viernes, 1 de abril de 2022

Homenaje a Mario Muchnik

 


EN HOMENAJE A MARIO MUCHNIK

 

POR PEDRO GARCÍA CUETO

Escritor español

 

El editor Mario Muchnik, nacido en Buenos Aires en 1931 y fallecido el pasado 27 de marzo a los noventa años, escribió su quinto libro de memorias, con el título Ajuste de cuentos, publicado por la editorial El Aleph, a finales del 2013, lo que nos lleva a pensar que pretende hacer un juego de palabras, su afición por la literatura, desde niño, pero también su deseo de rendir cuentas, de sacar a la luz todo lo que lleva en su interior.

El libro es un reflejo del gusto del editor por las ciudades, por el viaje, esa capacidad de ensoñación que tiene el que ve el mundo con los ojos de la ficción, esa revelación que supone el despertar en diferentes ciudades, Roma, París, entre otras muchas, como si latiese en el mismo un deseo de ser otro, de vivir muchas vidas, a través de los ojos escrutadores del escritor y del editor.

Pero el libro es también un canto de amor por el cine, tanto es así que nos cuenta que su deseo de vivir en Roma vino de la visión de la película de William Wyler, Vacaciones en Roma, o como le influyó la película de Louis Malle, Los amantes, para enamorarse de París y de su compañera actual, Nicole, como si surgiese de la película misma, así es la mente apasionada de Muchik, donde combine la ficción y la realidad en un mismo instante.

Todas son postales de lugares donde ha sentido su contacto con la vida, sin que la literatura y el cine, verdaderos bálsamos para soportar la realidad, le hayan abandonado nunca.

“Natasha solía ducharse cada mañana con la ventana abierta. Desde la ducha podía ver, a lo lejos, alguna cúpula del Kremlin y una de las esquinas de la Lubianka. Era su costumbre enjuagarse las axilas alzando un brazo después del otro, con la mano extendida. Con unos gemelos un comisario la vio desde la Lubianka y mandó advertirle de que el saludo fascista estaba prohibido. Se presentaron dos agentes en el domicilio de Natasha y le hicieron la advertencia. Le dijeron que el saludo fascista estaba prohibido, aun bajo la ducha. Desde ese día, siempre con la ventana abierta, Natasha se enjuaga las axilas alzando un brazo después del otro, con el puño cerrado.»

Para Muchnik, todas las ideologías que movieron el mundo han caído en desgracia y solo queda el esfuerzo por ser feliz, a través de lo que amamos, como muy bien nos deja claro este libro de memorias, selectivas, pero de lectura amena y fácil.

La prosa de Muchnik es la del escritor que hay detrás del editor, el narrador que se bebió literalmente las grandes obras de la literatura, como Guerra y paz, de Tolstoi o su pasión por la narrativa de Conrad, como deja claro en el libro. Como ejemplo, cito unas líneas de estas memorias que debemos saborear porque Muchnik nos las regala, como si fuese un cuento, el de la propia experiencia vital:

“Para ser enero, hace poco frío. Se puede comer al aire libre, algunos, por lo visto, en mangas de camisa. Saint Jean de Luz, sin embargo, suele ser en esta época no soleada, sino húmeda, a causa del mar”.

La forma en que mira el paisaje de su país, como un tapiz por donde pasea su mirada, hechizada de tantos libros, pero cuyo fulgor solo lo da la realidad de las cosas, el olor de la tierra amada, el sabor de sus cafés, la dulzura de su mundo cotidiano, tan lejos y tan cerca de los sueños:

“El «barrio Norte» de entonces aún conservaba rasgos de la vieja Buenos Aires. La calle Ayacucho hacia arriba, pasada Santa Fe, más allá de Las Heras, tenía la elegancia de una holgura sin alardeo. Más recogida al otro lado de Vicente López, habría preferido esconder el lujo ostentoso que se filtraba por las puertas cocheras de ciertas casas modernas cuando las señoras salían de compras. Pero de la cercana estafeta de correos emanaba el tufo característico de la administración pública expoliada desde siempre por los responsables del erario; un viejo café volcaba sobre el paseante el olor agrio de la caña y la leche hervida; una tintorería donde se planchaban cortinas de hilo europeo derramaba, al compás de un tango viejo, el hedor de los recalentados tanques de lavado. Sobre un alféizar, en una ochava de la que nadie habría podido expulsarlo salvo enfrentamiento a cuchillazos, un canillita exponía la prensa del día.

El tráfico en los aledaños era cualitativamente más o menos como el de hoy, si bien mechado por el ronco, ubicuo traqueteo de los tranvías, unas carrindangas destartaladas de madera cuyo techo parecía seguir con cierta independencia el movimiento del piso, vaivén que falseaba la escuadra de las ventanillas pero no, desde luego, la de los cristales, con lo que, intermitentemente, entre el vidrio y el marco descuajeringado aparecían y desaparecían ranuras triangulares por las que en invierno se filtraban ráfagas polares. No era insólito que el trolley -un asta larga articulada sobre el techo y terminada en una ruedecita acanalada encajada en el cable eléctrico que, varios metros por encima de la calzada, seguía el trayecto del tranvía se zafara y así cortara la corriente. En esos casos, el contralor o guarda saltaba a la calzada, atrapaba el cabo que colgaba del extremo del trolley y, haciendo malabarismos, contorsiones y ejercicios de puntería, volvía la ruedecita al cable y permitía proseguir la marcha. Todo ello tenía su gracia”.

En este texto, vemos la importancia de la ciudad, de sus rincones, de ese Buenos Aires que nos va dejando asombrados, porque sentimos la presencia de los tranvías, con su traqueteo, también el invierno, calando en la mirada, sin olvidar la importancia de los sentidos, porque todo late en la buena prosa de Mario Muchnik, desde el sabor de la leche, hasta el olor del café, son lugares donde la evocación se convierte en presencia viva, nos llegan los sonidos del tango viejo, aquel que es recuerdo, pero que, con su música maravillosa, hacen de Buenos Aires, una gran capital del mundo.


Para el editor, cualquier vivencia cobra relevancia, porque la vida está hecha de pequeñas cosas, que se adhieren a la piel, que nos van dejando su huella perecedera sobre nuestro doliente corazón.

El libro es un canto a Natascha, a su mirada, al eco que deja en la mirada asombrada ante la vida de Mario Muchnik, ese editor que ha conocido los sinsabores de la profesión, pero que, en la línea de otros libros de editores, como nos hizo ver y sentir las memorias de Juan Cruz o de Esther Tusquets, nos va dejando la semilla de una vida bien vivida, donde la nostalgia no olvida el vivir, el deseo de seguir siendo, de estar presente en cada acto de la existencia.

Estamos ante un “libro de flecos”, como nos ha recordado Juan Ángel Juristo en una crítica certera sobre el libro publicada en el suplemento cultural del periódico El Mundo, porque anida en el mismo, muchos apasionantes espacios, donde cada historia retoma su labor de recuerdo, de poderosa imagen que nos envuelve en ciudades inolvidables, en películas que han dejado huella, como su querido cine francés, donde tantos soñaron en los años sesenta y setenta al impulso de Truffaut, Godard y Louis Malle, en su inolvidable Nouvelle Vague, mucho más que una forma de hacer cine, sino una forma de vivir la vida y sentirla, como nos ha recordado hasta la música de Aute en su famosa canción “Cine, cine, cine”.

Y nos habla de Los amantes, película que se filtra como un relámpago en nuestro recuerdo, para hablarnos de la inolvidable Jeanne Moreau, como si la cinta fuese el espacio de encuentro con su querida Nicole, mirada plenamente romántica al mundo, incluso ingenua, cuando recuerda “Vacaciones en Roma”, el cine y la vida, unidos plenamente para dejarnos encandilados de ternura y amor hacia la vida y la ficción que también sirve de bálsamo en nuestro sentir, donde viven pasiones tan plenas como el cine o la música.

Y la literatura, Guerra y paz, obra leída y admirada, los grandes clásicos que viven plenamente en el lector apasionado que es Muchnik, proveniente de un país, Argentina, tan plenamente implicado en la cultura como forma de vida, donde conviven el editor y el lector, en plena armonía, nos habla de Conrad y lo hace con la admiración del que entiende su mundo interior, ese afán visionario del viajero, que también vive en Melville y su gran fresco, Moby Dick, todo un alarde de cultura y de amor por los libros, como si fuesen tesoros llenos de luz que debemos ir descubriendo poco a poco, para enamorarnos plenamente de ellos.

Mario Muchnik, el hombre que ha llorado leyendo un libro, el hombre que deja en estas páginas el maravilloso sabor de sus vivencias, de sus ecos, del fulgor de un mundo que ha amado y ha conocido y al que no quiere renunciar, pese al impulso brutal de un mundo que nos niega ya el tacto del libro, vorazmente amenazado por el higiénico tacto, pero falto de alma, del e-book, Muchnik lo sabe y sigue siendo el editor cuidadoso que ama el papel, que lo mima, para que conserve su luz, el fulgor de la página, el amor por cada instante vivido, como logra trasmitirnos en estas memorias selectivas, pero de indudable calidad.

Sin duda, Muchnik conoce la belleza del paisaje, su luz interior y nos transmite en este libro su amor por la ciudades que ha conocido, pero también su pasión por lo que ha leído, ha visto en películas inolvidables, en realidad, un ajuste de cuentos, no de cuentas, porque solo mira a su interior, a su forma de ver la vida, para que, nosotros, los lectores, podamos sentir su luz, la que ilumina el libro, surcado de sueños y realidades, al unísono.

En el libro, el editor va logrando que las palabras expresen ese mundo vivido, un universo que va desplegando como un mosaico, donde nos emociona ver la luz que queda en ese universo de recuerdos, donde el cine y la literatura conviven para trazar la armonía del lenguaje, la evocación de todo ello en nuestras miradas asombradas. Sin duda alguna, estamos ante un libro de gran calado, que seguirá teniendo sus lectores, admirados por la buena prosa del gran editor y por su amor por el mundo, por la cultura que emana de este universo de recuerdos que llega al corazón en la pluma de Mario Muchnik, de lectura absolutamente necesaria para entender el amor por la vida y por la ficción que hay en ella. Muchnik se nos ha ido, pero queda con su gran obra.


miércoles, 9 de marzo de 2022

Carlos Oquendo de Amat traducido al griego

 

Carlos Oquendo de Amat, Poesía completa. Paisajes, Introducción de Claudia Costanzo, Estudio de Víctor Ivanovici, Atenas, Editorial Aparcis / Embajada del Perú en Grecia, 2021.








CARLOS OQUENDO DE AMAT EN GRECIA

Por Sylvia Miranda

Escritora y crítica peruana

"Es de celebrar una edición bilingüe de la poesía de Carlos Oquendo de Amat al griego, (1) y más que ésta haya llegado en una fecha tan propicia para Grecia y el Perú, como fue la conmemoración en 2021 de los 200 años de sus respectivas independencias. Asimismo, que tanto la Embajada del Perú en la República Helénica como la Editorial Aparcis hayan estimado que esta traducción sería la mejor forma de celebrarlo y que la poesía de Oquendo fuera la que fortaleciera los fraternales puentes entre nuestras culturas.

El hecho de que se trate, además, del primer título de una colección destinada a difundir entre el público heleno la literatura iberoamericana es una elección significativa, por tratarse de una de las obras más señaladas de nuestra vanguardia histórica. La vanguardia, por su propia naturaleza, es ruptura y consolidación de un proceso, que en la literatura iberoamericana se fue fraguando desde finales del Modernismo".

EN NUESTRO PRÓXIMO NÚMERO 67 DE ÓMNIBUS PUBLICAREMOS EL TEXTO ÍNTEGRO DE ESTE INTERESANTE ESTUDIO DE LA CRÍTICA PERUANA SYLVIA MIRANDA, ESPECIALISTA EN LA OBRA DE OQUENDO DE AMAT.  

(1) Carlos Oquendo de Amat, Poesía completa. Paisajes, Introducción de Claudia Costanzo, Estudio de Víctor Ivanovici, Atenas, Editorial Aparcis / Embajada del Perú en Grecia, 2021.

martes, 8 de febrero de 2022

Detective Santré. El caso Carranza de Julián Nalber

 

NUEVO TÍTULO EN MIRADA MALVA:

Autor: Julián Nalber
Título: Detective Santré. El caso Carranza
Clasificación: ELT: libros de lectura de literatura y ficción
Tamaño: 13cm x 21cm
Páginas: 260
EAN 13: 9788412434316

SINOPSIS: En su segundo caso el detective Santré transita por las calles de Bogotá con el objetivo de desenmarañar el drama de un joven desaparecido en circunstancias confusas. Las averiguaciones del sabueso en principio poco avanzan hasta que comienza a navegar entre los laberintos de los bajos fondos bogotanos, y así va descubriendo los vínculos de los sospechosos con personalidades de la vida pública del país y algunos altos mandos castrenses. Al final, lo que se descubrirá es un episodio tenebroso y despiadado de la realidad reciente colombiana. «La novela criminal no es un rompecabezas nada más, sino una reflexión y una explicación de lo que ocurre en nuestro mundo». Michael Connelly. El caso Carranza es la segunda aventura urbana del detective Santré; un peculiar investigador privado que con gran capacidad de curiosidad y observación nos sumerge en la piel de la marginalidad estigmatizada por la sociedad y por el mismo sistema judicial, así como por su patente escasez orgánica.

domingo, 28 de noviembre de 2021

El imaginario de Lima y la ciudad moderna en los poetas vanguardistas peruanos


Publicamos con gran gusto esta nota de prensa de la excelente escritora e investigadora peruana Sylvia Miranda. 

Tengo el placer de invitarl@s a la presentación de mi libro El imaginario de Lima y la ciudad moderna en los poetas vanguardistas peruanos, publicado por la Editorial de la Universidad Ricardo Palma.

Participarán en la presentación el Dr. Ramón León Donayre y el Dr. Roberto Reyes Tarazona. Yo tendré la oportunidad de estar también de manera virtual.

El acto se realizará dentro del marco de la Feria del libro del Bicentenario. Parque Kennedy de Miraflores, el día martes 30 de noviembre, a las 18:00 horas en el Auditorio Chabuca Granda.

Les agradezco, de antemano, su presencia en este acto tan significativo para mí, así como toda la difusión que puedan dar al mismo.


 

jueves, 28 de octubre de 2021

Revista Ómnibus n. 65




Queridos amigos, 

En este número 65 (octubre 2021) os ofrecemos el siguiente contenido.

En nuestra sección de literatura:






Reseña al libro Dentro de todas las cosas hay amor de Paolo Parrini. Por Rita Bompadre
Reseña: Una mirada al mundo en Los besos de Manuel Vilas. Por Pedro García Cueto

Muchas gracias por seguirnos en esta aventura cultural.
Consejo Editor de Ómnibus.




sábado, 4 de septiembre de 2021

Festival Sudamericana 2021

 Nota de prensa: Festival Sudamericana 2021 - San Ginesio (MC)


El Festival Sudamericana nació en agosto de 2013 en San Ginesio (MC) y es un proyecto artístico creado por la Asociación Cultural "San Ginesio" y por el Centro de Lectura "Arturo Piatti" en Ripe San Ginesio (MC) que tiene como objetivo concienciar y valorar la cultura latinoamericana en todas sus atractivas facetas, a través de la expresividad e intensidad del poema, el dinamismo participativo de la danza y el teatro, la magia evocadora de la música, la mirada infinita del arte.
El evento dedicado al mundo latino, ahora en su novena edición este año, es para el año 2021, única y exclusivamente en línea, en la página de Facebook Festival Sudamericana: https://www.facebook.com/sudamericanafestival/ -.
Numerosos, importantes y excepcionales invitados son los invitados del evento, con sus respectivas aportaciones artísticas: Quinteto Respiro (música), Matteo Aringoli y Olha Voloshyn (danza), Ensemble Mariposa (música), Xavier Oquendo Troncoso (poesía), Paura Rodríguez Leytón (poesía), Juan Manuel Acosta y Soledad Chaves (danza), Maria Fernanda Barbaresco - La f del Tango in Trio (música - teatro - canto), Marina Cedro (música - canto), Carlos Habiague (música - canto), Norah Zapata - Prill (poesía), Giovanna Rivero (literatura), Andrea Muriel (poesía), Jennifer Cabrera Fernandez (música - canción - danza), Duo Juan Rivero y Gilberto Pereyra (música), Cristiano Schiavolini (arte - ilustración), Giovanna Iorio ( arte visual - sonoro), Astra Lanz - Cristiano Schiavolini y Nahars Piano Trio - en colaboración con FORART - con el espectáculo "GIUS (TO) BORGES" organizado por Appassionata - Asociación Musical de Macerata (teatro - poesía - ilustración - música).
Finalmente, les informamos que la foto - portada de la página social del Festival será y es del artista argentino Joaquín Rodríguez.
Evento organizado por los operadores culturales Rita Bompadre y Matteo Marangoni.
Para más información: 340 6657356 - associazioneculturalesanginesio@hotmail.it Imagen tomada del sitio web https://www.chosic.com/

lunes, 5 de julio de 2021

Desdichas de la fortuna de los hermanos Machado


DESDICHAS DE LA FORTUNA O JULIANILLO VALCÁRCEL. 
GUÍA DIDÁCTICA

Autor: MANUEL Y ANTONIO MACHADO. Edición y guía didáctica de José Luis  Abraham López

Año de Publicación: 2021

Colección: Teatro

ISBN-13: 978-84-18566-12-7

Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel es la primera obra dramática que Manuel y Antonio Machado firmaron juntos. Independientemente de la historia del hijo bastardo del conde-duque de Olivares y del trasfondo histórico que recorre los cuatro actos, es en su amplia galería de personajes donde los autores ponen en práctica su teoría renovadora del teatro, fundamentada sobre todo en la importancia de los diálogos, monólogos y apartes, si tenemos en cuenta que es a través de la palabra como manifestamos nuestra auténtica individualidad.

Acompaña al texto dramático una guía didáctica con la que trabajar aspectos fundamentales como la comprensión y expresión escritas, el lenguaje y el estilo empleado por los autores, los personajes, etc., incluyendo actividades enfocadas al análisis, interpretación y debate sobre temas de actualidad que aparecen en la tragicomedia.

Teniendo esta como referencia, se ponen en relación otras expresiones artísticas (literatura, pintura, música y cine) con materias didácticas como la geografía e historia, el arte y la filosofía, la cultura clásica y el inglés, etc. con una visión plural, interdisciplinar e integra.


martes, 27 de abril de 2021

Todos los chicos de Fernando R. Mansilla

 

NOVEDAD EDITORIAL MIRADA MALVA

Autor: Fernando R. Mansilla

Título: Todos los chicos (novela)

Clasificación: ELT: libros de lectura de literatura y ficción
Tamaño: 15.3cm x 23.3cm
Páginas: 286
EAN 13: 9788412020564
PVP sin IVA: 16.35 €
PVP con IVA: 17 €
Peso: 408.84 g.

Un escritor sin obra propia, cuya existencia adulta ha oscilado entre las historias fantásticas de sus lecturas y escribir a sueldo para otros, justo a la mitad del camino según Dante, decide jugarse su vocación con una última carta: contar lo único que conoce bien, su propia vida. Todos los chicos narra la existencia de cuatro personajes tejida entre sus años en un colegio para varones en la Lima de principios de los años noventa y los del tiempo de la escritura. El fútbol ofrece el único campo de juego parejo y en el estilo de jugar se cifra también la manera de enfrentar la vida. Todos los chicos es, entre otras cosas, una novela de formación cuyo único aprendizaje posible parece ser la urgencia de escapar del país. ¿Pero es posible escapar del origen? Mansi, el personaje-narrador responde la pregunta sin esperanza, con un estilo maduro, sin alardes, ceñido a lo que se cuenta. ¿Y qué pasa, además, si el origen se borra? En esta paradoja -la imposibilidad de escapar de algo que se desvanece- reside el enigma de Todos los chicos; de manera que la novela también proyecta una mirada nostálgica hacia esos años del colegio. En última instancia, la obra reitera, haciendo eco de Onetti, que el infierno tan temido está en la inmediatez de la vida cotidiana y que nadie escapa; pero deja también un resquicio para, según la fórmula de Calvino, hallar en el infierno lo que no es infierno.
Juan Manuel Portillo

martes, 23 de marzo de 2021

Un bemol en la guerra de Marcos Fabián Herrera


Un libro de cuentos que rescata la verdadera narrativa y el verdadero género, primero porque se adentra en las vidas de cada uno de sus personajes, siempre al margen, y este hallazgo, le permite crear una dimensión inédita de un lugar, de una región, de un espacio inventado  dónde se sitúa un alma que camina buscándose. Y la música es decisiva porque sin música no seríamos nada ni nadie: la música, decía Wilde, nos concede un pasado del cual carecíamos, y esto es lo que sucede de manera magistral en estos cuentos de personajes que deambulan, que no buscan una definición sino ese horizonte que la música señala. Objetividad en la perspectiva, capacidad de crear atmósferas, de encontrar el lenguaje innombrado de cada ser que de la nada  pasa a contar con la biografía que le concede una escritura que fue capaz de verlo.


Darío Ruiz Gómez


domingo, 10 de enero de 2021

Estanterías vacías de Ricardo Bellveser

 LA VIDA ES UNA PÁGINA DE UN LIBRO

POR PEDRO GARCÍA CUETO


Llega gracias a la editorial Olé Libros. que está haciendo una gran labor de difusión de grandes poetas, el último libro de poemas de Ricardo Bellveser, uno de los grandes poetas valencianos contemporáneos que ha cultivado no solo la poesía sino también la novela y el ensayo, además de haber sido periodista muchos años. Fue también director de la Institución Alfonso el Magnánimo donde se creó un espacio cultural muy brillante en la capital del Turia. Bellveser escribe ahora Estanterías vacías, un libro que surge de la donación de muchos de sus libros, de una gran parte de su biblioteca, como si algo esencial en su vida fuera despojado para siempre.

El prólogo de José Antonio Olmedo es certero, lúcido, ahonda en la idea del tiempo que vertebra la poesía de Bellveser. Como dice en una de las páginas del prólogo: “Ser leído es volver a vivir en otro cuerpo”. Cierto, porque la lectura es un acto litúrgico, de acercamiento al ser que escribe, de un contacto tácito con las manos que han hecho posible el poema. La gran corriente afectiva pero también intelectual entre Olmedo y Bellveser se palpa en el prólogo, podemos sentir cómo dos mentes lúcidas aproximan sus oídos a un diálogo de enorme lucidez. No en vano, Olmedo es el artífice de un ensayo sobre la obra del poeta valenciano que está a punto de editar Olé libros de la mano de otro amanuense, Toni Alcolea.

Con estos mimbres, el tejido del libro solo puede deparar sorpresas, certidumbres, claridades. Al entrar en el mismo nos encontramos con el primer poema que nos deslumbra titulado “Las estanterías vacías”:

“Mi biblioteca viva. / tenía su voz y sus truenos, ahora / el silencio se ha ido adueñando / de los estantes, y apenas percibo / su jadeo, como el de quien retrepa / el empinado barranco de la melancolía”.

Esa biblioteca que se vuelve corpórea, como un ser vivo, donde los tomos son como seres que han ido acariciando la mano del poeta, que han iluminado sus ojos, ahora se convierte en un vacío, tan cruel como la muerte de un ser querido, donde oímos su voz como un eco que ya es solo eso sin una presencia que la adorne de luz. La decisión de la donación se torna en dolorosa, porque viene también en un momento difícil de la vida del poeta donde se plantea la existencia, cuál es el lugar que ocupamos en el mundo.

Como el que ama sin saber que lo que le pertenece es efímero, Bellveser se siente dolido porque ahora sí comprende que los libros que a veces estaban allí indiferentes lo eran todo para él:

“¡Ay literatura!, ay libros / perdóname porque no te haya / dignificado lo que te mereces”.

La vida se convierte entonces en un espacio vacío sin libros, solo queda recordarlos, memorizarlos, como mostraba Bradbury en su famosa novela que llevó al cine Truffaut, libros que siguen con nosotros, que nos acarician como fantasmas. Para el poeta valenciano, literatura y vida son un solo paso, una convergencia que culmina en el poema “Vivir en los libros leídos y no”:

Estanterías vacías

“Vivir y leer, una misma cosa, leer es vivir / por medio de otros, de prestado tal vez, / vivir en lo ajeno, cuando esas líneas / entran en nosotros y en nosotros se quedan.”


La literatura se convierte en vida y vivimos más lo que leemos que lo que nos rodea, se nos aparece la Maga de Cortázar o el Quijote de Cervantes, la realidad se torna un espejismo y la lectura todo.

El poeta enviuda de su propia vida, como dice en el excelente poema titulado “La vida según Borges”, pero luego llega en otra parte del libro el sentido del tiempo, la sensación de haber vivido y no saber si ha sido el camino correcto, si ha servido para algo en realidad. En el poema “Libros y virus”, dice el poeta:

“Ahora lo voy entendiendo: / he vivido, si no mucho, sí lo bastante, / pero apenas he aprendido nada”.

   Ante la inminencia de la vejez y de la enfermedad, Bellveser se confiesa confuso, envuelto en las briznas de un tiempo que se borra, que apenas se vislumbra, el pasado se pierde en la neblina. Por ello, en los poemas “La enfermedad” y “En los quirófanos” late el hombre cuya conciencia sigue intacta, su lucidez a flor de piel, pero el cuerpo se convierte ya en un extraño, porque traiciona el deseo de seguir, impone el dolor como aventura vital. Dice “En los quirófanos”:

“Al regresar del sueño / he comprobado que mi carne / tiene prisa por reunirse con la muerte”.

   Bellveser sabe que todo es derrota al final y en el momento en que nos vemos desnudos ante la adversidad nos vemos consolados por el recuerdo, por los afectos y por esos libros que ya no ocupan espacio en su estantería, pero que le persiguen ya sin rencor alguno.

   Impresiona también por la gran honestidad de este libro que nace de un momento vital duro el poema “La soledad total” donde la certeza de Darío en “Lo fatal” cumple su rito, estamos abandonados a esa soledad definitiva del nicho donde la vida solo sea un espacio concluido, finalizado, del que ya apenas quedará nada:

“La soledad total es la soledad del nicho, / preludiada por el sonido de la caja / al entrar en la última atmósfera sin aire, / es la soledad de un libro no leído…”

  Sin duda, el ser se va definitivamente y deja en los otros un eco que con el tiempo se hace más distante, pero que al igual que un libro no leído pasa a formar parte del olvido. En la senda de Cernuda y de su magnífico “Donde habite el olvido”, Bellveser se pregunta qué es la vida, qué sentido tiene todo lo que ha pasado y lo que queda por pasar. 

   El libro lleva un aliento pesimista pero lúcido, hondo, que deja un hueco para el optimismo y ese es el recuerdo como deja caer en el poema “…Y llegará la lluvia”:

“Nunca hemos sido tan libres / como cuando nuestros cuerpos / estaban nuevos, sin amenazas / ni espejos que recitaran sus verdades”.

   Ese tiempo ido, quizá el de la niñez o el de una juventud libre y sin miedos le llega, ahora es eco cuando pasea y ve a una pareja que se mira a los ojos. Quedan briznas entonces de un esplendor que él también vivió.

   Y concluyo, pese a que hay muchos poemas que merecen ser comentados (el que dedica al reloj es también estremecedor), con un homenaje a la poesía, porque es ella la que queda, la que permanece junto al poeta en esa soledad del tiempo y del dolor. Así concluye esta declaración de amor que hace de este libro el más verdadero de todos, porque  la hondura de los poemas viene transida de emoción y de verdad:

“Todo se lo debo a ella. / de la vida a la toma / de altas torres de arrogancia. / el haberme permitido / que le hiciera el amor. / como a una muchacha / a la que le vibraran los pechos / al caminar de la carne”.

   Es la poesía entonces el último refugio, el que nunca abandona, el espacio donde uno puede abrazarse hasta el final, cuando ya no seamos más que una memoria sepultada entre ortigas, como diría el maestro Cernuda. 

   El libro es un paisaje emocional que nos rompe por dentro porque expresa la certidumbre de un hombre que ya conoce su destino y que se aferra a la vida, a esos libros que no están pero que permanecerán para siempre, incluso los no leídos, esperando la caricia del poeta, como si fueran una luz en la oscuridad que al final lo resume todo. Ricardo Bellveser hace de Estanterías vacías el mejor canto a la vida, a su efímero pasar y a ese mundo que le ha dado todo, pese a que las páginas no leídas sean también las que no se han recorrido. Un gran libro de un gran poeta.


TÍTULO:  ESTANTERÍAS VACÍAS

AUTOR: RICARDO BELLVESER

EDITORIAL:  OLÉ LIBROS

AÑO: 2020.

lunes, 26 de octubre de 2020

Al filo del reglamento II. Poesía de Pedro Granados

 

Portada Al filo del reglamento II.
Pedro Granados

AL FILO DEL REGLAMENTO II. Poesía

Pedro Granados

Granada, España: Mirada Malva Editorial, 2020

Colección Mirada Poesía digital n. 11

I.S.B.N. 978-84-120205-5-7

Este libro está formado por tres poemarios publicados anteriormente, junto a un grupo de textos inéditos. 

ACTIVADO    (Cusco/Barcelona: Auqui, 2014)      

ROXOSOL   (Cuernavaca, México: La cartonera, 2018)

LA MIRADA   (Buenos Aires: Buenos Aires Poetry, 2020)

"Granados demuestra una vez más que es un artista con calle poética, cuya voz se resiste a categorizaciones simplistas y cuyo oficio gana vigencia con el paso del tiempo. El reconocido poeta y académico limeño revela entonces el lugar que la poesía, como epistemología y concepción del mundo, ocupa en la vida diaria. Así, al reconciliar los caóticos mundos interno y externo a través de un intelecto cruelmente tierno y sensual, Pedro Granados se erige como un referente en la poesía contemporánea: ‘una nave / hacia la noche / hacia el día / hacia el horizonte’." Carlos Llaza

jueves, 15 de octubre de 2020

Galdós, a propósito de “Miquiño mío”. Cartas de Emilia Pardo Bazán

                          Galdós, a propósito de “Miquiño mío”. Cartas de Emilia Pardo Bazán

 

Por Sylvia Miranda

Escritora peruana

 

Este año 2020 que se va cerrando, y que muchos desearíamos que no hubiera comenzado, aludiendo al Covid-19, se conmemora también el centenario del fallecimiento del escritor canario Benito Pérez Galdós (1843-1920). El escritor más destacado de la novela realista española del siglo XIX. Para mí, su nombre estuvo siempre asociado a su novela Fortunata y Jacinta (1887), que pude leer de adolescente en Lima a principios de los años ochenta, en una edición popular. El recuerdo de esta novela, se me revela triste, las imágenes de una ciudad donde campaba la miseria y la desigualdad social, y unos personajes femeninos, en varios sentidos frágiles, llevados a situaciones extremas e injustas. 

Es cierto, ahora que se habla tanto de la identificación de Galdós con Madrid, que él supo expresar una imagen profunda de la ciudad, de un pueblo más allá de las fronteras señoriales de la ciudad burguesa. Pero, el Madrid de Galdós, un siglo y medio después, ha quedado necesariamente reducido al centro histórico, lo que hoy llamaríamos el Madrid turístico. Como parte de la conmemoración del centenario, se ha publicado un itinerario del escritor por la ciudad con el que podemos pasear por los lugares que fueron importantes en su vida.

Sería una forma grata de pasear por Madrid con los amigos, como se ha paseado siempre en Madrid, bajo un sol luminoso y resueltamente, si no estuviéramos de nuevo en estado de alarma; aunque es cierto, se podría pasear en petit comité, enmascarados al estilo Zorro, pero con la mascarilla sobre los labios y recatadamente; lo que no fallará es el sol. El sol de Madrid que es la bendición de Madrid. Podríamos pasar por la Pensión de la calle de Las Fuentes, 3 donde vivió el escritor cuando llegó a la capital, o ir a la calle San Bernardo, 49 en la que se encontraba la Universidad Central y donde se matriculó en derecho, o poner pie en la calle Marqués Viudo de Pontejos, 1 donde vivía la dulce Jacinta Santa Cruz o, mejor aún, ir a la Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas (hermoso nombre), Plaza del Dos de mayo, 11, esquina con la calle Palma, donde Galdós se citaba clandestinamente con la famosa escritora gallega Emilia Pardo Bazán (1851-1921).

Pero, a falta de la algarabía y la holganza callejera, quería proponer otra forma de acercarse a la figura de Galdós, una manera más íntima y muy ligada a Madrid también, a través de este espléndido libro que han editado y reeditado por tercera vez, y que se ha vuelto a agotar, que es “Miquiño mío” Cartas a Galdós. En él se reúnen todas las cartas conocidas que la Condesa Emilia Pardo Bazán le escribió a Benito Pérez Galdós durante los largos años de su relación afectiva. 

Esta edición de Isabel Parreño y Juan Manuel Hernández tiene el gran mérito, así comprendido por los lectores, de contar con un prólogo interesante y cercano, que aporta profundidad a la figura de ambos escritores, haciendo más accesible y más clara la correspondencia. Asimismo, nos acerca a un proceso minucioso en el que la investigación y sus azares se entrelazan para depararles a los editores una intensa experiencia de vida, al adentrarse en los entresijos de una relación de admiración, amor y fidelidad que descubren estas cartas.

Como ellos mismos comentan “en los objetos no permanece de su dueño más que lo que nuestra imaginación quiera añadir. La costumbre de conocer la casa de los escritores tiene que ver más con el visitante que con la indagación sobre la vida de los autores”(pp. 10-11). Me parece muy acertado, y esto se puede aplicar también a los investigadores, que con su mirada, con su apreciación personal, son capaces de otorgar una nueva visión del asunto, alumbrar una perspectiva singular. Creo que Parreño y Hernández se enamoraron de la figura de esta mujer excepcional para su época y llegaron a trasmitirnos, a través del comentario fino y de la organización tripartitade la correspondencia, una visión renovada de aquella relación que unió a Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós.

Hubiera sido maravilloso que las cartas de Galdós a Doña Emilia se hubieran conservado y publicado, quizás fueron destruidas como simples papeles viejos, eso nos hubiera dado la visión precisa de esta relación que se inició epistolarmente en 1883 con una carta de agradecimiento de Galdós a Doña Emilia y finaliza en 1915, con una misiva de Doña Emilia al escritor. Son 93 cartas, de las cuales sólo una, la que abre la correspondencia de este libro, es del escritor canario. Sin embargo, y eso es lo sorprendente, el epistolario basta para darnos no sólo una idea muy clara de las grandes cualidades humanas e intelectuales de Doña Emilia sino que también, a través de ella, de su intimidad con Galdós, nos permiten esbozar la figura del escritor, percibirlo a través de preocupaciones compartidas, anhelos, cambios y constancias. En las cartas de Doña Emilia, reverbera la voz de lo que no llegó a nuestros ojos; de la confianza y la intimidad de su relación emerge parte del ser humano que fue Galdós.

Surge también, como ruido de fondo, como anécdota, como detalle de circunstancia,  ese mundo decimonónico, de una España y de un Madrid, en particular, que se van abriendo a la modernidad a través de la literatura y de los criterios que sustentan la novela realista, de la intensa actividad periodística, del teatro y de las primeras luchas por la igualdad de los derechos entre hombres y mujeres de la que fue pionera Doña Emilia; refleja también las mezquindades del mundillo intelectual y literario, y el ansia de descubrir Europa más allá de los Pirineos, dejándonos entrever ese siglo XIX de los libros de viajes, de los barcos, de los trenes, de las crónicas.

Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós
Pero, quizás, lo que más emociona está en que el libro nos revela, con donaire, la cultura y la modernidad del pensamiento de Doña Emilia, su fuerza vital, su personalidad arrolladora, su ternura, sus decepciones y tristezas; su gran amor por Don Benito nos permite percibirla hondamente como artista y admirarla más si cabe. La lealtad al amor y a la amistad, la entereza en reconocer sus errores, pero la firmeza y la ironía para defenderse frente a la doble moral masculina, perfilan bien sus convicciones y su temperamento.

Lo imposible y lo temible era que no nos viésemos, que suprimiésemos la comunicación, cuando nuestras almas se necesitan y se completan, y cuando nadie puede sustituir en este punto a tu Porcia. No deseo ciertamente que me hagas una infidelidad, no; pero aun concibo menos que te eches una amiga espiritual, a quien le cuentes tus argumentos de novelas. A bien que esto es imposible; ¿verdad, mi alma, que es imposible? (p. 116).

Por su parte, Don Benito, la acompasa con su carácter, que se percibe mesurado, reservado en muchos casos, pero en el que se presiente siempre su apoyo, respaldándola por ejemplo en lo que llaman “la cuestión académica”, o compartiendo criterios sobre la importancia de la masa popular como “cantera donde se reservan las energías nacionales” (p. 72) o comprometiéndola en proyectos, como aquel viaje furtivo que emprendieron juntos a Alemania y que ella recuerda de esta manera:

Hemos realizado un sueño, miquiño adorado: un sueño bonito, un sueño fantástico que a los 30 años yo no creía posible.- Le hemos hecho la mamola al mundo necio, que prohíbe estas cosas; a Moisés que las prohíbe también, con igual éxito; a la realidad, que nos encadena; a la vida que huye; a los angelitos del cielo, que se creen los únicos felices, porque están en el Empíreo con cara de bobos tocando el violín… Felices, nosotros. (p. 151).

También está la propuesta de Doña Emilia, llena de entusiasmo, para llevar Realidad al teatro. Cartas llenas de picardías, de alardes verbales, de sobrenombres amorosos, de preocupaciones por la salud, salpicadas también de situaciones más coyunturales, como la ayuda que le pide Doña Emilia y que parece brindarle Galdós para encontrar una casa en la que ella pueda instalarse cómodamente en Madrid. Lo bello de una correspondencia es que trasmite la vida en su plenitud, llena de energía y de locura, así, para el lector, todo vuelve a suceder como en un presente que ha quedado encerrado en unas páginas.

El libro está dividido en tres partes, que muestran el proceso de esta relación que duró cerca de 32 años, si nos ceñimos a las cartas pero que, en realidad, duró hasta la muerte de Galdós en 1920. Va desde los inicios de la amistad, pasando por la de la época del amor declarado y las citas disimuladas en “Palma street, junto a la Iglesia de Maravillas”, al que le seguirá el de la ruptura, la reconciliación y la última, la del distanciamiento de Don Benito y la fidelidad a la amistad de Doña Emilia que comienza a expresarse en estas líneas de diciembre de 1893:

Y V., ¿no experimenta también deseo de abrir su alma de artista, a alguien que no le envidie y que le entienda y le mire como cosa propia? Es posible que no; yo no me creo indispensable; nuestro carácter es distinto; V. se basta, por ser naturalmente reservado y porque gustó de la soledad antes que se la hiciesen grata las mil decepciones de este pícaro métier. Sea como sea: yo… le quiero mucho (no al métier sino a V.)”. (p. 205)

Este libro es, a su modo, también un homenaje a la figura de Galdós y una forma de celebrarlo en la intimidad de la lectura, que de nuevo se nos presenta como el acto que pese a todos los pesares nos hace libres, nos cuelga alas, nos lanza al vuelo.

Madrid, octubre de 2020

 

*Emilia Pardo Bazán, “Miquiño mío”. Cartas a Galdós, edición de Isabel Parreño y Juan Manuel Hernández, Madrid, Turner Noema, tercera edición, 2020, pp. 231.

 

 

martes, 23 de junio de 2020

Arcane 17


Arcane 17

Por Mario Wong
Escritor peruano

Ito Gho
…estaba en bicícleta, por la tarde (no lejos de donde vivo), en la avenue de Troudaine, ¡increíble!, una pequeña galería -Guillet Arcane 17-  de arte, exhibía un cuadro del pintor japonés Itô Gho -nació en Tokyo, en 1940 ; estudios de bellas artes en su ciudad y en París (1965-66)- , lo increíble era una « flor de pétalos blancos » (parecía la hoja de la planta de marihuana), sobre fondo  rojo y que tiene, en torno a la « corola », en el « centro » de ésta…, se halla el rostro de una mujer, como si fuese uno más de los « pétalos » o, acaso, son hojas que… -y se trata de una planta o un árbol que… ;  cuya frondación es un…, mejor tiene…, tiene la forma de un cuadro, más pequeño (que combina el rojo con el verde claro); se trata de… ¿ una « mise en abîme », pictural?-, de su cabellera sobresale una parte del « pétalo (u hoja blanca) », que se proyecta, hacia arriba, como si se tratase (quiero creerlo) de su aura y… , ¡ « siete pétalos »! ( U ocho, en realidad, con el « pétalo aureático » , del  rostro que… ; y…, éste « pétalo (u hoja) » se…; inicialmente, no me había dado cuenta que…)

J’étais à vélo, dans l’après-midi (non loin d’où j‘habite), sur l’avenue Trudaine, incroyable ! une petite galerie d’art -Guillet Arcane 17- , exposait un tableau du peintre japonais Itô Gho – né à Tokyo en 1940 ; études aux  Beaux-Arts de sa ville et à Paris (1965-66)-, l’incroyable, c’était une « fleur aux pétales blancs » (elle ressemblait à la feuille de la plante de marijuana), sur fond rouge et qui a, autour de la « corolle », au « centre » de celle-ci…, s’y trouve le visage d’une femme, comme si c’était un autre des « pétales », ou peut-être, ce sont des feuilles qui...et il s’agit d’une plante ou d’un arbre qui… ; dont la  frondaison est un…, mieux, a…, a la forme d’un tableau, plus petit (qui combine le rouge et le vert clair) ; il s’agit de… une « mise en abîme » picturale ? de sa chevelure saillit une partie du « pétale  (ou feuille blanche) », qui se projette, vers le haut, comme s’il s’agissait (je veux le croire) de son aura et…, « sept pétales » ! (Ou huit, en réalité avec le « pétale auratique », du visage qui… ; et…ce « pétale (ou feuille) » se … ; initialement, je ne m’étais pas rendu compte que…)

París-Montmartre, 7 de mayo del 2020.

(Traduction Nelly Détré)