martes, 19 de noviembre de 2019

Exposición artista colombiano Franco


Más allá de las apariencias, o del  abstracionismo « mítico-expresionista » (El Dorado) en la pintura (*) del artista colombiano Franco


Por Mario Wong
Escritor peruano

« L’origine ne désigne pas le devenir de ce qui est né mais bien ce qui est en train de naître dans le devenir et le déclin. L’origine est un tourbillon dans le fleuve du devenir et elle entraîne dans son rythme la matière de ce qui est en train d’apparaître. (…) »
Walter Benjamin

A Miguel Rodríguez Liñán y a Tito Diez

La pintura « matérica-abstracta » (y hago uso del oximoron; pinta sobre yute y utiliza diversas materias: arena, vidrio…, restos metálicos, óxidos… ; y la  abstracción…, ¿ expresionista ?) de Franco es una explosión de múltiples  colores -en sus series « El Dorado », « Senderos » y  « Atmósferas »-, que bien podría hallarse emparentada con la « abstracta-expresionista », onirista-mítica, de un Jacson Pollock (1). La encuentro  de repente, yo, en el jardín de los senderos que se bifurcan (Borges)  del arte contemporáneo, en esta segunda exposición en la galería Mona Lisa, en sus nutrientes míticas precolombinas y en ese lenguaje, personal, del mundo de los sueños como una impugnación frente a una modernidad, un progreso, que  ya « tocó techo ».
… Así, su arte subvierte el espacio de la representación, y « manifiesta » (expresa) la destrucción de los diversos eco-sistemas del planeta Tierra; los « espectros » de la destrucción (los he visto en…), como si se tratase de una historia, pictórica, universal de la infamia, se hallan ahí presentes en sus cuadros. Son rostros fantasmáticos que nos sorprenden; es como si el caos fuese el motivo de su arte, y Franco recorriese el terreno de las representaciones indígenas (de sus geometrías, laberintos y senderos… ; véase su serie « El Dorado »), como si estuviese en búsqueda de una « salida » a la locura…, a la entropía y anomia social del capitalismo globalizado. He visto lo que he visto…, hay cosas que no recuerdo y sin embargo… (D.C.)
Las imágenes no son el substrato de « nada sólido» (…léase L’art à l’état gazeux, de Yves Michaud); el espectador no puede « estabilizar » las imágenes para « fijarlas » mejor  en una « visión retiniana » (M. Duchamp, y su crítica del  art rétinien…, del « fin del arte » o de lo estético vilipendiado… ; del repudio de lo bello y del triunfo de la fealdad y de la nada, o de lo insignificante y la « copia » (W.B.) en el arte contemporáneo), de esencias inmóviles (como si fuese una mariposa, que no es posible describirla sino cuando ella se halla con las alas abiertas, en una vitrina, atravesada por un alfiler… ; pero, ¿cómo describir una mariposa batiendo sus alas en pleno vuelo?); las imágenes, en los cuadros de Franco, en esas explosiones múltiples del color, tienen, lo repito (me repito…) algo de espectrales, como si oscilasen en distintos tiempos y espacios...  Bien podría aplicárseles la expresión wiggensteiniana de « verlas » una vez como tal cosa y, otra vez como tal otra… (2); son las capas, bien trabajadas, de lo matérico de sus pinturas, que hace que sus « superficies » creen ese efecto… ; los elementos utilizados dan a su pintura textura y volumen y trasmiten, con el uso de otros recursos técnicos, también velocidad y movimiento.

  

(*) Galerie Mona Lisa, 32 rue de Varenne, 7ème Arr., Paris; exposición de noviembre. Incluye pinturas de tres series: « El Dorado », « Senderos » y « Atmósferas »; y también algunas esculturas de su exposición anterior  (mes de julio) : « Seres ».

París-Montmartre, 7 de noviembre del 2019.


Notas :
(1) Más no creo que sea la misma técnica, action painting, que inventase el pintor norteamericano…, que descartaba el uso del caballete y practicamente del pincel (usaba directamente el chisguete, la espátula y otros medios…, para verter y salpicar, chorrear, gotear…)  y que implicaba -pintaba con la tela extendida sobre el suelo-, la involucración completa de la mente y el cuerpo del artista (esto último literalmente, ahí están las fotos), como si fuese un ritual chamánico, en la obra…, que adquiere el dinamismo que caracteriza el estilo de este  gran artista.

(2)Cito in extensius: «(…) Que l’image soit instable, cela signifie qu’elle voue notre langage lui-même –qu’il s’agisse d’interpréter ou même, seulement, de décrire ce que nous voyons – à l’oscillation des temps et des aspects. Si l’image n’est le substrat de rien de solide, mais un simple, jamais simple en réalité, passage des aspects, alors le langage qui tente d’en consigner l’expérience ne saurait être lui-même  qu’un passage des temps dont  l’expression wittgensteinienne « voir (l’image) une fois comme telle chose, une autre fois comme telle autre chose » (einmal als das eine,einmals als das andere Ding sehen) donnerait probablement la formule de base. Ce n’est pas un hasard, d’ailleurs, si la théorie des aspects, dans la linguistique de… » (Véase Didi-Huberman, Essayer voir, Paris, Les éditions de Minuit, 2014, pp. 63-64). 

lunes, 18 de noviembre de 2019

Harold Bloom



LA HONDURA DE HAROLD BLOOM, SUS LUCES Y SOMBRAS


POR PEDRO GARCÍA CUETO


Harold Bloom
Harold Bloom
   Pocos críticos han mirado la obra de Shakespeare con la hondura del recientemente fallecido Harold Bloom, su obra se ilumina como un destello en el infinito panorama de críticos que han asolado el panorama de la literatura contemporánea.
  Bloom ha sido un gran profesor, pero también ha sabido mirar a través del Canon Occidental la obra de muchos de los grandes: Dante, Tolstoi, Montaigne, Moliere, Whitman, Milton, Joyce o Virginia Woolf. Era Bloom un pensador que enriquecía, como un creador, con sus opiniones el texto, haciendo que la semblanza de muchos de los estudiados cobrará nueva resonancia, precisamente por venir de su mano.
  Por decirlo de otro modo, miraba con la hondura del humanista que perpetra a través de sus opiniones un nuevo magisterio, haciendo que el lector quede atrapado en esa senda, es decir, que vaya a los grandes novelistas con ojos nuevos, entrenados.
    Para Bloom, Shakespeare y Dante están en el centro del canon, cito al crítico:
“Shakespeare y Dante son el centro del canon porque superan a todos los demás escritores occidentales en agudeza cognitiva, energía lingüística y poder de invención”.
   Es sin duda alguna esta apreciación una apuesta arriesgada, porque deja fuera o al margen el poder impresionante de Cervantes en su Quijote para inventar personajes que cobran vida y que tienen un psicologismo indudable, tanto es así que la novela abre la senda de la narrativa moderna porque la invención de estos personajes se convierte en universal, pero también deja fuera a otros, que han generado espacios de gran agudeza cognitiva, como Dostoievski o Tolstoi, sin olvidar a Thomas Mann y la grandeza de sus propuestas en novelas inmensas como La montaña mágica.
William Shakespeare
William Shakespeare
    En mi opinión, Bloom acierta en parte, abre una senda, porque es difícil emular a Shakespeare, tan hondo que traspasa cualquier apreciación, en sus obras cabe toda la dimensión humana, esa capacidad de ver  todos los espejos que tiene un ser humano, logrando personajes que son diseccionados en múltiples matices: Hamlet, Otelo, Macbeth. Lo que Bloom simplifica es precisamente lo que hace al canon un artificio dudoso, no podemos entrar en un ejercicio de protagonismos, sin entrar en lo que es meramente opinión. Es, sin duda, una opinión muy bien argumentada, pero opinión al fin y al cabo.
    La opinión de Bloom sobre Dante también es cuestionable, Dante era un transgresor, su Divina Comedia es un lúcido artificio sobre el ser humano, convertido en un mosaico de diferentes voces que resuenan en el eco de un silencio. Dante es el espejo de una época, donde la metáfora todavía no es un recurso literario pero que cobra en el italiano una fuerza impresionante, de ahí al símbolo hay un paso.
   Bloom es, sin duda alguna, un entomólogo que busca, bucea y disecciona, pero deja de lado miradas, ecos como los que produce la literatura de D.H. Lawrence, imaginativa y sensual, apenas cita a los españoles en el Canon, sin tener en cuenta a Baroja, Galdós o tantos otros, que han dado al idioma no solo perfiles, sino también retratos poderosos, que siguen vigentes en nuestro tiempo.
  En mi opinión, Bloom se centra demasiado en Shakespeare, un artista de la palabra y un jugador aventajado del idioma, pero olvida el vuelo de escritores que han abierto brechas a la narrativa como Malcolm Lowry o el citado Lawrence.
   Es consciente el gran crítico de la fuerza de una Virgina Woolf o de George Eliot, pero deja en ese canon la mirada de muchas escritoras americanas que son de un prodigio verbal inusitado como Carson McCullers. La voz de la española Emilia Pardo Bazán para explicar el naturalismo en Los pazos de Ulloa es olvidada porque Bloom se centra en el mundo anglosajón principalmente. Se agradece que cite a Whitman y lo analice, con esa capacidad de ver en Hojas de Hierba un canto a la libertad que pocas veces se ha dado en la literatura.
   Concluyo con esta idea: Bloom abre polémicas, enciende discusiones y plantea nuevos prismas donde mirar la literatura, es esencial su legado porque podemos no estar de acuerdo, pero da a la crítica razones apasionadas (era muy conocido por su prodigiosa memoria para recitar en sus excelentes clases a los grandes). Muere un hombre de gran estatura que, de alguna forma, aunque haya dialogado con unos más que con otros, conoció y vivió el amor por los libros como un legado universal.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Allégorie. Juan Ignacio Valenzuela



Juan Ignacio Valenzuela o de la « Allégorie » (*) –« Angelus Novus » (Klee, W. Benjamin), Polichinelle…, en tiempos de catástrofe

Ahí donde el pensamiento se detiene en una
constelación saturada de tensiones…
Walter Benjamin

A Ingrid Bedoya L. y a Julio Le Parc
Por Mario Wong
Escritor peruano

Angelus Novus de Paul Klee y retrato deWalter Benjamin
Angelus Novus de Paul Klee y retrato deWalter Benjamin
Cito in extensius  a  W. Benjamin -para empezar esta nota-, la tesis X, de «Sur le concept d’histoire », de Écrits français:
« Hay un cuadro de Klee intitulado Angelus Novus. Vemos un ángel que parece alejarse de algo, a lo que su mirada permanece puesta. Sus ojos están exorbitados, su boca abierta y sus alas desplegadas. Tal deberá ser el aspecto que presente el Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Ahí a donde nuestra mirada parece que se suceden una serie de événements. No hay otro que uno que se ofrece a sus miradas: una catástrofe sin modulación ni tregua, amontonando los descombros y proyectándolos eternamente ante sus pies. El Ángel querría bien inclinarse sobre ese desastre, curar las heridas y resucitar a los muertos. Pero una tempestad se ha levantado, viniendo del Paraíso; ella ha inflado las alas desplegadas del Ángel; y él no consigue más replegarlas. Esta tempestad lo lleva hacia el porvenir, al cual el Ángel no cesa de darle la espalda mientras que los descombros, frente a él, se elevan hacia el cielo. Damos el nombre de Progreso a esta tempestad». [1]  Esta tesis es, sin duda, una alegoría de la historia en tiempos catastróficos que…
El filósofo italiano Giorgio Agamben toma, en uno de sus últimos libros[2], a un personaje de la comedia napolitana, que se expandió en el arte, el Polichinelle, y que proviene de la historia en tiempos de desastres, tiempos de mutaciones inquietantes, épocas des tournants historiques (la caida de la República de Venezia, en tiempos de Tiepolo, la ascensión del nazismo, las dictaduras del…)
Juan Ignacio Valenzuela
Desde el momento que entré a la sala de la biblioteca de la embajada Argentina -6, rue Cimarose, 6ème Arr. de París- las esculturas del artista argentino Juan Ignacio Valenzuela, en su exposición intitulada « Allégorie », sentí que me interpelaban; las más que presentan una suerte de autómatas (la llave, que les da cuerda a sus figuras, se halla ahí, en sus espaldas; lo cual hizo que surgiese la cuestión sobre la libertad de sus personajes alegóricos) en lo alto de sus « estructuras », como asomándose al vacío; personajes invisibles como en « La Fortaleza » (es el título de una de las piezas) o en frágil equilibrio –en « Cíclico », « Instinto », « El abrazo »…, todos de su Serie Alegoría. Éstos, indistintos, tal vez pertenecientes a un « castillo kafkiano », en tensión abismal, como si se sorprendiesen (o nos sorprendiesen…), en un instante, antes de la caída; y, al mismo tiempo, como si la rueda continuase girando, « Cíclico », en la tensión de « ese equilibrio », inestable,
De Allégorie
ellos permanecen como el « Polichinelle trapecista » (1797-1804; scène 46), obra de  Giandomenico Tiepolo (1727-1804); éste en el momento de la « caída ». O, quizás, « un funámbulo que anda (marche) sobre una cuerda inexistente;  él se mueve libremente, con su torpeza insistente (gaucherie ardue), disciplinada, acrobática, en el espacio que se abre entre ellos y más allá de ellos »[3], anota Agamben.
Obra plástica toda ésta, de J.I. Valenzuela, « política », en estos tiempos de caos, de crisis permanente, de desastre, que expresa el coraje del artista; hay, pienso, una parte que « aparece » como si estuviese sumergida (me viene a la memoria la « teoría del iceberg », de Hemingway), en la oscuridad de lo que aconteció, de los événements que marcaron la historia de los países del Cono Sur, del continente américano, en las últimas décadas del siglo pasado. Se trata, pues, de las « resonancias alegóricas » -W. Benjamin hablaba, en lo que respecta a su concepción de la alegoría, de « constelaciones dialécticas »; esto es de imágenes sorprendidas, en su movimiento dialéctico, en el acto en que se detienen (Stillstand) - de su obra, en la que el vacío se halla muy presente; lo cual crea una tensión, la del vértigo de la caída que sorprende e interroga al espectador.
 
*
Memorial a Walter Benjamin por Dani Karavan en Port Bou
Memorial a Walter Benjamin por Dani Karavan en Port Bou
Port-Bou, « último » punto de frontera –Walter Benjamin (26 de septiembre, 1940)
En los trenes que recorrían esa parte de Europa en guerra (1936-1939) -la Península Ibérica bombardeada (Guernica, 1937); y los soldados republicanos que intentaban cruzar la frontera francesa (sufriendo la humillación de la derrota, y las injurias, empujones e incluso culatazos de los gendarmes franceses)-, la estación de Cerbère (como « Cerbero », el can de siete cabezas que vigila la entrada del Hades; su nombre ya era un maleficio de la suerte), es casi un símbolo[4], que quitándole el velo au réel ponía de manifiesto la insignificancia de la existencia humana.
En movimiento inverso -en esa red de ríos que son los trenes nocturnos- había llegado Walter Benjamin a Port-Bou (en ese su último viaje insomne), en 1940, huyendo de la persecusión nazi, después de las « leyes de Nuremberg », con una maleta negra (no era la « valise portative » de Duchamp, pero portaba documentos importantes que W. B. quería salvar de la catástrofe europea, su catástrofe y la de todo su mundo, como la de Stefan Zweig). Llegó hasta allí; pocos días después, un mes de octubre, se suicidaría tomando no sé cuantas pastillas de…
El azar, su mala suerte, que él se la representaba como un enano jorobado que lo… ; de ahí todo se desliza entre sombras y… ; como si se encontrase perdido en los subterráneos de… ; él que presintió (su experiencia, de esos últimos años de vida, lo manifiesta) la desmesura destructiva y criminal del siglo XX, atravesado por « champs de forces », tan poderosas como las que rigen el cosmos; …en esa larga noche que no tiene fin y… ; y esa era la larga noche de Europa, « cruzada de largos trenes siniestros, de convoyes de vagones de mercancías -escribe A. Muñoz Molina- o ganado con las ventanillas clausuradas, avanzando muy lentamente hacia los páramos invernales cubiertos de nieve o de barro, delimitados por alambradas y torres de vigilancia »[5]
(Serge Personne, Rev. « Sieteculebras », Cuzco-Perú, 2007).

París-Montmartre, 15-17 de octubre del 2019.



(*) J. I. Valenzuela, Allégorie, exposition, Ambassade d’Argentine, París-Octubre-2019.



[1] W. Benjamin, Écrits français, París, Éds. Gallimard, 1991, pp. 343-344; la traducción es mía. Cito, seguido, la tésis en francés: « Il y a un tableau de Klee dénomé Angelus Novus. On y voit un ange qui a l’air de s’éloigner de quelque chose à quoi son regard semble rester rivé.Ses yeux sont écarquillés, sa bouche es ouverte et se ailes sont déployées. Tel devra être l’aspect que présente l’Ange de l’Histoire. Son visage est tourné vers le passé. Là où à notre regard à nous semble s’échelonner une suite d’événements, il n’y (en) a qu’un qui s’offre à ses regards à lui: une catastrophe sans modulation ni trêve, amoncelant les décombres et les projétant eternellement devants ses pieds. L’Ange voudrait bien se pencher sur ce désastre, panser les blessures et ressuciter les morts. Mais une tempête s’est levée, venant du Paradis; elle a gonflée les ailes deployées de l’Ange; et il n’arrive plus à les replier. Cette tempête l’emporte vers l’avenir auquel l’Ange ne cesse de tourner le dos tandis que les décombres, en face de lui, montent au ciel. Nous donnons nom de Progrès à cette tempête».
[2] Véase G. Agamben, Polichinelle ou Divertissment pour les jeunes gens en quatre scènes, Paris, Éds. Macula, 2017.
[3] G. Agamben, Ob. Cit., p. 95. Agamben reflexiona sobre la «scission zoe/bios» (vida desnuda/vida política, o cuerpo biológico/ cuerpo político…), al final de su libro Homo sacer 1 (1997), en la « Apostille » a Polichinelle ou Divertiss… ; cito, seguido, el final  de«Apostille»: « (…) Il n’y a pas, chez Polichinelle, une vie végétative séparée de la forme de vie, une zoe qui pourrait être séparée et distinguée du bios. En vérité, Polichinelle n’est ni l’un ni l’autre. Il est plutôt le tiers qui apparaît dans leur coincidence –c’est-à-dire dans le moment ou ils chutent ensemble– et comme le trapéziste de la scène N° 46, ou un funambule qui marche sur une corde inexistante, il se meut librement, avec sa gaucherie ardue, disciplinée, acrobatique, dans l’espace qui s’ouvre entre eux et au-delà d’eux. » ; véase la scène 46, del « Polichinelle trapéziste », de Tiepolo en la p. 96.
[4] En contraste con el symbole religieux ver M. Eliade, Méphistopheles et l’androgyne, Paris, Éds. Gallimard, « folio-essais », 1962, p. 304.
[5] Antonio Muñoz Molina, Sefarad, Barcelona Ed. Seix-Barral S.A, 2009, p. 46. 

martes, 1 de octubre de 2019

Pez/Poisson de Mariela Dreyfus


Pez / Poisson [1], N.Y., 9/ 11 (2001) , o del « cuerpo del deseo » (fantasmal) en la poesía de Mariela Dreyfus

Por Mario Wong
Escritor peruano

« Dis-moi où est l’amour, si tu sais,
dis-mois vers où nager.
-Quand j’étais petite, répond la femme,
J’aimais me regarder dans une phrase brisée.
Ma grand-mère m’avait appris à le faire.
Pour le temps du malheur, disait-elle. C’est
pourquoi je te donne mes mots. »(*)
Xavier Orville

…la pesadilla,/ aunque cercana,/  Ha pasado sin apenas tocarnos.
Roberto Bolaño

Pez/Poisson
Pez/Poisson

De Memorias de Electra (1984), primer libro de Mariela Dreyfus, recuerdo estos versos: «(…)// Sólo nuestros cuerpos voraces y al centro mi memoria/ compitiendo como una máquina de pinbol/ súbitamente enloquecida.// Hemos cogido el instante/ y yacemos desnudos/ burdos semidioses.» (de « Poética ») ; y de un libro muy posterior, Placer fantasma (1993), he retenido las siguientes líneas, de la parte final, del  poema «Este ruido no cesa»: « Entra en mi pesadilla../ En este ojo cíclope que todo lo deforma. / Como un perro que aúlla en la boca de un túnel/ o una ventana que arroja su música sobre la noche hambrienta.// Arden en mi pupila otra vez/ la inocencia convertida en cuchillo; la ternura/ en asfixia; el deseo en chacal.» Leyendo, ahora, Pez/ Poisson, libro bilingüe de la poeta, tengo la impresión (y no explico nada), que la fragmentación es parte de su experiencia poética en las últimas décadas; cito:  « (…)// El gran río que arrastra entre su oleaje metáforas de vida a esta hora arrastra sin embargo/ dislocadas falanges  vagos rostros rasgadas pantorrillas que por su lecho avanzan// Légamo  tálamo limo: ¿qué se hará dime entonces el polvo de la tierra adónde volverá ? » (p. 56). El tono de la última línea, es sin duda, elliotíano[2] …, « actualizado », si podemos decir. Cito seguido, in extensius (léase la p. 42; las itálicas son de la poeta): « Ciudad metálica: como una madre de espaldas a la vida en tu interior se gesta una masacre./ El altísimo altar de sacrificio es de neón y plexiglás caben en él miriadas de seres esperando en/ la frente una señal.// Temo por tu consistencia. El horror de haber engendrado un niño-monstruo que anida en mí. Que tus/ ojos no puedan ver la luz…// Ciudad metálica: los cables han sido cortados las calles se cierran los coches se atascan en la boca del infierno.// (…) Se expresa poéticamente la experiencia de la maternidad, en tiempos del horror post 9/11 (2001), New York under terrorist attacks…

1.-  « Matria », del gran río de la memoria (poética) que frente al desastre…
Hanna Arendt, que vivió la ascensión del nazismo al poder -en la Alemania de los 30s-, en su ensayo La condition de l’ homme moderne sostiene que las nuevas generaciones, por el solo nacimiento de un infante, abren el mundo a una experiencia inesperada; la cual no puede ser pensada en los términos que regían a las anteriores que están marcadas por… ; cito: «(…) Le nouveau a toujours contre lui les chances écrasantes des lois statistiques et de leur probabilité qui, pratiquement dans les circonstances ordinaires, équivaut à une certitude; le nouveau apparait donc toujours comme un miracle. Le fait que l’homme est capable d’action signifie que de sa part on peut s’attendre à l’innattendu, qu’il est en mesure d’accomplir c’est qui est infiniment improbable. Et cela à son tour n’est possible  que parce que chaque homme est unique, de sorte qu’à chaque naissance quelque chose d’uniquement neuf arrive au monde. Par rapport à ce quelqu’un qui est unique, on peut vraiment dire qu’il n’y avait personne auparavant. Si l’action en tant que commencement correspond au fait de la naissance, si elle est la condition de la condition humaine de natalité, la parole correspond au fait de l’individualité, elle est l’actualisation de la condition humaine de pluralité, qui est de vivre en être distinct parmi des égaux » [3]. La poética de la memoria o la « memoria poética » puede ser, pienso, una  de las líneas (interpretativas) de lectura de Pez/ Poisson; al menos en esta parte, de ahí que haya citado a la filósofa judía-alemana, Arendt. El desastre se halla ahí presente y un nacimiento, una nueva vida (« matria »), que en el caso de la poeta Dreyfus está ligada a la creación. Cito: ¿Adónde la palabra con su mínima lengua su conciso latido invertebrado? Un gameto la letra un cigote/ incipiente un semiótico mar de balbuceos.// (…) (p. 30) 

… La catástrofe dio inicio al nuevo siglo (y al tercer milenio). Cito, seguido, Pez/ Poisson: «Avanzas en tu gestación y en la ciudad el peligro se gesta/ Crece la vida en el noveno mes de este año impar en sus guarismos: cero uno cero uno cero uno/ Y tú que eres nada el cero el huevecillo de pronto aúnas células y huesos y te tejes/ En mi casa interior te tejes… » (p. 34).Vallejo de los Heraldos y también de Trilce … ; y de la página 32, cito completo el poema anterior:

« Matria: mórbido crecimiento de tu morada azul.
Modelada materia donde anida
lo amniótico y carnal.

Vadeas esa oleada de voces abriéndose a la tarde
y plácido te mueves en mi mar íntimo y tibio.

Tu minúscula imagen mimetiza
la metálica urbe cual matrioshka:
allá afuera está ella dentro yo
y aún dentro de mí va tu figura
mi muñeco mimado y somnoliento.

Madre Manhattan: magnífica guarida multiforme.
Megamatriz marina y musical.
Miríadas de ritmos red de manos:
me crezco en ti y en mí se multiplica el otro
cuando mareada me miro en tu mercurio.

Mariela Dreyfus
Mariela Dreyfus
2.- Del « corps du désir » en Pez/ Poisson, o del fantasma de la…
Antes  de entrar a lo que me interesa tratar -en esta parte de este ensayo- quiero  señalar un aspecto « formal » en Pez/ Poisson. En uno de sus ensayos literarios Stephane Mallarmé sostenía que todo es verso desde que escribimos: « … le vers est tout, dès qu’on écrit. »; él va al extremo:  «… que la forme appelée vers est simplement elle-même la littérature; que vers il y a sitôt que s’accentue la diction, rythme dès que style » [4]. Hago mención de esto para precisar que en  el poemario de Mariela Dreyfus hay textos que están más cercanos a la « prosa »  que al verso, estrictamente hablando; la cuestión se resuelve, pienso (y aquí « sigo » a Mallarmé) en la acentuación de la dicción, en el ritmo que está determinado por el estilo poético. El escritor barcelonés  E. Vila-Matas sostenía que todo, en literatura (o arte)  puede transformarse muy fácilmente; no creo, me aventuro a sostener, que se planteen grandes dificultades de convertir los textos en « prosa » a versos, y a la inversa[5].
« Love is a shadow/ how you lie and cry after it », versos de Sylvia Plath que cita Mariela Dreyfus en uno de los últimos poemas de su libro Placer fantasma (en la parte intitulada « El amor terco a todo »). Me pregunto, en esta parte final, dónde se encuentra el « cuerpo del deseo » o el deseo fantasmal  en Pez/ Poisson, y aquí me refiero, lo preciso, a la creación poética como sublimación, metafórica  (imaginada) de deseos y pulsiones; las pulsiones de destrucción (Eros & Tanatos…) se hallan muy presentes en estos últimos tiempos de la Guerra del fin…, post 9/ 11, que se inició con la (hagan memoria)…, y que no tiene cuando terminar! Vuelvo al poemario del 93; cito los primeros versos del texto que precede el epígrafe de la Plath: « Dame el abismo que nace de tu perfil de piedra que horada/ la noche y corta mi respiración/ Un cuchillo torcido  un hacha de lumbre/ Contigo dolor y deseo se… » [6].

… Es frente a la destrucción que se « impone » la vida del nouveau née (infante); en un puro acto de amor de la madre que crece en la ciudad, en su miríada de ritmos y en la red de manos, y que hace posible que en ella se multiplique l’autre. De Pez/Poisson cito seguido: « Asoman por un canal metálico y angosto. Es una procesión de famélicos peces que a falta de vigor casi/ se arrastran, como arañando en un mar vacío. Mi hijo cierra la marcha y sonríe. De pronto se distingue un/ elevado resplandor violeta, inmensa nube de humo presagiando. Tosen y se atosigan los minúsculos peces; el agua del canal presta se tiñe. (…) Aspiro el aire que me queda,/ me lo trago: luego se lo entrego boca a boca a mi hijo, esperando que el beso le… » Pero el « fantasma » de la destrucción, de la fragmentación, se halla presente: « No lo asfixia el humo más mi exceso; estalla por exceso de amor a mi costado. El oscuro canal ahora arrastra/  partículas del pez que era mi hijo. Voy contando jirones uno a uno… » (p. 38).

… La ciudad metálica, « boca del infierno », como en los días más altos del verano ardía; pero, el niño, en el vientre de la madre continuaba gestándose. Cito seguido:

    « Ésta es la música del balbuceo: un sonido que se instala primigenio y virtual sobre las cosas. En la cueva uterina te deslizas con un ritmo de sístole de diástole… (p. 40).
   « A ciegas viajas entre venas y vísceras. Cada miembro te roza con su propia lumínica coloración: higado bermillón riñones blanquiazul… (p. 42).
   « ¿Qué olor qué nombre qué gesto? Indago sobre ti, que creces en mí, inmisericorde. Ágil molusco microscópico anfibio delgado pez de… » (p. 44).

En la ciudad metálica, la corriente del estigio (…un Styx; de la Traducc., p. 47) río entregaba, por la mañana, la estadística que les traía la muerte… Y finalizo este texto, ya bastante largo, citando en francés, entièrement, uno de los últimos poemas de Pez/ Poisson:

« Qu’adviendra-t-il des enfants de l’incendie enfants du masque à oxygène ?
Contre le ciel violacée leurs silhouettes découpées ou disloquées dans le temps :
Ils fuient furieux l’instinct de mort qui les assiège le doute qui rôde l’aube profonde qui les projette en denses particules sur l’air
Lasanges étoiles cercles : ovales qui s’installent là où furent les lèvres les ligaments et un zigzag en plexus
Perspective de l’enfant qui se brise l’enfant qui ne naît pas le non-né en absence »  [7].

… añado, yo, sólo: masque à oxygène, « masque à gaz », ciel violacée, « cielos violados »…, una realidad terrible, una catástrofe que no…

París-Montmartre, 7 de agosto del 2019

 (*) « Dime dónde se encuentra el amor, si tú lo sabes,
 dime hacia dónde nado.
-Cuando yo era  pequeña, responde la mujer
Amaba mirarme en una frase rota.
Mi abuela me enseñó a hacerlo.
Para el tiempo de desgracia, decía ella. Es
por eso que te doy mis palabras. » (X. Orville, La tapisserie du temps présent, Paris, Éds. Bernard Grasset, 1979, novela, pp. 59-60; la Traducc. es mía). 


[1] Mariela Dreyfus, Pez/ Poisson, Nantes, Éds. Du Petit Véhicule, Mai 2019; (Ed. bilingüe: Traducteur collectif de la Faculté de Traducc. Et d’Interprétation  de la Univ. De Grenade; Photographies de Jorge Ochoa; la edición en español es del 2005). 
[2] En lo que respecta a T.S. Eliot, léase La tierra baldía.
[3] « … lo nuevo tiene siempre contra él los favores aplastantes de las leyes estadísticas y de sus probabilidades que, prácticamente en las circunstancias ordinarias, equivale a una certeza; lo nuevo aparece entonces siempre como un milagro. El hecho de que el hombre es capaz de acción significa que, de su parte, puede esperarse lo inesperado; que él tiene la capacidad de realizar lo que es infinitamente improbable. Y ello, cuando ocurre, no es posible que debido a que cada hombre es único, de suerte que en cada nacimiento algo únicamente nuevo ocurre en el mundo. En relación a ese algo que es único, podemos verdaderamente decir que no había nadie antes. Si la acción en tanto inicio corresponde al hecho del nacimiento, si ella es la condición de la condición humana de la natalidad, la palabra corresponde al hecho de la individualidad, ella es la actualización de la condición humana de pluralidad, que es vivir como ser distinto entre iguales. » Véase H. Arendt, La condition de l’homme moderne, Paris, Éds. Calmann-Levi, 1961 et 1983, pp. 234-235 (la traducc. y las itálicas son mías).

[4] S. Mallarmé « Le mystère dans les lettres » (1896), Œuvres complètes, Éds. Gallimard, 1945, Bibliothèque de la Pléiade, p. 361.
[5]  La problemática es otra (en lo que se refiere a la poesía y la prosa ), y se trata de cuestiones, fundamentales, que plantea la poesía, « le courage de la poèsie »; se han formulado con respecto a la poesía de Hölderlin (de su « periodo francés », en la ciudad de Burdeos; la primera versión de uno de sus poemas hace mención a la belleza de las mujeres morenas y al vino, si mal no recuerdo; y se titula Dichtermut: « Courage du poète » ); todo eso ha suscitado una intensa reflexión  del filósofo francés Philippe Lacoue-Labarthe, fallecido recientemente -en su libro Heidegger. La politique du poème (Paris, Éds. Galilée, 2002, pp. 130-155)-, sobre la lectura chovinista (« Ur-faciste », diría U. Eco) que hiciera Heidegger, en los comienzos de los 30s (en plena etapa de la ascensión de Hitler al poder en Alemania),  y la lectura que hizo W. Benjamin, en su ensayo intitulado « Deux poèmes de Friedrich Hölderlin », escrito durante el invierno de 1914-1915 (y que permaneciese inédito hasta el año 1955; se trata en realidad de tres versiones).
[6] M. Dreyfus, Placer fantasma, Lima, Centro Cultural Peruano Japonés, 1993 (del poema « Dame el abismo que nace de tu perfil… », p. 51). 
[7] Ob. Cit., p. 49. Señalo que excepto en algunas alteraciones textuales, mías, en este ensayo, las itálicas provienen de la poeta. Cito la versión original del poema: « ¿Qué será de los niños del estruendo los niños del incendio los niños de la máscara de oxigeno ?/ Contra el cielo violáceo sus figuras recortadas o rotas en el tiempo:/ Huyen enfurecidos del instinto mortal que los circunda de la duda que ronda del hondo amanecer que los arroja/ en partículas densas sobre el aire/ Rombos estrellas círculos: óvalos que se asientan donde fueron los labios ondas los ligamentos y un zigzag en/ el plexo/ Perspectiva del hijo que se quiebra del hijo que no nace del nonato en ausencia » (p. 48)


Detective Santré. El caso Chang de Julián Nalber

Detective Santré. El caso Chang de Julián Nalber
Portada Detective Santré. El caso Chang
 de Julián Nalber
Editorial Mirada Malva, EspañaNuevo título de Mirada Malva


Detective Santré. El caso Chang

de Julián Nalber

Colección Mirada Narrativa n. 25
Tamaño: 13cm x 21cm 
Páginas: 222 
EAN 13: 9788412020526

Sumergido en la Bogotá contemporánea, un profesor universitario, convertido en detective privado, indaga un enigmático homicidio ocurrido en un restaurante chino de un barrio icónico de la ciudad. Una aventura urbana en la que el detective Santré no solo desenmascarará a los victimarios sino que a su vez enseñará algunos rostros clandestinos de la capital colombiana.
El género de la novela negra tradicional, definido por Raymond Chandler, puesto en escena, sin ambages, con un lenguaje vivo y con un ritmo trepidante, que evoca los inolvidables episodios de los tebeos de literatura pulp que en el pasado entretenían a las mayorías.
Una obra, que traza las intrigas del complejo mundo urbano y el de sus personajes, cautivará al lector inquieto, amante de los relatos policíacos y de la marginalidad asfixiante de las grandes ciudades.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Tiempo de cosecha de Flavia Cosma

Portada Tiempo de cosecha de Flavia Cosma
Editorial Mirada Malva, EspañaNuevo título de Mirada Malva


Tiempo de cosecha
de Flavia Cosma


Colección Mirada Poesía 10
Tamaño: 13cm x 21cm 
Páginas: 98 
EAN 13: 9788412020533 

Con su fuerza poético-emocional, sus textos se mueven entre estados dolorosos y estados deseosos, entre devorar y reconciliar, entre tantas sombras de la vida y la infinita luz de la muerte, cuya expresión última sigue siendo el eterno amor. El mismo lenguaje realístico-poético, ya conocido en su caso, un lenguaje con metáforas «a la vista», con el que lleva sus búsquedas cercanas al final del camino de un viaje iniciático, lírico, sensitivo. No menos importante: con este volumen Flavia Cosma demuestra que la metafísica y el plan mundano, el hombre y el tiempo, el amor y la muerte, siguen siendo preocupaciones constantes de su pensamiento y escritura, dándole ahora al público lector, otra metamorfosis lírica de su experiencia de vida, relacionada con un metafórico «tiempo de cosecha».
Prof. Ofelia Uta Burcea, Madrid, 2019

Este nuevo poemario de la escritora Flavia Cosma, Tiempo de cosecha, se nos acerca pleno de cultivos que nos adentran en la naturaleza verde y multicolor del mundo real y del fantástico de la mente humana.
Es un libro de vida, de creación, de cosecha. Por eso Flavia nos dice en dos versos la esencia de su creación
Nada será suficiente
para poder calmar mi sed del cielo

Anabelle Aguilar Brealey, Markham, ON, Canadá

lunes, 1 de julio de 2019

El ojo en la aguja de Consuelo Triviño Anzola

Nuevo título de Mirada Malva:

El ojo en la aguja (cuentos)
Consuelo Triviño Anzola
Tamaño: 13cm x 21cm
Páginas: 106
EAN 13: 9788412020519

Desde sus primeros cuentos, Consuelo Triviño Anzola aporta la constancia de la soledad y la insistencia de una búsqueda que se fija, simbólicamente, en seres fracasados. Nunca se colma la inquietud, siempre surge la aparente contradicción entre la mujer aburguesada que busca la libertad y la mujer libre que no encuentra la felicidad. Los personajes sienten la necesidad de huir, de dónde sea y hasta lo indefinible, siempre en busca de una plenitud que se sabe inalcanzable. Si en los relatos iniciales podía pensarse en un romanticismo juvenil, en estos, ya de madurez, que componen El ojo en la aguja, se comprende que responden a la insatisfacción interior de la mujer actual. Un libro que el lector mantendrá en sus manos tiempo después de concluir su lectura.

jueves, 6 de junio de 2019

Entrevista a Julián Nalber


Un cigarro y una copa con Julián Nalber, el creador del Detective Santré

"Por medio de la novela negra puedo escudriñar diferentes rincones de la ciudad, en este caso Bogotá, una urbe que me apasiona”.
Por Mauro Javier Hernández

Detective Santré de Julián Nalber
Portada Detective Santré
Mauro Javier Hernández. Su novela Detective Santré, el caso Chang (2017), ha despertado cierto interés entre los lectores del género. ¿Cuéntenos acerca de la génesis del texto?

Julián Nalber. La novela es una historia breve que sigue las peculiaridades típicas de la narrativa de crímenes; un detective que investiga asesinatos y desapariciones en una ciudad tan beligerante como la Bogotá del presente. El embrión de la novela tiene que ver con un hecho que sucedió en la ciudad, y a la vez con múltiples casos de tráfico de mujeres colombianas que terminan en el laberinto de la prostitución en los sitios más impensados del mundo.

M.J.H. ¿Tomó usted muchos elementos de la realidad colombiana?

J.N. Hay fragmentos, hechos y situaciones de esa realidad. El contexto de Bogotá, con sus barrios y calles está ahí. Pero como lo suelen decir muchos autores cuando se les pregunta sobre este juego entre la realidad y la ficción, la novela es ficción pura, un universo aparte, los personajes solo se deben a sus realidades, a sus mundos, a sus circunstancias. A veces no sé si es tan importante profundizar en esa oposición de la realidad versus la ficción. Por otro lado, uno puede decir que Santré se puede parecer a su creador o el creador se puede parecer a Santré, pero los dos son seres independientes.

M.J.H. Y hablando de Colombia, ¿cómo ve la situación actual de su país?

J.N. Colombia es una zona del mundo muy particular. Sus gentes cuentan con mucho talento y gran potencial en cualquier campo. Pero el país históricamente ha sido gobernado por élites terriblemente corruptas que siempre ha pensado en sus círculos familiares y sociales, nunca en las mayorías. Una nación que se la roban todos los días. Colombia, después de tanto tiempo, sigue teniendo una estructura social muy parecida a la de la época de la Colonia. Unos pocos mandan, se enriquecen, manipulan y dejan postrado al resto en la ignorancia y la desinformación. Desde luego esto tiene diversos matices y situaciones específicas que habría que considerar. Igual a pesar de todo, sigue siendo un país fascinante. En Colombia pueden pasar mil cosas en un solo día. Nadie se aburre.

M.J.H. ¿Por qué se inclinó por este género literario?

J.N. No es que tenga una tendencia marcada hacia él. Hay otras opciones que me llaman la atención. Sin embargo, por medio de la novela negra puedo escudriñar diferentes rincones de la ciudad, en este caso Bogotá, una urbe que me apasiona.

M.J.H. Se ha dicho que la trama de su novela llega a ser muy unidimensional y un poco predecible. Pero a la vez, también se ha mencionado que es entretenida.

J.N. Sé muy bien que esta novela no reviste ningún tipo de revolución estética. Nunca he pretendido nada de eso. Mi plan es muy modesto. La creé con el objetivo de que un lector cualquiera se distraiga al leerla. Yo mismo me divertí escribiéndola. Siempre he hablado de un experimento. Desde luego, la labor de narrador, como cualquier oficio, necesita práctica, es decir experiencia. Y tanto mi prosa como yo, estamos en ese proceso.

M.J.H. Entre la gran gama de personajes de este estilo (investigadores privados, detectives, policías, etc.), ¿qué tan original es su protagonista Santré?

J.N. Quizás no mucho porque él sigue los parámetros generales de estos personajes. Alguien podría decir que lo original está en que Santré es un profesor universitario que por falta de trabajo termina en esta profesión. Lo diferente, si en verdad hay algo, es el contexto. No es lo mismo desarrollar una historia en Pekín, Moscú o Bogotá. Para cada caso se precisa de conocer bien el medio, la idiosincrasia, las formas de hablar de la gente, la cultura de los personajes que sobreviven en cada espacio. Creo que ese mundo de la "colombianidad" o de la "bogotaneidad" se puede ver en la novela, hablo de rasgos particulares que son únicos. Esto último no lo digo yo, lo han afirmado algunos lectores.

M.J.H. ¿Pero entiendo que usted no pretende ser un narrador consagrado?

J.N. No me interesa del todo el protocolo que eso implicaría. También sé bien que tal consagración nunca llegará, hay que ser realista. Además, no dedico todo el tiempo de mis días a esta labor. Tengo otra profesión definida y ella toma buena parte de mi cotidianidad. Lo que me atrae es desarrollar historias que a la gente común y corriente le puedan gustar y divertir. Después de eso todo será ganancia. En tiempos de la era digital que nos avasalla, la gente poco está interesada en el placer de la lectura. A veces, el ejercicio de tomar un libro y leerlo se convierte en una tarea titánica para muchos.

M.J.H. ¿Entonces no se asume como escritor?

J.N. Me asumo como un simple y humilde trabajador de la palabra que desea superarse cada día. Y esto último no me suena muy original, aunque sea verdad. Me suena hasta cursi. Seguro que alguien lo tuvo que haber dicho antes.

M.J.H. ¿Y entonces cuál es su meta como narrador?

J.N. Por ahora, ninguna. De hecho, mi primera meta era escribir una novela policial y publicarla, y ya la cumplí. Lo he dicho un par de veces, si un muchacho de un colegio público de Bogotá (o de Colombia) escribiera un ensayo sobre la novela me haría feliz. 

M.J.H. ¿Y lo del seudónimo?

J.N. Ese es otro enigma más que coincide bien con el género.

M.J.H. Su escritura se encuentra muy ligada al estilo episódico de las historietas (comics), que se leían mucho en América Latina hace unas décadas. ¿Es consciente de eso?

J.N. Sí, desde luego. De niño y adolescente mis primeras lecturas fueron las historietas de legendarios personajes de aquellos días. Hablo de personajes creados en América Latina, no de Superman o Batman que no me interesaban tanto. En muchos casos, de esos héroes no queda nada. Solo las recuerdan los adultos mayores de cuarenta años. En países como Colombia, estas historietas eran muy populares y los muchachos las devoraban. Si logro que mis novelas lleguen a tener ese ritmo ágil de aquellas aventuras trepidantes; ese interés de parte del lector en seguir con el siguiente capítulo hasta llegar al final, me daría por bien servido.

M.J.H. En esas historietas frecuentemente había una moraleja, ¿en su novela la hay?

J.N. Supongo que los lectores responderán mejor esa pregunta.

M.J.H. ¿Vendrán más aventuras de Santré?

J.N. Sí, pero por ahora me interesaría promocionar más esta primera. Es posible que este año salga una nueva edición.

M.J.H. ¿Se puede conseguir en Colombia el libro con facilidad?

J.N. El trabajo de distribución y promoción de un libro no es sencillo y no tendría que corresponderle al autor. Lo he dicho también antes, si no tienes un buen respaldo editorial, un agente literario, una empresa detrás de ti la tarea es casi que imposible. Antes el libro tenía mayor distribución, incluso se vendía en una librería muy acreditada de Bogotá que no hace mucho cerró sus puertas y por ahora nada se sabe de esos ejemplares. Es por eso que este año espero que se concrete una nueva edición con mayor alcance.

M.J.H. Finalmente, ¿por qué y para quién escribe?

J.N. Escribo porque es un ejercicio intelectual que me satisface. Es una acción intimista que me permite viajar, caminar mentalmente por lugares conocidos (incluso desconocidos). Es también un regreso a la niñez en el que por medio de la escritura vuelvo a jugar, a crear y me siento momentáneamente feliz. Y escribo para mí y para los que generosamente deseen leer lo que escribo.