo con la religión católica no fue una idea ligera, fue elaborada sobre lecturas de teóricos, largas conversaciones en las mesas estudiantiles de Lovaina (su tesis doctoral, “Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá”) y luego confrontadas con su participación en la organización de las Juntas de Acción Comunal y su trabajo en el Instituto de la Reforma Agraria (Incora) como miembro de su Comité Técnico, lo decidieron a emprender la lucha armada como la única salida para la toma del poder en Colombia.

Su muerte en 1966 lo convierte en un héroe, en un mártir, en un misterio, en un polémico tópico para los movimientos revolucionarios de aquella época. Varios textos se han escrito sobre Camilo, canciones en su homenaje sonaron y suenan en el mundo cuando se habla del cambio social en Latinoamérica. La biografía escrita por Orlando Fals Borda “Camilo Torres: el sacerdote guerrillero”; la biografía novelada de Walter J. Broderick “Camilo el cura guerrillero”; el análisis que realiza Olga de Caycedo “Camilo Torres o la crisis de madurez de América” hasta el nefasto libro escrito por Álvaro Valencia Tovar (acusado de ser uno de los responsables de su muerte), forman parte de la publicaciones múltiples, además de la edición de sus “ ensayos apasionados” así titulado por Francisco Jaramillo, por ejemplo.

El hallazgo de sus huesos, la confirmación que efectivamente corresponden a los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, han hecho resurgir a los 60 años de su muerte, un volver a pensar y a decir su vida y su ideal de justicia e igualdad social. La pregunta importante por hacernos en este momento, por lo ya dicho, es: ¿cómo debemos los colombianos resignificar la imagen de Camilo? Este héroe, como otros que ha tenido este país, comenzando por Bolívar muerto en Santa Marta, posteriormente Luis Carlos Galán asesinado en Soacha, por ejemplo, debe hacernos pensar de qué manera podemos reconceptualizar a Camilo Torres muerto en combate en Patio Cemento. Requiere este último, de un proceso de resignificación de la imagen, de recuperación de sus enseñanzas sociales, un proceso asertivo, actualizado a la nueva realidad de Colombia 60 años después. Aspecto que no hemos empezado a realizar y requiere no únicamente sentimiento, sino una transvaloración a un presente de un país que desea la justicia y la igualdad social.


* * *


El pasado 25 de febrero de 2026, en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional, donde Camilo Torres Restrepo fue el capellán y donde hoy descansan sus huesos, se convocó un evento de lectura poética “Poesía sin fronteras” coordinado por Lilia Gutiérrez Rivero y al cual fui invitado junto a la(o)s poetas: Luz Mary Giraldo, Patricia Ariza, Carlos Satizábal, Iván Beltrán, Carlos Alberto Merchán, Alejandro Cortés y Carlos Luis Torres.

Este evento fue importante para mí, no solo por los inigualables amigos poetas invitados, sino que me permitieron contar, tal como dije al comenzar a hablar, que: "... conocí a Camilo Torres Restrepo cuando yo tenía 10 años, mi padre era su conductor en un taxi color rojo en la pequeña ciudad de Bucaramanga, cuando Camilo arribaba por aquella época. Desayunaba en casa con otros amigos y madre servía el "caldo con huevo", típico de Santander, allí conocí a Camilo... dije también, haberle preguntado el domingo pasado a madre, hoy con 96 años, si lo recordaba y ella dijo apenas un: "sí, a Camilo sí"... 

También lo dije de lado, que esta experiencia de infancia de ver a Camilo Torres Restrepo, lo registré en una novela mía Entre la espera y en miedo publicada por SIC Editorial en el año 2004 y cuyo segmento copio aquí, porque este, creo, contribuye hoy a la recuperación de su memoria y refuerza la necesidad de ese proceso de resignificación que he mencionado, va:


Apartes de Entre la espera y el miedo

Por Carlos Luis Torres



"En la fotografía el rostro de Camilo Torres muerto es muy similar al rostro de Guevara. Ambos con los ojos abiertos, barbados, la boca reseca y el uniforme de guerra. Esta fotografía que tengo frente a mí, tomada ese 15 de febrero de 1.966 en Patio Cemento, horas después de su caída en combate, me recuerda la voz de mi padre todos los días durante muchos años, fui el conductor de Camilo, cada vez que venía a la ciudad pedía el carrito rojo y Camilo se sentaba con otros a hablar de luchar contra las injusticias, me decía; al año siguiente, me decía, fui el conductor de Camilo...

Una mañana mamá servía ese “caldo” característico de la comida típica a los amigos invitados de mi padre. Yo era muy chico, tanto así que cabía por debajo de la mesa y desde allí contaba las piernas de los hombres sentados y los chicles pegados bajo la tabla, cuando vi una mano que cuidadosamente le entregaba un arma a uno de ellos. Al lado de la cabecera de la mesa estaba Camilo y junto a él Iván Calderón, un muchacho bajo, delgado, moreno, muy silencioso que también murió en combate. Años después, yo grité en la calle ese ¡Iván Calderón! ¡Presente!” y recordé aquel día a mi padre llorando sobre la mesa y nosotros no entendíamos por qué él lloraba en una mañana de martes.

Por aquella época el aeropuerto de la ciudad estaba dentro de ella. Hoy como en todas las ciudades del mundo queda a varios kilómetros. Recuerdo que mi padre me trepó sobre sus hombros para que yo viese por encima de las cabezas que esperaban el vuelo del medio día. Me indicó con su brazo, ese es Camilo Torres. Aún no he podido olvidar aquel nombre, ni aquel rostro, ni aquella mano, que recorrió de joven las callejuelas, los inquilinatos, las escuelas, el pavimento húmedo y gris de esta ciudad desdentada y sin borde, donde el principio y el final sólo existen como una lágrima. 

Treinta y seis años después todo sigue igual. El habitante urbano secó con el dorso de la mano su mejilla y abrió la ventana: llueve, llueve sobre los tejados y a lo lejos los autos se deslizan húmedos y los árboles gotean y los hombres, bajo sus paraguas, saltan los charcos de las calles y las bocinas suenan sordas mientras los vendedores de periódicos de los semáforos gritan el diario de hoy viernes 15 de febrero, donde no se hace mención alguna a esa muerte." ("Entre la espera y el miedo", SIC Editores, Bucaramanga, 2004)


Carlos Luis Torres Gutiérrez, Escritor

Bogotá, febrero de 2026

 


sábado, 7 de marzo de 2026

“Declinazioni umane” de Antonello Di Grazia

 Reseña a Declinazioni umane de Antonello Di Grazia

 

Por Rita Bompadre - Centro de Lectura Arturo Piatti https://www.facebook.com/centroletturaarturopiatti/

 

 


Declinazioni umane
de Antonello Di Grazia (Eretica Edizioni, 2025, 80 págs., 15,00 €) nos enseña a cuidar nuestro mundo interior, penetrando la feroz y aniquiladora cortina de un universo que, en el aterrador escenario de una situación actual violenta y agresiva, alcanza su cúspide de desolación y maldad. El autor explora los rasgos psicológicos inconsistentes y atormentados del hombre, buscando un consuelo que pueda borrar su soledad y soportar la desconcertante destrucción de la realidad. Las tres secciones del libro exploran la sensación de aversión y desprecio, la sensación de sentimiento dramático, ocupan el espacio desencantado del dolor y llaman la atención sobre la ruina ardiente de las guerras cotidianas, sometidas a una deshumanización oscura y alienante. Antonello Di Grazia declara la decadencia de la sociedad a través de la silenciosa y sospechosa privación del pensamiento. Revela el abismo imperturbable del miedo, al borde de un precipicio que absorbe el desapego instintivo de la vida. Analiza, dentro del trágico abismo, la fisura negativa creada por los sentimientos irracionales, en los márgenes del territorio vulnerable y frágil del comportamiento humano. Declinazioni umane registra un catálogo privado de deterioro sensorial en el que el desarrollo cognitivo del alma se ve distorsionado por la crisis de comunicación. Reúne el estudio analítico de la naturaleza humana y su incesante búsqueda de sentido, y explora la relación del individuo con las perspectivas despiadadas y duras de las interacciones sociales. Descifra la experiencia existencial del sufrimiento, la impaciencia autodestructiva, la percepción de la claridad introspectiva influenciada por el juicio de la melancolía, y la extinción de la humanidad en su respetabilidad y honestidad moral. Antonello Di Grazia defiende el proceso evolutivo de identificación empática, personal y subjetiva entre la vocación primitiva de los factores innatos del comportamiento humano y las condiciones degradadas de la sociedad. Señala la transformación fatal vinculada al contexto antrópico de pertenencia y mide las dimensiones mentales del tiempo y las expectativas. Entiende la debilidad en su sentido de dependencia, como un factor de disrupción. Reconoce el potencial racional y apasionado de la inteligencia emocional, la motivación de las correspondencias, orientada hacia el presentimiento de una participación en armonía con las epifanías del corazón. En una atmósfera oscura y aniquiladora, describe la visión compleja y sofocante de la miseria, la impresión opresiva de una extraña alquimia ética en la que la atracción y la repulsión se funden en un oráculo perverso de perdición, destrucción y derrota. La poesía de Antonello Di Grazia resalta los contrastes terrenales en el crepúsculo de las tensiones inquietas, invocando, en medio de la incertidumbre y la desorientación, el recurso a lo divino. En el paisaje devastador y lacerante de un viaje oscuro y desesperado, emerge el horizonte de un viaje íntimo, sereno y beneficioso, un observatorio del amor, un pasaje simbólico y seguro donde se puede encontrar aceptación, protección y aliento para ayudar en el cuidado de los seres queridos, guiando la identidad personal a través de la reelaboración de los recuerdos y su reconfortante continuidad. Antonello Di Grazia analiza la impermanencia de la gratitud, defendiendo el devoto e inexpugnable consuelo de la poesía, trascendiendo la indistinta y magistral capacidad de captar la transitoriedad y vivir en el presente.


Selección de poemas


DESPUÉS DE CENAR

Tormentas devastadoras al atardecer
pleno invierno
restos de los muertos
en una luz tenue e indistinta.

Busco en los profundos abismos
mares lánguidos
tu sonrisa diferente.

Silencio inagotable,
descenso pesado,
oscura Siberia.



NOCHEVIEJA

En el círculo silencioso
de una consternación festiva
nostalgia por tus fugaces
ojos, comprensión de un lejano
mediodía.
Y el camino recorrido parece ligero
y la locura
de esta cierta costumbre está preñada
de gritos, olvidos, días delgados
inviernos
que no tocaron la espalda.



SIN UN SOPLITO DE VIENTO

Sin un soplo de viento
el ​​semicírculo de estrellas, inextensivo
en ​​el espacio y el tiempo
es olvidadizo.
Y me quedo contemplando
la industriosa extensión
de un mar que sofoca
los gritos
de cigarras ensordecedoras.
Esta noche no tiene
antes ni conduce
al mañana: vagamos
vacíos y felices.


AL MEDIODÍA

Los años, envueltos
en un caparazón cansado, marcan
a horas inusuales
exigiendo un ajuste de cuentas.
Pero solo queda el
suave regreso
del mar al atardecer,
y desvanecerse,
un abismo de escape
y candor oculto,
en senderos tortuosos y callejones sin salida.



MOVIMIENTO DE ROTACIÓN

En los días salpicados de escarcha
anclados a los inagotables deberes
de una humanidad tumultuosa,
la tierra parecía girar
en brillos apagados.

Ya no hay sueños,
separación de alma
y cuerpo, despertando
avenidas de futuras estrellas:
el tiempo gravitaba
en torno a juicios poco globales.

 

 

 


Nota biográfica:

Antonello Di Grazia nació en Catania en 1983. Se licenció en Letras Modernas y enseña literatura en el Instituto Estatal Ettore Majorana de San Giovanni La Punta (Catania). Declinazioni umane es su tercer poemario, tras Risacca, publicado por Albatros en 2012, y Epifanie e Malebolege, publicado por Oèdipus en 2022.